El Manchester City no dio tregua. Con un 4-1 contundente sobre el Bournemouth en el Vitality Stadium, el equipo de Pep Guardiola sentenció su décima victoria consecutiva en la Premier League, igualando su mejor racha histórica en la competición. Erling Haaland, una vez más, lideró el ataque con un doblete que elevó su cuenta personal a 17 goles en la liga, mientras que Phil Foden y Julián Álvarez redondearon una exhibición de fútbol que dejó al descubierto la brecha entre un aspirante al título y un rival en horas bajas.

El triunfo no solo afianza al City en la cima de la clasificación, con cinco puntos de ventaja sobre el Liverpool, sino que subraya su capacidad para aplastar a cualquier oponente, incluso en campos complicados como el del Bournemouth. El Manchester City vs Bournemouth fue, en realidad, un reflejo de dos realidades distintas: la máquina bien aceitada de los citizens, que acumulan 61 goles en 24 jornadas, y la fragilidad defensiva de un Bournemouth que lleva tres derrotas seguidas y se hunde en la zona media-baja. Para los aficionados, el mensaje es claro: el camino hacia otro título pasa, una vez más, por Old Trafford o Anfield… pero el City no piensa ceder ni un centímetro.

El City recupera su mejor versión tras el tropiezo

El City no dejó dudas. Tras el traspié ante el Chelsea, el equipo de Guardiola recuperó su mejor fútbol con un juego de toque rápido y verticalidad letal. Los 4-1 en Vitality Stadium no fueron casualidad: 72% de posesión, 21 remates (8 entre los tres palos) y una presión asfixiante en campo rival reflejaron la superioridad de un conjunto que no perdona cuando engrana sus piezas.

La clave estuvo en la intensidad. Desde el primer minuto, el City ahogó al Bournemouth con un pressing alto que recuperó el balón en zona de creación en 12 ocasiones, según datos de Opta. Rodri y Silva dictaron el ritmo, mientras que Haaland —autor de un doblete— demostró que su olfato goleador no entiende de sequías: dos toques, dos goles.

Guardiola ajustó detalles tras el empate ante el Chelsea. La entrada de Gómez por Kovacic dio mayor equilibrio al mediocampo, y la sociedad entre Foden y Bernardo Silva desbordó por las bandas. El técnico catalán encontró respuestas donde más duele: en la solidez defensiva (solo un remate claro encajado) y en la efectividad.

El Bournemouth, superado en casi todos los aspectos, solo encontró consuelo en el descuento de Justin Kluivert. Pero para entonces, el City ya había sentado precedente: cuando decide jugar a su ritmo, pocos rivales pueden seguirle el paso.

Haaland y Foden brillan en el Vitality Stadium

Erling Haaland volvió a demostrar por qué es el delantero más letal de Europa. Con dos goles en el primer tiempo, el noruego desequilibró desde el inicio un partido que el Bournemouth intentó plantear con intensidad física. Su primer tanto, un remate cruzado tras asistencia de De Bruyne, fue pura definición: 11 goles en sus últimos 10 partidos con el City, una cifra que asusta a cualquier defensa.

Phil Foden, por su parte, brilló con luz propia en la mediapunta. El inglés combinó visión de juego con llegada al área, coronando su actuación con un golazo desde fuera del área que se coló por la escuadra. Los analistas destacan su evolución esta temporada: ya no es solo un jugador de toque, sino un futbolista capaz de decidir en los momentos clave.

La conexión entre ambos fue clave. En el segundo gol de Haaland, Foden filtró un pase entre líneas que dejó al noruego solo frente al portero. Ese entendimiento, forjado en meses de entrenamiento, es lo que convierte al City en un equipo casi imparable.

El Bournemouth, superado por la calidad individual, apenas pudo reaccionar. Su único acierto llegó en un contraataque rápido, pero la solidez defensiva de los ciudadanos —con Stones y Aké impecables— ahogó cualquier intento de remontada.

Pep Guardiola afianza su dominio en la recta final

Pep Guardiola sigue escribiendo su leyenda en la Premier League con un estilo que ya parece imbatible. El Manchester City no solo ganó, sino que desarmó al Bournemouth con una exhibición de fútbol de precisión quirúrgica. Los Citizens acumulan 12 victorias en sus últimos 14 partidos, una racha que refleja la solidez de un equipo moldeado a la perfección.

La clave está en cómo el técnico catalán ha logrado que su equipo mantenga la intensidad incluso en partidos aparentemente sencillos. Contra el Bournemouth, el City superó los 700 pases completados—cifra que solo equipos de élite como el Barcelona de su etapa alcanzaban con regularidad—y controló el 68% de la posesión. No es solo ganar, es dominar.

Los rivales directos, como Arsenal o Liverpool, ya no miran solo la tabla, sino el how: la manera en que el City ahoga a sus oponentes con presión alta y transiciones fulgurantes. Guardiola ha convertido la recta final de la liga en un ejercicio de autoridad.

Queda poco margen para el error, pero con un plantel que responde al detalle—desde Haaland hasta los laterales—el título parece cada vez más cerca de Etihad. La pregunta ya no es si ganarán, sino cómo lo harán.

El Manchester City dejó claro por qué sigue siendo el gran dominador de la Premier: con un fútbol de alta intensidad, precisión en el pase y letalidad en área, desarmó a un Bournemouth que solo encontró consuelo en el descuento de Solanke. La victoria no solo afianza su ventaja en la tabla, sino que refuerza su mentalidad de campeón, capaz de romper partidos en minutos como demostraron Foden y Álvarez con sus goles en la segunda parte. Para los equipos que aspiren a frenarlos, el mensaje es contundente: sin una defensa compacta y un mediocampo que corte las líneas de pase de Rodri y Silva, el City seguirá siendo un rodillo. Ahora, con el clásico contra el United en el horizonte, el equipo de Guardiola llega con la inercia perfecta para seguir escribiendo su historia.