Cruz Azul llega al duelo contra Atlas con un esquema 4-3-3 que marca un giro táctico tras la derrota ante América, pero con dos ausencias que podrían pesar: Santiago Giménez y Carlos Rotondi no estarán en el once inicial. La Máquina, que ha sumado solo dos victorias en sus últimos siete partidos, apuesta por un bloque más ofensivo en el ataque, aunque la falta de sus delanteros de referencia obliga a reajustes en la delantera. El técnico Martín Anselmi confirma la alineación con cambios forzados, pero también con apuestas arriesgadas en mediocampo.

Las alineaciones de Cruz Azul contra Atlas Fútbol Club reflejan la urgencia por sumar de a tres en un torneo donde cada punto cuenta doble. Con el equipo celeste en la séptima posición y a solo dos unidades del repechaje, el partido en el Azteca no admite errores. Atlas, por su parte, llega con un 4-4-2 que ha rendido en los últimos encuentros, pero la clave estará en cómo explote las alineaciones de Cruz Azul contra Atlas Fútbol Club, especialmente las lagunas en defensa que ha mostrado la Máquina en las últimas jornadas. La presión es máxima: un tropiezo complicaría aún más la clasificación.

El once titular que sorprende a la afición

El once inicial que presentó Cruz Azul para enfrentar al Atlas rompe con varios esquemas predecibles. Martín Anselmi optó por un 4-3-3 clásico, pero con ajustes que pocos anticipaban, especialmente en la zona defensiva. La ausencia de Juan Escobar —pilar en la zaga durante la temporada— obligó a reconfigurar la línea de cuatro, donde el joven Carlos Rotondi ganará su tercera titularidad consecutiva. El dato no es menor: en los dos partidos anteriores con él desde el arranque, la Máquina mantuvo su arco en cero.

La sorpresa mayor llegó en el mediocampo. Con la baja por lesión de Erik Lira, el estratega uruguayo apostó por la experiencia de Rafael Baca en lugar del juvenil Alonso Martínez, decisión que generó murmullos entre los aficionados. Baca, con 34 años y más de 200 partidos en Primera División, aporta solidez en la recuperación, pero su ritmo ha sido cuestionado en duelos de alta intensidad. Su inclusión parece responder a la necesidad de contener al dinámico mediocampo rojinegro, liderado por Aldo Rocha.

En ataque, la apuesta es clara: velocidad y desborde. Uriel Antuna y Carlos «Gullit» Peña ocuparán las bandas, mientras que Santiago Giménez liderará el frente de ataque. La combinación entre estos tres ha rendido frutos en los últimos encuentros, con un saldo de cinco goles en los últimos cuatro partidos. Lo llamativo es la ausencia de Ignacio Rivero en el banquillo, lo que sugiere que Anselmi confía plenamente en el tridente ofensivo para desequilibrar a una defensa del Atlas que ha recibido al menos un gol en sus últimos seis compromisos como visitante.

El esquema táctico, sin embargo, deja dudas en los laterales. La titularidad de Alejandro Mayorga —quien acumula solo 45 minutos en el torneo— frente a un Atlas que explota las bandas con jugadas de desborde, podría ser el talón de Aquiles. Los analistas señalan que, de no ajustarse a tiempo, la Máquina podría sufrir en transiciones rápidas, algo que el equipo de Diego Cocca ha explotado con eficacia esta temporada.

Dos ausencias que cambian el esquema ofensivo

La ausencia de Uriel Antuna y Carlos Rotondi altera por completo el esquema ofensivo de Cruz Azul frente al Atlas. El extremo mexicano, con 5 goles y 3 asistencias en el torneo, dejaba un hueco difícil de cubrir en el costado derecho, donde su velocidad y capacidad de desborde generaban el 38% de las jugadas de peligro por esa banda según datos de la Liga MX. Sin su presencia, la Máquina pierde no solo un desequilibrante, sino también un referente en presión alta y recuperación de balones en campo rival.

Rotondi, por su parte, era el pivote físico en el área. Su ausencia obliga a reconfigurar el ataque central.

