El 78% de los hogares mexicanos aún utiliza calentadores de paso con más de 15 años de antigüedad, según datos de la Profeco, un equipo que no solo consume hasta 30% más gas, sino que multiplica los riesgos de intoxicación por monóxido de carbono. La Secretaría de Energía acaba de revelar un programa de renovación sin precedentes: un subsidio directo de hasta $5,000 para reemplazar esos modelos obsoletos durante 2024, una medida que busca reducir accidentes domésticos y cortar el derroche energético en millones de viviendas.

El anuncio llega en un momento crítico. Con el frío invernal acechando y el gas LP subiendo un 12% en el último año, la dependencia de un calentador de paso eficiente ya no es solo cuestión de comodidad, sino de economía familiar y seguridad. El programa priorizará a familias en zonas de alta marginación, pero también incluirá a propietarios de clase media que demuestren que su equipo actual incumple las normas de emisiones vigentes. La pregunta ahora no es si conviene participar, sino cómo acceder al beneficio antes de que se agoten los fondos asignados.

¿Por qué el gobierno apuesta por cambiar los calentadores antiguos?

El reemplazo masivo de calentadores de paso obsoletos no es capricho, sino una estrategia con fundamentos técnicos y económicos. Según datos de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), cerca del 30% de los accidentes por intoxicación con monóxido de carbono en viviendas mexicanas están vinculados a equipos de más de 15 años, cuya tecnología ya no cumple con los estándares actuales de seguridad. Los modelos antiguos, fabricados antes de 2010, carecen de sistemas de ventilación forzada y sensores de flujo que corten el gas automáticamente ante fallas, lo que incrementa riesgos evitables.

El ahorro energético es otro pilar. Los calentadores modernos consumen hasta un 40% menos de gas gracias a quemadores de alta eficiencia y materiales aislantes mejorados. Esto se traduce en un beneficio doble: las familias reducen su gasto mensual en servicios, mientras el país disminuye su dependencia de combustibles fósiles.

La apuesta gubernamental también responde a un problema de salud pública. Estudios de la Secretaría de Salud revelan que las zonas con mayor concentración de calentadores viejos registran un 22% más de consultas por problemas respiratorios en temporada invernal. La renovación de estos equipos, combinada con campañas de concientización, busca cortar ese ciclo.

No menos relevante es el impacto ambiental. Un calentador de paso nuevo emite hasta 1.2 toneladas menos de CO₂ al año en comparación con uno de los años 90. En un contexto donde México se comprometió a reducir sus emisiones en un 30% para 2030, modernizar estos aparatos —presentes en el 78% de los hogares, según el INEGI— acelera el cumplimiento de metas climáticas sin requerir cambios drásticos en la infraestructura existente.

El subsidio, por tanto, actúa como catalizador: abarata el costo inicial para las familias y, al mismo tiempo, alinea los intereses individuales con objetivos nacionales de seguridad, economía y sostenibilidad.

Requisitos exactos para acceder al subsidio de $5,000

El subsidio de $5,000 para reemplazar calentadores de paso obsoleto no es automático: exige cumplir con requisitos técnicos, económicos y documentales verificables. Según el decreto publicado en el Diario Oficial, solo podrán acceder los propietarios o arrendatarios de viviendas con calentadores instalados antes de 2015, siempre que el equipo cuente con más de 10 años de antigüedad comprobable mediante factura, garantía o dictamen de un gasista matriculado. La Secretaría de Energía estima que cerca del 40% de los calentadores en uso en el país superan ese umbral, muchos de ellos con riesgos latentes de fugas de monóxido de carbono por desgaste de componentes internos.

El ingreso del grupo familiar también marca una línea divisoria. El beneficio está dirigido a hogares cuyos ingresos mensuales no superen los $280,000 brutos, límite que se ajusta según la cantidad de integrantes: se suma un 20% adicional por cada menor de 18 años o adulto mayor a cargo. Quedan excluidos automáticamente quienes hayan recibido subsidios similares en los últimos tres años, así como las viviendas con calentadores solares o sistemas de calefón centralizados.

