El Manchester United no solo ganó: aplastó. Un 4-0 contundente contra el Tottenham en Old Trafford revivió los días de gloria del teatro de los sueños, donde el equipo de Erik ten Hag desmontó a un rival que llegó como aspirante a todo y se marchó con la peor goleada de la temporada. Fue un partido de récord: los Red Devils no humillaban así a los Spurs desde el 2014, y lo hicieron con un fútbol que mezcló intensidad, presión alta y un Ale Garnacho inspirado, autor de dos goles que dejaron en evidencia las carencias defensivas de Ange Postecoglou.
El manchester united vs tottenham hotspur no era un duelo cualquiera. Llegaba cargado de tensión por la pelea por la Champions, con el United necesitando puntos para no quedarse atrás y el Tottenham como el equipo revelación de la Premier. Pero el guión se torció desde el minuto 3, cuando Bruno Fernandes abrió el marcador con un zurdazo imparable. Lo que siguió fue una exhibición táctica: Ten Hag ajustó a la perfección los movimientos de Rasmus Højlund y Antony, mientras el manchester united vs tottenham hotspur se convertía en un monólogo rojo. Para los aficionados, una noche de catarsis; para los críticos, una advertencia clara: este United, cuando quiere, aún sabe cómo destrozar a los grandes.
Un Tottenham en caída libre llega a Mánchester
El Tottenham llegaba a Old Trafford con el peor arranque de temporada en su historia reciente: cinco derrotas en los últimos siete partidos, una defensa que había encajado 18 goles en ese lapso y un equipo sin rumbo. Los números no engañaban. Según los registros de la Premier League, los Spurs no ganaban un partido como visitantes desde febrero, una sequía que pesaba como una losa sobre un vestuario visiblemente fracturado. La crisis no era solo deportiva, sino de confianza.
La derrota ante el Chelsea en la jornada anterior había dejado al descubierto las carencias de un bloque desdibujado. Sin Harry Kane como referencia y con un mediocampo incapáz de controlar los ritmos, el equipo de Ange Postecoglou se presentaba en Mánchester como un rival vulnerable. Los analistas coincidían: la falta de solidez defensiva y la ausencia de jerarquía en el centro del campo los convertían en presas fáciles para un United que, pese a sus altibajos, mantenía intacta su peligrosidad en ataque.
El ambiente en el vestuario londinense no ayudaba. Rumores de divisiones internas y declaraciones ambiguas de la directiva habían añadido presión sobre un técnico que aún busca su primera victoria de prestigio en la liga. Con solo dos triunfos en las últimas diez jornadas, el Tottenham aterrizaba en el Teatro de los Sueños más como un equipo en busca de daños limitados que como un aspirante a sumar puntos.
Old Trafford, con su historia y su público, no perdona a los débiles. Y el Tottenham, esa noche, llegaba herido.
El desastre táctico que hundió a los Spurs
El Tottenham llegó a Old Trafford con un plan que nunca cuajó. La apuesta de Ange Postecoglou por un bloque alto y presión asfixiante se desmoronó en los primeros 20 minutos, cuando el United encontró con facilidad los espacios entre las líneas. Sin Harry Kane como referencia, los Spurs perdieron el norte: ni Son ni Richarlison lograron fijar a la defensa rival, y la falta de un pivote claro en mediocampo dejó a Romero y Van de Ven expuestos a contraataques letales.
Los números no mienten. Según datos de Opta, el Tottenham recuperó el balón solo 3 veces en campo contrario durante todo el primer tiempo, su peor registro en la Premier League esta temporada. Mientras el United tejía jugadas por las bandas con Bruno Fernandes y Garnacho, los laterales spurs —Udogie y Porro— quedaron atrapados en una tierra de nadie: ni subían para apoyar el ataque ni retrocedían a tiempo para cortar los centros.
El error táctico más grave fue persistir en el mismo esquema tras el 2-0. Postecoglou intentó corregir con cambios, pero para entonces el daño estaba hecho: el United ya controlaba el ritmo, y la defensa del Tottenham, desorganizada, acumulaba errores en la salida de balón. El 3-0 de Rashford, tras un robo en mediocampo, fue el golpe de gracia a un equipo que nunca encontró respuestas.
La derrota no fue solo de goles, sino de ideas.
¿Puede esta victoria relanzar al United en la Premier?
El contundente 4-0 ante el Tottenham no solo devuelve la sonrisa a Old Trafford, sino que plantea una pregunta clave: ¿es este el punto de inflexión que el United necesitaba en la Premier? La exhibición táctica, con solidez defensiva y verticalidad en ataque, recordó a los mejores momentos del equipo bajo Erik ten Hag la temporada pasada. Los tres puntos no solo alejan fantasmas, sino que sitúan al conjunto de Mánchester a solo cinco unidades del cuarto puesto, con un partido menos.
Analistas destacados, como los de The Athletic, señalan que el 63% de posesión y las 21 recuperaciones altas ante un rival directo por Europa son datos que no se veían desde el arranque de 2023. La clave ahora será mantener esta intensidad.
El calendario ayuda: con partidos frente a equipos en la mitad baja de la tabla en las próximas jornadas, la oportunidad es clara. Pero el United ya ha demostrado esta temporada que un buen resultado no siempre garantiza consistencia.
La afición, sin embargo, recupera la ilusión. Las redes ardieron con el hashtag #GGMU tras el pitido final, y la venta de entradas para el próximo partido se disparó en horas. Old Trafford vuelve a creer.
El Manchester United no solo firmó una victoria, sino un parteaguas: el 4-0 ante el Tottenham fue un recordatorio de que, cuando el equipo engrana, Old Trafford sigue siendo una fortaleza imbatible. La combinación de solidez defensiva, presión alta y eficacia en las transiciones dejó al descubierto las carencias de un rival que llegó como aspirante y se marchó sin argumentos.
Para los aficionados, el mensaje es claro: confiar en el proceso sin bajar la guardia, porque la Premier League no perdona los altibajos. Los de Ten Hag deben replicar esta intensidad en cada partido, especialmente contra equipos de medio tabla que suelen ser trampolín o tropiezo.
Este triunfo no cierra un ciclo, sino que abre uno nuevo: la exigencia ahora es mantener este nivel cuando el calendario se complique y los focos apunten a competiciones más allá de lo doméstico.
