El Toyota Stadium vibró con una remontada que quedará grabada en la memoria de la MLS. FC Dallas, abrumado en el marcador y con un equipo que parecía sin ideas, sacó fuerza de donde no había: dos goles en apenas 10 minutos—el segundo un misil de Petar Musa a los 83’—voltearon el 1-0 adverso y sellaron un 3-1 contundente sobre Inter Miami. No fue suerte, sino una exhibición de carácter cuando el reloj jugaba en contra y Lionel Messi, por más genio que sea, no pudo evitar el colapso defensivo de su equipo.

El duelo entre FC Dallas e Inter Miami no era uno más en el calendario. Llegaba cargado de expectativas por el estrellazo visitante y la necesidad local de sumar de a tres en casa. Pero más allá de los nombres, lo que quedó claro es que en la MLS las jerarquías se rompen con garra: un equipo que empezó dubitativo terminó imponiendo ritmo, presión y, sobre todo, efectividad donde el rival falló. Para Dallas, tres puntos que oxigenan; para Miami, una lección dolorosa sobre lo que cuesta ganar fuera de Florida.

Un Miami invicto que se desmorona en Texas

Un Miami invicto que se desmorona en Texas

El Inter Miami llegó al Toyota Stadium con una racha de cinco partidos sin perder, tres de ellos con la portería a cero. La solidez defensiva que había mostrado bajo el esquema de Tata Martino se esfumó en apenas 20 minutos, cuando FC Dallas desarmó con precisión quirúrgica cada línea del equipo floridano. Lo que comenzó como un dominio tímido de la posesión—58% en el primer tiempo—terminó siendo un colapso táctico ante la presión alta y los contraataques letales de los texanos.

El gol inicial de Leo Campana, su décimo de la temporada, parecía confirmar la superioridad visitante. Pero el equipo de Nico Estévez no se amedrentó. Analistas destacaron después cómo la falta de ajustes en el mediocampo—especialmente en la transición defensiva—dejó espacios que Dallas explotó sin piedad. Dos goles en diez minutos, uno de ellos tras un error en la salida de balón, expusieron las grietas de un bloque que hasta entonces lucía compacto.

La estadística más cruel: Inter Miami había concedido solo cuatro goles en sus últimos seis encuentros. Contra Dallas, encajó tres en una sola mitad.

Sin Messi ni Suárez en el once inicial, la dependencia del juego asociativo se volvió evidente. Cuando el ritmo subió y los pases perdieron precisión, el equipo se desdibujó. Texas no perdona a quienes bajan la guardia.

Dos goles relámpago reviven a un Dallas sin Messi

Dos goles relámpago reviven a un Dallas sin Messi

El gol de Jesús Ferreira al 74’ no solo empató el marcador, sino que desató una reacción en cadena. FC Dallas, que hasta entonces había lucido tímido frente a un Inter Miami dueño del balón, encontró en ese instante el impulso que le faltaba. La presión sobre la defensa floridiana se volvió asfixiante, con transiciones rápidas y pelotas al área que obligaron a Drake Callender a multiplicarse bajo los palos.

El segundo tanto llegó apenas diez minutos después, obra de Petar Musa. Un remate cruzado desde el borde del área que se coló por el segundo poste, dejando sin opciones al arquero visitante. Los datos respaldan el cambio de ritmo: Dallas pasó de registrar un 38% de posesión en el primer tiempo a superar el 55% en los últimos 20 minutos, según Opta.

Sin Lionel Messi en cancha —ausente por lesión—, el equipo de Gerardo Martino perdió su principal referencia ofensiva. Los espacios que antes ocupaba el argentino se convirtieron en zonas de recuperación para los texanos, que supieron aprovechar la falta de creatividad en el mediocampo rival.

La remontada no fue casualidad. El técnico Nico Estévez había ajustado el bloque defensivo en el entretiempo, subiendo las líneas para ahogar la salida de balón de Miami. El resultado: tres goles en 15 minutos y un 3-1 que refleja más la eficiencia que el dominio absoluto.

Callender, figura en partidos anteriores con atajadas clave, esta vez no pudo evitar el colapso. Dos errores en la marca y un desborde mal contenido sellaron el destino de un equipo que, sin su estrella, aún busca respuestas colectivas.

La batalla por los playoffs se calienta en el Oeste

La batalla por los playoffs se calienta en el Oeste

El triunfo de FC Dallas no solo revivió sus aspiraciones, sino que avivó el fuego en una Conferencia Oeste donde seis equipos pelean por los últimos cuatro cupos a playoffs con apenas cinco puntos de diferencia. La victoria ante Inter Miami, sumada a los tropiezos de Real Salt Lake y Minnesota United el mismo fin de semana, lanzó al equipo texano al séptimo lugar, rompiendo un empate a 38 puntos que tenía atrapados a tres conjuntos.

Los analistas destacan cómo la remontada en los últimos 10 minutos —algo que solo el 12% de los equipos logra en MLS cuando va perdiendo de local— refleja la mentalidad que ahora exige la postemporada. No es casualidad que tres de los últimos cinco clasificados del Oeste hayan asegurado su pase con goles en el tiempo añadido.

Mientras Dallas celebra, la presión recae sobre Vancouver Whitecaps y Sporting Kansas City, ambos con 37 unidades y calendario complicado: los canadienses enfrentan a LAFC y Austin FC en sus próximos dos partidos, rivales directos por la clasificación. El margen de error se redujo a cero.

La próxima jornada podría redefinir el mapa. Un empate entre Dallas y Portland Timbers —que también suma 38 puntos— dejaría a ambos equipos dependiendo de resultados ajenos, algo que en ediciones anteriores ha decidido eliminatorias en la última fecha. El Oeste no perdona.

El FC Dallas demostró una vez más que en el fútbol no hay partidos perdidos hasta el pitido final, con una remontada eléctrica que dejó al Inter Miami sin respuestas en los minutos decisivos. La capacidad de Petar Musa y Eugene Ansah para cambiar el rumbo del juego en solo diez minutos subraya por qué este equipo no puede subestimarse, ni siquiera cuando el marcador parece adverso. Los aficionados del club texano pueden celebrar un triunfo que refuerza su moral, pero también sirve como recordatorio para los rivales: la intensidad y la presión alta hasta el último segundo son claves contra un conjunto que nunca baja los brazos. Ahora, con este impulso, Dallas afrontará los próximos compromisos con la confianza de un equipo que sabe cómo voltear partidos cuando más duele.