La documentación exigida va más allá del DNI y el último recibo de servicios. Se requiere presentar un certificado de revisión técnica emitido por un instalador autorizado —con matrícula vigente— que detalle el modelo, año de fabricación y estado del calentador actual, junto con un presupuesto de reemplazo por un equipo de alta eficiencia (clase A o superior). Estudios de campo realizados por cámaras empresariales del sector indican que el 60% de las solicitudes rechazadas en programas anteriores fallaron justamente por inconsistencias en esta papelera o por intentar reemplazar equipos con menos de una década de uso.

El trámite se realiza exclusivamente a través de la plataforma Argentina.gob.ar/energia, donde se habilitará un formulario con validación en tiempo real de los datos declarados. Una vez aprobada la solicitud, el monto se deposita en una cuenta bancaria a nombre del titular del servicio de gas natural —no se aceptan cuentas de terceros— y el reemplazo debe concretarse dentro de los 90 días corridos siguientes. Pasado ese plazo sin justificación, el subsidio se da de baja y el beneficiario queda inhabilitado para volver a postularse por 12 meses.

Pasos claros para solicitar el apoyo sin complicaciones

El trámite para acceder al subsidio de $5,000 destinados al reemplazo de calentadores de paso obsoleto inicia con un diagnóstico técnico obligatorio. Los interesados deben agendar una visita gratuita a través de la plataforma subsidios.gob.mx/calentadores, donde un especialista certificado evaluará el estado del equipo, su antigüedad y el cumplimiento de las normas de seguridad NOM-003-ENER-2018. Este paso es eliminatorio: según datos de la Profeco, el 32% de las solicitudes rechazadas en 2023 se debieron a instalaciones no reguladas o equipos con menos de 10 años de uso.

Una vez aprobada la inspección, el sistema genera un folios único con validez de 45 días naturales. Con este documento, los beneficiarios podrán adquirir un calentador nuevo en cualquier establecimiento registrado en el programa, desde tiendas departamentales hasta distribuidores autorizados. La clave está en verificar que el modelo elegido cuente con etiqueta de eficiencia energética tipo A o superior y que el vendedor esté afiliado al padrón oficial, disponible en la misma página web. El subsidio se aplica directamente al momento de la compra, sin necesidad de reembolsos posteriores.

La instalación del equipo debe realizarse por un técnico con cédula profesional vigente, cuyo costo corre por cuenta del beneficiario. Aquí entra en juego un detalle crítico: la factura de instalación debe incluir el número de folio del subsidio y los datos del instalador, ya que este comprobante es requisito para activar la garantía extendida de 5 años que ofrece el programa. Organismos como la Canaco han reportado que el 15% de los usuarios omite este paso, perdiendo así la cobertura adicional.

Para familias en zonas rurales o de difícil acceso, el gobierno habilitó módulos móviles que recorren 12 estados priorizados, incluyendo Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Estos módulos no solo procesan solicitudes, sino que también entregan calentadores solares como alternativa en comunidades sin gas natural. La documentación requerida es mínima: identificación oficial, comprobante de domicilio no mayor a 3 meses y el recibo de predial o servicio de agua. El proceso completo, desde la solicitud hasta la instalación, no debe exceder los 20 días hábiles si se cumplen todos los requisitos.

Modelos de calentadores de paso que cumplen con la norma 2024

La actualización de la Norma Oficial Mexicana NOM-003-ENER-2024 sobre eficiencia energética en calentadores de agua ha redefinido los estándares para los modelos de paso que califican para el subsidio gubernamental. Según datos de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), solo el 38% de los equipos instalados en viviendas mexicanas antes de 2020 cumplen con los nuevos requisitos de emisión de óxido nítrico (NOx) y rendimiento térmico mínimo del 82%. Esto deja fuera a la mayoría de los calentadores fabricados hace una década, incluso si aún funcionan.

Entre los modelos que sí cumplen destacan las líneas turbogas de condensación de marcas como Bosch, Rinnai y Junkers, diseñadas para reducir hasta un 40% el consumo de gas en comparación con equipos convencionales. Estos sistemas incorporan intercambiadores de calor secundarios que aprovechan el vapor de los gases de escape, algo obligatorio en la norma 2024 para unidades con capacidad superior a 10 litros por minuto. También resaltan los calentadores con encendido electrónico por chispa, que eliminan el piloto permanente y reducen el gasto de energía en modo standby.

