El Manchester City no dio opción al Fulham desde el primer pitido. Con un Erling Haaland letal—dos goles en 15 minutos durante la primera mitad—y un juego colectivo que ahogó a un rival sin respuestas, los de Pep Guardiola sentenciaron el partido antes del descanso. El 4-0 final en el Etihad refleja una máquina bien aceitada: 78% de posesión, 21 remates (9 entre los tres palos) y un Haaland que ya suma 18 dianas en la Premier League esta temporada, consolidándose como el ariete más temido de Europa.

Este partido del Manchester City no fue solo otro triunfo en la carrera hacia el título, sino un recordatorio de por qué el equipo sigue siendo el estándar en Inglaterra. Mientras el Fulham, pese a sus momentos de peligro en contraataques aislados, se topó con una defensa impecable—Rúben Dias y Aké cortaron cada intento—, el partido del Manchester City sirvió también para destacar el crecimiento de jóvenes como Rico Lewis, autor de una asistencia de lujo. Con el Liverpool y el Arsenal acechando, cada victoria así pesa doble: como declaración de intenciones y como avance matemático en la tabla.

El City recupera su mejor versión en Stamford Bridge

El City recupera su mejor versión en Stamford Bridge

El Manchester City recuperó en Stamford Bridge la solidez que lo caracterizó la temporada pasada. Con un juego de toque preciso y una presión asfixiante, los de Guardiola ahogaron al Fulham desde el primer minuto. La posesión superó el 68% en el primer tiempo, cifra que refleja el dominio absoluto en mediocampo, donde Rodri y Bernardo Silva dictaron el ritmo sin oposición.

La defensa, cuestionada en las primeras jornadas, mostró una versión impecable. Stones y Akanji cortaron cada intento de avance rival, mientras que Kyle Walker recuperó su mejor nivel en banda derecha, participando tanto en tareas defensivas como en la generación de juego.

Analistas destacan la mejora en la transición ofensiva: el City pasó de un 42% de efectividad en contraataques en agosto a un 78% en este partido, según datos de Opta. La conexión entre Haaland y los mediocentros fue clave.

El noruego, lejos de ser un simple rematador, bajó a recibir balones y asociarse con De Bruyne, algo que no se veía con frecuencia el año pasado. Stamford Bridge, aunque no sea su feudo, presenció un City cercano a su versión más letal.

Doblete de Haaland y un Rodri letal en la mediapunta

Doblete de Haaland y un Rodri letal en la mediapunta

Erling Haaland no necesitó más de 36 minutos para dejar su huella en el Craven Cottage. El noruego abrió el marcador con un remate cruzado desde el borde del área tras una asistencia milimétrica de Julián Álvarez, demostrando una vez más su olfato goleador. Su segundo tanto llegó antes del descanso: un cabezazo implacable en el primer palo que el portero Bernd Leno solo pudo mirar pasar. Con este doblete, el delantero suma 20 goles en sus últimos 15 partidos con el City, una cifra que consolida su estatus como una de las máquinas de anotar más letales del fútbol europeo.

Pero el espectáculo no fue solo suyo. Rodri dominó la mediapunta con una inteligencia táctica que desarmó al Fulham en cada transición. El español no solo cortó juegos peligrosos con intervenciones precisas, sino que también fue el cerebro de las jugadas ofensivas. Su pase filtrado en el minuto 52, que Álvarez convirtió en el 0-3, fue un ejemplo de visión de juego: un balón medido al espacio que rompió líneas y dejó a la defensa local sin respuestas.

La conexión entre ambos fue clave. Mientras Haaland atraía a dos centrales con sus desmarques, Rodri aprovechaba los huecos para distribuir el juego con criterio. Analistas destacados han señalado esta sociedad como uno de los pilares del estilo de Guardiola esta temporada, donde la presión alta y la circulación rápida encuentran en el mediocentro su punto de equilibrio.

El Fulham, superado en intensidad y claridad, apenas logró generar una ocasión neta en todo el partido.

Pep Guardiola afina el equipo de cara al duelo contra el Liverpool

Pep Guardiola afina el equipo de cara al duelo contra el Liverpool

Con la victoria ante el Fulham ya en el bolsillo, Pep Guardiola dirigió una sesión táctica centrada en ajustar los mecanismos defensivos. El técnico catalán sabe que el Liverpool, su próximo rival, llega con una racha de tres partidos sin perder y un juego de transiciones que ha desequilibrado a equipos más sólidos. La prioridad: reducir los espacios entre líneas para ahogar a Salah y Núñez, dos jugadores que en la última temporada han generado el 42% de las ocasiones de gol del equipo de Klopp.

El City probó un bloque medio-alto en los entrenamientos, con Rodri como eje para cortar el juego desde la creación. No es casualidad que el mediocentro español sea el jugador con más recuperaciones en campo rival de la Premier esta temporada.

Guardiola también trabajó variaciones en la salida de balón. Contra un Liverpool que presiona con intensidad, la clave estará en la asociación entre el portero y los centrales, evitando pérdidas peligrosas en zonas cercanas al área. Los laterales, más contenidos de lo habitual, tendrán orden de no subir hasta superar la línea de medio campo.

El detalle que marcó la sesión: la insistencia en los saques de banda ofensivos. Analistas señalan que el Liverpool ha concedido cinco goles en jugadas a balón parado esta temporada, una debilidad que el City podría explotar con la altura de Haaland y Aké.

El Manchester City dejó claro por qué sigue siendo el equipo a batir en la Premier League con una exhibición de fútbol dominante que el Fulham no pudo contener. Erling Haaland, una vez más, fue el verdugo con un doblete que elevó su cuenta goleadora y reafirmó su papel como la pesadilla de las defensas rivales, mientras el equipo de Guardiola mostró solidez en todas las líneas. Quienes busquen entender el secreto de este City deberían fijarse en su capacidad para combinar presión alta, posesión inteligente y finalización letal—un modelo que otros intentos de imitar siguen sin igualar. Ahora, con el título cada vez más cerca, el desafío no será solo mantener el ritmo, sino demostrar que este nivel puede trasladarse también a la Champions, donde las aspiraciones son aún mayores.