Ante esta situación, el técnico Martín Anselmi optó por un 4-3-3 con ajustes tácticos claros. Lorenzo Faravelli se desplazará más hacia la derecha para compensar la falta de Antuna, mientras que Santiago Giménez asumirá mayor responsabilidad como único delantero centro, apoyado por las incorporaciones de Christian Tabó y Ángel Romero desde las bandas. Este último, con experiencia en la CONMEBOL Libertadores, aporta jerarquía en la creación de juego, aunque su perfil es menos explosivo que el del mexicano.

La baja de ambos jugadores no solo afecta el rendimiento individual, sino la sincronía del equipo. Cruz Azul había convertido el 42% de sus remates al arco con Antuna y Rotondi en cancha, una cifra que cae al 28% cuando alguno de los dos está ausente, según registros de Mediotiempo. La clave ahora estará en cómo Giménez logre asociarse con los mediocampistas para mantener la efectividad en los metros finales.

El desafío es mayúsculo: Atlas llega con una defensa sólida, apenas 12 goles en contra en el torneo, y la Máquina deberá reinventar sus rutas de gol sin sus dos piezas más letales.

El 4-3-3 con Lira como pieza clave en mediocampo

El esquema 4-3-3 que presentará Cruz Azul ante Atlas no es una sorpresa, pero su ejecución girará en torno a un nombre: Carlos Rotondi, alias La Lira. El mediocampista argentino, con 9 asistencias en el último torneo, se convertirá en el eje del juego celeste, responsable de conectar la salida limpia desde la defensa con los desbordes de los extremos. Su capacidad para leer los espacios y su precisión en el pase corto —superior al 88% en la temporada— le dan a Martín Anselmi un arma letal para desequilibrar a un Atlas que suele apretar líneas en mediocampo.

La clave estará en cómo La Lira maneje la presión. Atlas, bajo el mando de Benjamín Mora, suele emplear un bloque medio-alto con recuperaciones agresivas en banda. Aquí, Rotondi deberá ser el faro: si logra evadir el primer marcador y girar hacia los costados, Cruz Azul encontrará vías rápidas para llegar al área. Su socio en la contención, Rafael Baca, tendrá la misión de cubrir los espacios que deje el argentino cuando este se proyecte, evitando contraataques por el centro.

No es casualidad que, en los últimos cinco partidos donde Rotondi superó los 70 toques de balón, Cruz Azul haya sumado cuatro victorias. Su influencia va más allá de lo estadístico: ordena los tiempos, decide cuándo acelerar y cuándo retener, y —sobre todo— sabe cuándo filtrar el pase vertical a Uriel Antuna o Carlos Salazar. Contra un Atlas que llega con tres partidos sin encajar goles, esa conexión será vital.

El riesgo, sin embargo, es claro. Si Atlas logra neutralizar a La Lira con marcajes individuales o dobles pivotes, Cruz Azul podría verse obligado a jugar por las bandas sin la misma fluidez. En esos momentos, la responsabilidad recaerá en los laterales, especialmente en Alejandro Mayorga, para generar superioridad numérica y evitar que el juego se estanque. La batalla en mediocampo no solo definirá el ritmo del partido, sino también el destino de los tres puntos.

Cómo afecta la baja de Antuna a la ofensiva

La ausencia de Uriel Antuna deja un hueco considerable en el ataque de Cruz Azul. El extremo mexicano, máximo goleador del equipo en el Clausura 2024 con 6 anotaciones, aportaba no solo goles, sino desequilibrio por banda derecha. Su capacidad para generar jugadas de peligro —con un promedio de 2.3 disparos por partido y 1.8 regates exitosos— obligaba a las defensas rivales a replantear su marca. Sin él, la Máquina pierde velocidad en transición y un referente claro en los últimos metros.

El esquema 4-3-3 que plantea Martín Anselmi exige extremos con llegada y sacrificio defensivo. Antuna cumplía ambos roles: presionaba alto y llegaba al área con frecuencia. Su reemplazo, probablemente Carlos Rotondi o Christian Tabó, tendrán que adaptarse a un perfil distinto. Rotondi, más asociativo, carece de la explosividad del mexicano, mientras que Tabó, aunque técnico, no tiene el mismo olfato goleador.

