El termómetro marcó 18 grados a mediados de mayo, mientras granizo del tamaño de canicas azotaba calles y techos de San Miguel de Allende. No era una tormenta cualquiera: los registros climáticos locales no recordaban un frío tan intenso en esta época del año desde hace al menos dos décadas. Las imágenes de plazas vacías, árboles doblados por el viento y charcos helados circularon rápido entre los habitantes, acostumbrados a un clima en San Miguel de Allende que oscila entre primaveras templadas y veranos secos, pero rara vez a fenómenos así en pleno spring.

El cambio brusco tomó por sorpresa a agricultores, comerciantes y turistas, grupos que dependen directamente de las condiciones estables que suelen definir el clima de San Miguel de Allende. Mientras los cultivos de fresa y maíz en las afueras reportaban pérdidas por las heladas, los hoteles ajustaban calentadores en habitaciones diseñadas para refrescar, no para abrigar. Lo extraordinario no era solo la temperatura, sino su persistencia: tres días seguidos de mínimas bajo lo normal, algo que ni los más viejos del lugar recordaban en mayo.

Un mayo gélido rompe récords históricos

Un mayo gélido rompe récords históricos

El termómetro en San Miguel de Allende marcó 18.3°C el pasado 15 de mayo, la temperatura más baja registrada en este mes desde que el Servicio Meteorológico Nacional comenzó sus registros en 1953. Los datos históricos confirman que mayo suele oscilar entre 22°C y 28°C, con mínimas nocturnas que rara vez bajan de 15°C. Este año, sin embargo, el frío ha sido implacable.

Meteorólogos locales atribuyen el fenómeno a un frente frío tardío combinado con humedad inusual en la región, lo que ha generado granizadas en zonas como Atotonilco y el centro histórico. Las heladas matutinas, antes típicas solo de enero, ahora persisten hasta mediados de mayo.

El récord anterior databa de 1987, cuando el mercurio descendió a 18.7°C. Pero 2024 no solo lo superó: lo hizo con una diferencia de 0.4°C y con eventos climáticos más extremos, como las granizadas que dañaron cultivos de fresa en el municipio.

Aunque el frío podría aliviarse en los próximos días, los pronósticos advierten sobre posibles variaciones bruscas. La población ya se prepara para noches que, según alertas oficiales, podrían mantenerse bajo los 20°C hasta finales de mes.

Heladas, granizo y cultivos en riesgo: el impacto real

Heladas, granizo y cultivos en riesgo: el impacto real

Las heladas de mayo no perdonan. San Miguel de Allende registró temperaturas de hasta 18°C en zonas altas, un récord que ha dejado a los agricultores en alerta máxima. Los cultivos de maíz, frijol y hortalizas —base de la economía local— enfrentan daños irreversibles cuando el termómetro cae bajo los 5°C durante más de dos horas seguidas. El granizo, que azotó el 12 de mayo con piedras de hasta 3 centímetros, agravó la situación: campos enteros quedaron cubiertos por una capa blanca que, lejos de ser nieve, era la promesa de cosechas perdidas.

Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Guanajuato ha sufrido un aumento del 30% en eventos de granizo intenso durante la última década. Las pérdidas no son solo económicas. Pequeños productores, como los de la comunidad de Atotonilco, reportan que hasta el 40% de sus siembras de mayo podrían no recuperarse, lo que se traduce en menos alimento para el ganado y precios más altos en los mercados locales antes de que termine el año.

El frío no solo congela la tierra. Alterar el ciclo de los cultivos en esta época —justo cuando deberían estar en pleno crecimiento— obliga a replantear calendarios agrícolas enteros. Algunos optan por semillas resistentes, otros apuestan por invernaderos improvisados con plástico y madera. Pero las soluciones son caras, y el clima ya no sigue las reglas de antes.

Mientras las autoridades analizan declaratorias de emergencia, el paisaje habla por sí solo: árboles frutales con hojas quemadas por el hielo, surcos vacíos donde el granizo arrasó con las plántulas, y el silencio de quienes saben que, esta vez, la naturaleza llevó la delantera.

¿Se repetirán estos fríos extremos en los próximos años?

¿Se repetirán estos fríos extremos en los próximos años?

El patrón de fríos atípicos en mayo podría volverse más frecuente en San Miguel de Allende. Estudios recientes del Servicio Meteorológico Nacional advierten que, aunque las heladas tardías no son nuevas en la región, su intensidad y repetición están vinculadas a cambios en los sistemas de presión atmosférica sobre el centro de México. La última década registra un aumento del 12% en eventos de bajas temperaturas fuera de temporada en el Bajío.

Climatólogos señalan que la interacción entre masas de aire polar y corrientes cálidas del Pacífico está generando mayor inestabilidad. Esto no garantiza que cada mayo sea igual de gélido, pero sí sugiere que los contrastes extremos —como los 18°C registrados este año— dejarán de ser excepcionales.

La orografía de la zona, con altitudes que superan los 1,900 metros, ya favorecía microclimas impredecibles. Ahora, la combinación con fenómenos como La Niña prolonga los inviernos y retrasa la llegada de calor estable.

Agricultores locales reportan que los cultivos de maíz y frijol, sensibles a las heladas, enfrentan riesgos crecientes. Aunque no hay certezas absolutas, los modelos climáticos coinciden en algo: la variabilidad será la constante.

El mayo más gélido en décadas transformó a San Miguel de Allende en un escenario atípico, donde granizo del tamaño de canicas y termómetros marcando 18°C desdibujaron la línea entre primavera y invierno en cuestión de horas. Los registros históricos quedaron en jaque, confirmando que el cambio climático no solo eleva temperaturas, sino que también desata fenómenos extremos en regiones donde antes eran impensables, como este frío récord en el Bajío.

Ante la volatilidad del clima, los habitantes harían bien en revisar techumbres, proteger cultivos sensibles y mantener a mano abrigos incluso en temporada de calor, pues los contrastes bruscos ya no son excepción, sino parte del nuevo patrón. La adaptación será clave cuando mayo de 2025 podría traer, otra vez, sorpresas meteorológicas en lugar de la estabilidad que antes definía a la región.