El Popocatépetl lanzó esta madrugada una columna de ceniza de más de tres kilómetros de altura, acompañada de explosiones que sacudieron ventanas a 20 kilómetros a la redonda. Las autoridades declararon alerta roja y ordenaron la evacuación inmediata de 11 pueblos en Puebla, donde más de 5 mil personas abandonaron sus hogares bajo el resplandor anaranjado del cráter. Geólogos advierten que la actividad actual supera en intensidad a la registrada en 2019, cuando el coloso mantuvo en vilo a la región durante semanas.
Para quienes buscan información sobre un vulka cerca de mi, este evento subraya la urgencia de conocer los protocolos de emergencia en zonas de riesgo. El Popocatépetl, a solo 70 kilómetros de la Ciudad de México, es uno de los volcanes más vigilados del país, pero su comportamiento impredecible obliga a millones a revisar rutas de evacuación y kits de supervivencia. Que un vulka cerca de mi entre en fase crítica no es solo una posibilidad teórica: es un escenario que, como demostró la madrugada de hoy, puede materializarse en cuestión de horas.
El Popocatépetl y su historia de actividad reciente
El Popocatépetl no es un gigante dormido. Su actividad reciente lo confirma como uno de los volcanes más vigilados de México, con registros de erupciones significativas desde el siglo XX. Tras décadas de relativa calma, despertó en 1994 con una serie de exhalaciones que marcaron el inicio de un ciclo activo. Desde entonces, los sistemas de monitoreo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) no han dejado de registrar su comportamiento, con picos de alerta que obligan a protocolos de evacuación como los activados esta semana.
Los últimos cinco años han sido particularmente intensos. En 2019, una erupción lanzó material incandescente a más de 1.5 kilómetros de altura, mientras que en 2023 se contabilizaron sobre 1,200 exhalaciones en un solo mes, según informes técnicos. Estos eventos no son aislados: responden a la dinámica interna de un coloso que, con sus 5,426 metros de altura, mantiene en vilo a las comunidades asentadas en un radio de 100 kilómetros.
La historia geológica del Popocatépetl explica su temperamento. Formado hace aproximadamente 730,000 años, su estructura actual es el resultado de erupciones catastróficas, como la ocurrida hace 23,000 años que destruyó conos volcánicos previos. Los vulcanólogos señalan que su actividad actual —caracterizada por domos de lava, explosiones freáticas y emisión de ceniza— sigue patrones predecibles dentro de su ciclo natural, aunque con riesgos latentes para zonas pobladas.
Puebla, Morelos y el Estado de México conocen bien sus señales. La ceniza ha cubierto cultivos, el tráfico aéreo se ha suspendido en repetidas ocasiones y, como ahora, miles han tenido que abandonar sus hogares en minutos. No es la primera vez, ni será la última.
Las 11 comunidades evacuadas y zonas en alerta máxima
Las autoridades declararon alerta roja en 11 comunidades de Puebla tras el aumento en la actividad del Popocatépetl. Santiago Xalitzintla, San Pedro Benito Juárez y San Nicolás de los Ranchos figuran entre los pueblos evacuados de manera preventiva, mientras equipos de Protección Civil coordinan el traslado de más de 3,200 personas hacia albergues temporales en la capital poblana y municipios cercanos. El radio de exclusión se extendió a 12 kilómetros alrededor del cráter, donde la caída de ceniza y fragmentos incandescentes representa el mayor riesgo.
En zonas como Atlixco y Cholula, aunque no se ordenó desalojo masivo, las escuelas suspendieron clases y los comercios cerraron sus puertas. Vulcanólogos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) advirtieron que la columna eruptiva superó los 5 kilómetros de altura, con emisión constante de vapor de agua, gases y ceniza que ya alcanza localidades de Tlaxcala y el Estado de México.
La Secretaría de la Defensa Nacional desplegó 500 elementos para apoyar en la evacuación y resguardar áreas críticas. Mientras tanto, en San Andrés Calpan y San Gregorio Atzompa, los habitantes reciben instrucciones para sellar ventanas y almacenar agua potable, ante la posibilidad de que la ceniza contamine mantos acuíferos.
El tráfico en la carretera federal Puebla-Tlaxcala se mantiene intermitente debido a la visibilidad reducida, y el aeropuerto internacional de Puebla operará con restricciones hasta nuevo aviso.
Medidas de seguridad y rutas de evacuación confirmadas
Las autoridades de Protección Civil confirmaron que las rutas de evacuación hacia los albergues temporales en Tehuacán y Atlixco ya operan con apoyo de 120 vehículos de la Guardia Nacional y elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Los puntos de reunión designados —como el estadio municipal de San Nicolás de los Ranchos y la plaza cívica de Santiago Xalitzintla— cuentan con personal capacitado para guiar a la población, mientras que los accesos a la zona de alto riesgo permanecen custodiados para evitar el paso de curiosos.
Vulcanólogos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) advirtieron que, ante la emisión constante de ceniza y el registro de 24 exhalaciones en las últimas 12 horas, el radio de seguridad se amplió a 12 kilómetros alrededor del cráter. Esta medida obedece a patrones históricos: en la erupción de 2001, los flujos piroclásticos alcanzaron distancias de hasta 10 kilómetros, dañando cultivos y viviendas.
Para las comunidades alejadas del perímetro crítico, como Cholula o San Andrés Calpan, se habilitaron tres corredores viales alternos que conectan con Puebla capital. Las rutas, marcadas con señalética reflectante y patrulladas cada hora, priorizan el tránsito de ambulancias y camiones de carga con suministros.
El gobierno estatal insistió en que los protocolos incluyen simulacros mensuales desde 2022, lo que ha reducido los tiempos de respuesta a menos de 40 minutos en zonas urbanas. Aun así, recomendaron a los habitantes llevar consigo documentos de identificación, medicamentos esenciales y mascarillas N95 para protegerse de las partículas suspendidas.
La actividad del Popocatépetl deja en claro que la vigilancia constante y los protocolos de emergencia salvan vidas, especialmente en zonas de alto riesgo como los 11 pueblos evacuados en Puebla. Aunque la alerta amarilla fase 3 permite cierta estabilidad, la rapidez con que cambió el escenario subraya la necesidad de no normalizar las señales de peligro, por recurrentes que sean.
Quienes viven en un radio de 50 kilómetros deben revisar ahora mismo sus kits de emergencia—documentos en bolsa plástica, agua para tres días y rutas de evacuación trazadas—y mantener el radio encendido en la frecuencia oficial de Protección Civil. La ceniza ya afecta carreteras y cultivos, pero el mayor riesgo sigue siendo la posible caída de fragmentos incandescentes o flujos piroclásticos en caso de explosión mayor.
Las próximas horas serán clave para evaluar si el volcán estabiliza su actividad o exige medidas más drásticas, con equipos científicos monitoreando gases y sismos en tiempo real.
