El Fulham escribió otra página de su historia en Craven Cottage con una remontada que quedará grabada en la memoria. Dos goles en el tiempo de descuento—uno de ellos en el minuto 97—voltearon un marcador adverso y sellaron un 3-1 contundente contra un Crystal Palace que vio esfumarse tres puntos que creía seguros. La estadística es brutal: solo el 4% de los equipos en la Premier League logran dar vuelta un resultado en los últimos cinco minutos del segundo tiempo. El conjunto de Marco Silva lo hizo con una frialdad que desató el éxtasis en las gradas.

El duelo entre Fulham FC vs Crystal Palace no era cualquier partido. Se trataba de un choque directo por la permanencia en la élite, donde cada punto pesa como oro y los errores se pagan caro. Para los Cottagers, la victoria no solo significó tres unidades vitales, sino un golpe psicológico a un rival que llegó a Londres con aspiraciones de consolidarse en la mitad alta de la tabla. En un campeonato donde la diferencia entre el éxito y el fracaso suele medirse en detalles, el Fulham FC vs Crystal Palace demostró, una vez más, que el fútbol se decide hasta que el árbitro pita el final.

Un Palace en racha que se topó con su bestia negra

El Crystal Palace llegó a Craven Cottage con el viento a favor. Cinco partidos sin perder, incluyendo una victoria contundente ante el Liverpool, avalaban su mejor racha de la temporada. Los de Roy Hodgson mostraban una solidez defensiva inusual—solo tres goles encajados en esos encuentros—y un ataque letal en la transición. Pero el fútbol, caprichoso, reservaba un correctivo inesperado.

Lo que comenzó como un guión conocido—dominio inicial, gol de Odsonne Édouard al 34’—se torció en el último suspiro. El Palace, acostumbrado a sufrir contra el Fulham (solo una victoria en sus últimos 12 enfrentamientos), vio cómo su fragilidad en los minutos finales resurgía con crudeza. Los Cottagers, lejos de amedrentarse, encontraron en el descuento la grieta: dos goles en tres minutos que sellaron su destino.

Analistas destacaron después el patrón: el 60% de los goles que ha encajado el Palace esta temporada llegan tras el minuto 75. Una estadística que expone su dificultad para gestionar partidos que, sobre el papel, tienen controlados.

La derrota no solo frenó su ascenso en la tabla, sino que revivió fantasmas. Contra equipos de mitad de tabla abajo, su rendimiento se resiente—y el Fulham, pese a su irregularidad, supo explotarlo.

Dos goles de Mitrović en el 90+ que reescribieron el partido

El reloj marcaba 90+3 cuando Aleksandar Mitrović conectó un cabezazo letal tras un centro desde la banda izquierda. El serbio, especialista en rematar al área, colocó el balón al segundo palo sin opciones para Sam Johnstone. Un gol que no solo empató el partido, sino que revivió al Fulham en un Craven Cottage que estalló en euforia.

Pero el delantero no se conformó. Dos minutos después, en el 90+5, Mitrović apareció de nuevo para definir con frialdad un pase filtrado de João Palhinha. Su doblete en tiempo añadido —el quinto en su carrera en la Premier League— dejó al Crystal Palace sin reaccionar. Los datos respaldan su instinto: el 40% de sus goles esta temporada han llegado en los últimos 15 minutos.

La remontada fulgurante del Fulham no fue casualidad. Marco Silva había movido piezas en el banquillo, introduciendo a Willian para dar profundidad al ataque. La presión asfixiante sobre la defensa del Palace en los minutos finales rindió fruto.

Para los de Roy Hodgson, el golpe fue doble: perder un partido que dominaron durante 80 minutos y ver cómo su rival directo en la lucha por la permanencia les arrebataba tres puntos clave.

La presión europea se acerca: ¿Puede Fulham mantener el ritmo?

El Fulham no solo sumó tres puntos vitales ante el Crystal Palace, sino que envió un mensaje claro a sus rivales directos en la pelea por Europa. Con esta victoria, los Cottagers se afianzan en el séptimo puesto, a solo dos puntos del Manchester United, que ocupa la última plaza continental. La remontada en el descuento no fue casualidad: refleja la solidez mental de un equipo que lleva cinco partidos sin conocer la derrota en la Premier League.

Analistas destacados, como los del portal The Athletic, señalan que el estilo de Marco Silva —basado en posesión alta y presión constante— está rindiendo frutos en momentos clave. El dato es revelador: Fulham ha anotado 10 goles en los últimos 15 minutos de partido esta temporada, más que cualquier otro equipo fuera del top six. Esa capacidad para decidir en instantes críticos marca la diferencia.

Sin embargo, el calendario se complica. En las próximas cuatro jornadas, enfrentarán al Liverpool, al Aston Villa y al Tottenham, equipos que también luchan por colarse en competiciones europeas. La consistencia será clave.

El desafío no es solo deportivo. La plantilla, aunque talentosa, carece de la profundidad de sus competidores directos. Lesiones en defensas como Tosin Adarabioyo o el desgaste de figuras como João Palhinha podrían poner a prueba los límites de este Fulham soñador.

Queda una pregunta en el aire: ¿Podrán mantener este ritmo cuando la presión aumente?

El Fulham demostró una vez más que en Craven Cottage los partidos no se dan por terminados hasta el pitido final, con una remontada épica en el tiempo añadido que deja al Crystal Palace sumido en dudas defensivas y al equipo de Marco Silva respirando alivio en la lucha por la permanencia. Dos goles en el descuento, firmes en la presión y letales en las segundas jugadas, confirmaron que la garra de los Cottagers sigue siendo su mejor arma cuando el marcador aprieta.

Quien busque lecciones en este duelo debe fijarse en cómo el Fulham castigó cada error rival: desde la falta de marca en el área hasta la pasividad ante balones parados, detalles que en la Premier League se pagan caro. Los equipos que aspiraban a sumar tres puntos fáciles harían bien en estudiar la intensidad con la que Silva ajusta a sus hombres en los minutos finales.

Ahora el reto para el Fulham será trasladar esta resiliencia a terrenos menos amables, mientras que el Palace tendrá que replantearse su solidez si no quiere que la temporada se le complique antes de tiempo.