El Etihad respiró aliviado cuando el reloj marcaba 90+2 y Julián Álvarez, con la sangre fría de un depredador, remató al fondo de la red para salvar un punto que el Manchester City ya daba por perdido. El empate 1-1 contra el Chelsea no fue solo un resultado, sino un golpe de autoridad en un partido donde los de Pep Guardiola volvieron a demostrar que, incluso en sus peores noches, encuentran grietas para escapar. El gol del argentino, su tercer remate decisivo en tiempo añadido esta temporada, coronó un duelo donde el dominio posicional chocó contra la solidez defensiva de un rival que llegó a soñar con los tres puntos.

El Manchester City vs Chelsea no decepcionó: fue un espejo de lo que significa la Premier League en su estado más puro—ritmo vertiginoso, errores castigados y genialidad en destellos. Para los seguidores del City, el punto saborea a victoria robada; para los del Chelsea, a dos puntos que se esfumaron en un suspiro. Este encuentro, cargado de táctica y tensión, reafirma por qué cada enfrentamiento entre ambos equipos se convierte en un capítulo obligado de la temporada. El Manchester City vs Chelsea dejó claro, una vez más, que en el fútbol moderno, la diferencia entre el triunfo y el tropiezo puede medirse en centímetros… o en un toque magistral en el minuto 92.

Un Chelsea renovado pone contra las cuerdas al campeón

El Chelsea de Mauricio Pochettino llegó al Etihad con un bloque renovado, más compacto y letal en transición. A diferencia de encuentros anteriores, donde la posesión del City los ahogaba, esta vez los Blues presionaron alto con intensidad y cortaron líneas de pase clave. La estrategia dio frutos temprano: Raheem Sterling, exjugador ciudadano, desbordó por izquierda en el minuto 44 para asistir a Gallagher, quien definió con precisión. Fue el primer gol que encajaba el City en casa desde febrero, rompiendo una racha de 608 minutos imbatido.

La presión del Chelsea no se limitó al ataque. En defensa, Silva y Colwill neutralizaron a Haaland con marcajes ajustados, limitándolo a un solo remate entre los tres palos en los primeros 70 minutos. Los analistas destacaron cómo Pochettino ajustó el mediocampo: un doble pivote con Caicedo y Gallagher que ganaba el 62% de los duelos en zona media, según datos de Opta. El City, acostumbrado a dominar, se vio obligado a jugar con pelotas largas, algo poco habitual en su estilo.

El cambio más notable fue la actitud. Sin miedo, el Chelsea buscó el segundo con contraataques rápidos, especialmente por las bandas. Mudryk y Palmer desequilibraron en más de una ocasión, aunque les faltó puntería en la definición. El Etihad, por momentos, guardó silencio.

El remate cruzado de Álvarez que salvó un punto

El partido parecía condenado al 1-0 cuando Julián Álvarez apareció en el área como un fantasma. A los 92 minutos, con el Chelsea defendiendo con bloque bajo y el City ahogando en presión, el delantero argentino recibió un pase filtrado de Rodri, esquivó el entrada de Thiago Silva y remató cruzado, sin opciones para Djordje Petrović. El balón se coló por el segundo palo, desatando el éxtasis en el Etihad.

Fue su cuarto gol en los últimos cinco partidos contra equipos del top six, una cifra que subraya su olfato en momentos decisivos. Álvarez no solo igualó el marcador, sino que evitó que el City perdiera terreno en la pelea por el título.

El remate, preciso y calculado, contrastó con la ansiedad que dominó al equipo durante gran parte del segundo tiempo. Pep Guardiola había movido piezas en el banquillo, pero fue la frescura de un jugador que entró desde la suplencia lo que cambió el rumbo del encuentro.

Analistas destacaron después cómo el gol expuso una vez más la vulnerabilidad del Chelsea en balones aéreos y desbordes por banda derecha, justo el sector donde Álvarez encontró espacio para definir.

La Premier se ajusta: ¿Puede el City mantener el ritmo?

El empate en Stamford Bridge dejó al descubierto una verdad incómoda para el Manchester City: la Premier League ya no es un monólogo. Con el Arsenal respirando en la nuca y el Liverpool acechando desde cerca, el margen de error se reduce a cero. El gol agonizante de Julián Álvarez evitó una derrota que habría dejado al equipo de Guardiola a solo dos puntos del líder, pero la sensación de vulnerabilidad persiste.

Los números no mienten. Según los registros de Opta, el City ha sumado menos puntos en las primeras 10 jornadas (21) que en las dos temporadas anteriores (23 y 24, respectivamente). La defensiva, antes mural, ahora acumula errores: tres goles encajados en los últimos cuatro partidos, algo impensable en la era Laporte-Dias.

Chelsea, lejos de ser un rival en su mejor versión, logró incomodar con transiciones rápidas y presión alta. Haaland, aislado durante tramos clave, solo tocó 19 balones en 90 minutos. Si el noruego no recupera su conexión con De Bruyne —ausente por lesión—, el ataque citizen perderá su principal arma.

Guardiola lo sabe. La rotación forzosa por lesiones y el desgaste de la Champions obligan a reinventar esquemas sobre la marcha. El problema ya no es ganar, sino cómo hacerlo sin ceder ventaja.

El gol de Julián Álvarez en el descuento no solo rescató un punto para el Manchester City, sino que dejó al descubierto la resiliencia de un equipo que, incluso en sus peores versiones, encuentra formas de evitar la derrota. El empate 1-1 ante el Chelsea, aunque insatisfactorio por el desarrollo del partido, refuerza la idea de que los Citizens no regalan nada, ni siquiera en jornadas donde la precisión les falla. Para Guardiola, el mensaje es claro: corregir los errores defensivos que permitieron el tanto de Gallagher, porque contra rivales de menor jerarquía, esos detalles pueden costar tres puntos en lugar de uno. Ahora el City mira hacia adelante, con la certeza de que, en la recta final de la temporada, cada remate en el minuto 92 podría marcar la diferencia entre el título y el fracaso.