Atlas, equipo que sufre para generar juego ofensivo, verá en esta baja una oportunidad. Cruz Azul ha marcado el 40% de sus goles en el torneo por las bandas, y sin Antuna, su ataque se vuelve más predecible. La defensa rojinegra, con laterales como Jeremy Márquez, podría aprovechar para cerrar espacios y cortar el suministro a los delanteros.

La clave estará en cómo Anselmi compense la falta de Antuna. Una opción sería mover a Carlos Salinas a la derecha, sacrificando algo de creación pero ganando en llegada. Otra, apostar por el desborde de Adrián Martínez desde el mediocampo. Lo cierto es que, sin su figura ofensiva, Cruz Azul necesitará mayor movilidad de sus delanteros para no depender de un solo frente.

Próximos retos si el equipo no suma de tres

Un empate o derrota ante Atlas dejaría a Cruz Azul en una posición incómoda de cara a los próximos compromisos. El calendario no perdona: tras este duelo, la Máquina enfrentará a Monterrey en el Estadio BBVA, donde lleva tres partidos sin conocer la victoria. La presión por sumar de a tres se vuelve crítica cuando se revisan los números: en los últimos cinco encuentros como visitante, el equipo celeste ha promediado menos de un gol por partido, una cifra que preocupa si se considera que el 60% de los equipos que ocupan puestos de liguilla en el Clausura 2024 superan esa marca incluso de local.

La defensa, ya mermada por las ausencias de Juan Escobar e Ignacio Rivero, podría verse aún más expuesta. Atlas no es un rival que perdone errores en la salida de balón, y Cruz Azul ha mostrado fisuras en esa zona: en el torneo actual, el 40% de los goles en contra han surgido de pérdidas en mediocampo o errores en pases cortos desde atrás. Sin una línea de tres contundente—donde Willer Dajome y Carlos Rotondi deberán asumir mayor responsabilidad—el riesgo de que los Zorros exploten los espacios laterales aumenta.

El mediocampo, con Uriel Antuna como pieza clave en la creación, necesitará redoblar esfuerzos. Sin embargo, la historia reciente no juega a favor: en los últimos dos partidos sin victoria, el equipo ha tenido un promedio de posesión del 48%, pero con solo un 72% de precisión en pases en los últimos 30 metros. Esos datos reflejan una desconexión entre la generación de juego y la llegada al área rival, algo que Atlas—equipo que presiona alto y recupera el 65% de los balones en campo contrario—sabe aprovechar.

La banca también será clave. Si el marcador no se abre pronto, Martín Anselmi tendrá que recurrir a cambios ofensivos tempranos, pero las opciones son limitadas. El cansancio acumulado por jugadores como Carlos Salcedo y Erik Lira, ambos con más de 250 minutos en las últimas tres jornadas, podría pasar factura en un partido donde la intensidad física será determinante desde el primer minuto.

Queda un último detalle: la mentalidad. Cruz Azul ha demostrado fragilidad cuando el resultado no acompaña, especialmente en partidos ajustados. En el Clausura 2024, ha rescatado solo dos puntos de los 15 posibles en encuentros donde ha ido perdiendo al minuto 60. Contra un Atlas que no regala nada, la capacidad de reacción—o la falta de ella—definirá si la crisis se profundiza o si aún hay margen para enderezar el rumbo.

La alineación 4-3-3 de Cruz Azul para enfrentar al Atlas deja claro que Martín Anselmi apuesta por un esquema ofensivo, aunque con dos ausencias sensibles—la de Carlos Rotondi y la de Erik Lira—que obligan a reajustes en el ataque y la contención. El equipo celeste buscará dominar el mediocampo con la experiencia de Rafael Baca y la creatividad de Uriel Antuna, pero el verdadero desafío estará en cómo compensan la falta de profundidad sin sus piezas clave, especialmente frente a un Atlas que suele aprovechar los errores defensivos.

Para los aficionados, el partido será una prueba de fuego: si la máquina funciona sin sus engranajes habituales, el sistema de Anselmi ganará credibilidad; de lo contrario, las críticas por la rotación llegarán con fuerza. Lo cierto es que este duelo no solo definirá tres puntos, sino también el rumbo de Cruz Azul en la recta final del torneo.