Para viviendas con presión de agua baja, los modelos de tiro forzado con ventilador integrado —como los de la serie EcoMax de Rheem— son una opción viable. Estos equipos no dependen de la chimenea tradicional y pueden instalarse en espacios reducidos, siempre que cuenten con salida de aire exterior. La norma exige ahora que todos los calentadores de paso nuevos incluyan válvulas de seguridad contra sobrecalentamiento y sensores de flujo de agua, componentes que antes eran opcionales en gamas económicas.

Los distribuidores autorizados, como Home Depot y Comex, ya han comenzado a etiquetar los modelos elegibles con un sello verde que certifica el cumplimiento de la NOM-2024. Sin embargo, técnicos certificados advierten que la instalación debe realizarse por profesionales, ya que un error en la conexión de gas o ventilación puede anular la garantía y, peor aún, incrementar los riesgos de intoxicación por monóxido de carbono. La Secretaría de Energía ha habilitado un directorio en línea para verificar qué modelos específicos entran en el programa de subsidio, filtrados por capacidad, marca y región.

Cómo impactará este programa en el consumo de gas a largo plazo

El programa de reemplazo de calentadores de paso con subsidios de hasta $5,000 no solo aliviará el bolsillo de las familias en el corto plazo, sino que podría redefinir el consumo de gas natural en México durante la próxima década. Según proyecciones de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), los calentadores con tecnología de última generación —como los de condensación o los solares híbridos— consumen hasta un 30% menos gas que los modelos fabricados hace 15 o 20 años, periodo que abarca la mayoría de los equipos aún en funcionamiento. La diferencia no es marginal: en un hogar promedio, esto se traduce en un ahorro anual de entre 120 y 180 metros cúbicos de gas, equivalente a la energía necesaria para calentar agua durante tres meses sin interrupciones.

El impacto acumulado será más evidente en las zonas urbanas, donde la densidad de calentadores obsoleto es mayor. Ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey concentran el 65% de los equipos con más de una década de antigüedad, según datos del último censo de infraestructura doméstica. Al reemplazar aunque sea la mitad de estos aparatos, la demanda nacional de gas para uso residencial podría reducirse en un 8% anual, una cifra que aliviaría la presión sobre las redes de distribución y disminuiría la dependencia de importaciones en los meses de mayor consumo.

Sin embargo, el beneficio no se limita a la cantidad de gas quemado. Los nuevos calentadores también optimizan la transferencia de calor, reduciendo las pérdidas por ventilación o mala combustión. Esto significa que, incluso cuando el consumo nominal sea similar, la eficiencia real del sistema mejora. Estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han demostrado que, en condiciones ideales, un calentador moderno puede entregar la misma cantidad de agua caliente usando hasta un 20% menos de energía que un modelo antiguo.

El efecto a largo plazo también dependerá de cómo se complemente este programa con otras políticas. Si el subsidio va acompañado de campañas de mantenimiento preventivo y de educación sobre hábitos de consumo —como regular la temperatura a 60°C en lugar de 70°C—, el ahorro podría escalar aún más. La experiencia en países como Alemania, donde programas similares llevaron a una reducción del 12% en el consumo doméstico de gas en cinco años, sugiere que México podría replicar resultados equivalentes si la estrategia se sostiene más allá de 2024.

El programa de subsidios para reemplazar calentadores de paso obsoleto no solo alivia el bolsillo de las familias—también apunta a reducir riesgos de intoxicación por monóxido y mejorar la eficiencia energética en millones de hogares. Con montos de hasta $5,000 disponibles desde 2024, la iniciativa elimina barreras económicas para actualizar equipos que, en muchos casos, superan por décadas su vida útil segura.

Quienes aún operen con modelos antiguos deben verificar los requisitos en la página de la Secretaría de Energía o acercarse a centros de atención ciudadana para agilizar el trámite, especialmente si sus calentadores presentan fugas, corrosión o más de 10 años de uso. La transición hacia tecnologías más limpias y eficientes ya está en marcha, y este apoyo gubernamental marca un paso concreto para modernizar la infraestructura doméstica sin dejar a nadie atrás.