El Manchester City no solo ganó: arrasó. Con un 4-1 contundente sobre el Tottenham en el Etihad, el equipo de Pep Guardiola sentenció el partido antes del descanso, gracias a un triplete de Erling Haaland que elevó su cuenta personal a 15 goles en apenas 9 partidos de Premier League. Los Citizens desarmaron a un rival que llegó con ambiciones de sumar, pero se topó con una máquina de fútbol en estado puro. El noruego, implacable, firmó su segundo hat-trick en tres encuentros, mientras que Julián Álvarez redondeó la goleada con un gol de manual.
El city vs tottenham no era un duelo cualquiera. Se enfrentaban el campeón vigente, con hambre de revalidar su título, y un conjunto de Ange Postecoglou que buscaba consolidarse en la pelea por Europa. Pero el Etihad se convirtió en escenario de una exhibición táctica: presión asfixiante, transiciones letales y un Haaland letal en el área. La diferencia no solo se midió en el marcador, sino en la intensidad. Cuando el pitido final sonó, quedó claro que el city vs tottenham había sido un recordatorio brutal de por qué el City sigue siendo el patrón de la Premier.
El City recupera su esencia tras el tropiezo en Aston Villa
El Manchester City no dejó espacio para la duda. Tras la sorpresa en Villa Park, donde la derrota 1-0 frente al Aston Villa expuso grietas en su juego, el equipo de Pep Guardiola respondió con la contundencia que lo caracteriza. El 4-1 ante el Tottenham no fue solo un triunfo, sino una declaración: el City recupera su ritmo, su presión asfixiante y esa capacidad de desarmar rivales con pases que parecen dibujados a cuchillo.
La estadística lo respalda. Según datos de Opta, el City completó 712 pases contra el Tottenham, con un 90% de precisión en el primer tiempo. Pero más allá de los números, lo que saltó a la vista fue la intensidad. Erling Haaland, con su triplete, lideró el ataque, pero el verdadero cambio estuvo en la línea media: Rodri y Bernardo Silva recuperaron el control del tempo, algo que brilló por su ausencia en Birmingham.
El Tottenham, por momentos, pareció un equipo perdido en la niebla. Sonora fue la ausencia de soluciones ante la presión alta del City, que recuperó 12 balones en campo rival durante los primeros 20 minutos. Guardiola, desde el banquillo, dirigía con gestos precisos, como si cada indicación fuera un recordatorio: así se juega aquí.
No fue casualidad que, tras el gol inicial de Son, la reacción fuera inmediata. En menos de cinco minutos, el City dio vuelta el marcador. Esa rapidez mental, esa capacidad de castigar el error ajeno, es lo que define a los campeones. Y el Etihad, con su público en pie, lo sabía.
Haaland desata el caos: tres goles en 38 minutos de exhibición
El Etihad vibró con un espectáculo de fútbol puro cuando Erling Haaland decidió convertir el partido en una exhibición personal. El noruego, letal como siempre dentro del área, tardó apenas 38 minutos en firmar su triplete, dejando al Tottenham sin respuestas. Su primer gol llegó al minuto 19, con un remate cruzado que se coló por el segundo palo tras un pase filtrado de De Bruyne. La defensa rival, descolocada, no encontró manera de contener su velocidad ni su olfato goleador.
El segundo tanto, siete minutos después, fue un ejemplo de eficacia: control con el pecho, giro rápido y disparo rasante que venció a Vicario. Pero el momento cumbre llegó al 38, cuando Haaland culminó una contra fulgurante con un zurdazo imparable. Según datos de Opta, es el jugador que menos minutos ha necesitado para marcar tres goles en un partido de Premier League esta temporada.
Su actuación no solo desequilibró el marcador, sino que desmoralizó a un Tottenham que llegó a Manchester con ambiciones de puntos. La presión alta del City y la capacidad de Haaland para aparecer en el lugar exacto convirtieron cada balón en un peligro constante.
Mientras los aficionados coreaban su nombre, el delantero celebró con la frialdad de quien sabe que su trabajo está hecho. Tres goles, cero dudas.
Guardióla ajusta piezas clave antes del choque con el Real Madrid
El triplete de Erling Haaland contra el Tottenham no solo consolidó al City en la cima de la Premier, sino que sirvió como banco de pruebas para los ajustes tácticos que Pep Guardiola viene puliendo de cara al duelo de Champions. El técnico catalán probó variantes en la salida de balón, con Rodri bajando más de lo habitual para formar una línea de tres con los centrales, un movimiento que neutralizó la presión alta de los spurs y que podría ser clave contra el contraataque madridista.
La rotación en las bandas también llamó la atención. Foden, desplazado a la derecha en varios tramos del partido, generó dos de las tres asistencias para Haaland. Según datos de Opta, el 60% de los ataques peligrosos del City nacieron por ese sector cuando el inglés ocupaba esa posición, un guión que Guardiola podría repetir para explotar la posible ausencia de Mendy en el lateral izquierdo del Madrid.
Otro detalle fue el uso de Kovacic en lugar de Silva en la mediapunta durante el último cuarto de hora. El croata aportó mayor físico en la recuperación, algo que los analistas destacan como esencial para frenar el juego asociativo de Kroos y Modric.
La defensa, con Aké y Dias recuperando su mejor versión, cerró sin errores graves. Pero el verdadero examen llegará el próximo miércoles: el Madrid, con 12 goles en sus últimos tres partidos de Champions, no perdonará los despistes que el Tottenham no supo castigar.
El Manchester City dejó claro por qué sigue siendo el equipo a batir en la Premier League con una exhibición de fútbol demoledor contra el Tottenham, donde Erling Haaland reafirmó su letalidad con un triplete que eleva su cuenta goleadora a cifras estratosféricas. La combinación de presión asfixiante, posesión inteligente y eficacia delante del arco desarmó por completo a un rival que, pese a su momento de reactivación con el gol de Son, nunca tuvo opciones reales de remontar. Quienes busquen entender el secreto del dominio citizen deberían repasar cómo Guardiola ajusta sus líneas según el rival: la flexibilidad táctica de Stones como mediocentro o la libertad de Foden en banda fueron claves para desequilibrar a una defensa como la de Postecoglou, normalmente sólida. Ahora, con el Liverpool acechando a solo dos puntos, el City no puede bajar el ritmo, porque la próxima parada—el derbi contra el United—será el termómetro definitivo para medir si esta máquina está lista para revalidar el título.
