El salario mínimo interprofesional (SMI) en España alcanzará los 1.134 euros mensuales en 14 pagas en 2024, según la decisión aprobada por el Gobierno. Este incremento, que representa un 5% respecto al año anterior, sitúa el sueldo anual bruto en 15.876 euros para quienes perciban el salario base, consolidando así una subida acumulada del 47% desde 2018. La medida, pactada con los agentes sociales, busca reforzar el poder adquisitivo de los trabajadores con rentas más bajas en un contexto marcado por la inflación persistente y el encarecimiento de servicios básicos.

El ajuste del salario mínimo 2024 afectará directamente a más de dos millones de asalariados, especialmente en sectores como la hostelería, el comercio o la agricultura, donde los convenios suelen alinearse con el SMI. Para las familias, este cambio se traduce en un margen adicional de entre 50 y 60 euros mensuales, aunque sindicatos como CCOO y UGT ya han advertido de que la cifra sigue por debajo del 60% del salario medio que recomienda la Carta Social Europea. Mientras, las pymes analizan el impacto en sus costes laborales, en un año donde la moderación salarial choca con la presión por mantener la competitividad.

Cómo ha evolucionado el SMI en los últimos años

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha experimentado un ascenso notable desde 2018, cuando se situaba en 735,90 euros mensuales en 14 pagas. La subida acumulada en estos cinco años supera el 54%, un ritmo de crecimiento sin precedentes en las últimas décadas. Este impulso respondió a compromisos políticos para reducir la precariedad laboral y acercar los salarios más bajos al 60% del salario medio, como recomienda la Carta Social Europea.

El mayor salto se produjo entre 2018 y 2019, con un incremento del 22,3% que llevó el SMI a 900 euros. Desde entonces, los ajustes anuales han sido más moderados pero constantes, con subidas del 5,5% en 2020, el 1,6% en 2021 y el 3,6% en 2022. Según datos de la OCDE, España pasó de estar entre los países con el salario mínimo más bajo de Europa a situarse cerca de la media continental.

La evolución no ha estado exenta de debate. Mientras los sindicatos reivindicaban un SMI de 1.200 euros para 2024, las organizaciones empresariales advertían sobre el impacto en pymes y sectores con márgenes ajustados. El consenso final —1.134 euros— refleja un equilibrio entre ambas posturas, priorizando la protección del poder adquisitivo en un contexto de inflación persistente.

El último tramo, entre 2023 y 2024, supuso un aumento de 54 euros mensuales, inferior al de años anteriores pero alineado con la desaceleración económica. Analistas laborales destacan que, pese a los avances, aún queda margen para alcanzar el objetivo del 60% del salario medio, que en 2023 se situaba en torno a los 1.900 euros brutos.

Qué supone el aumento a 1.134 euros para los trabajadores

El incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) a 1.134 euros mensuales en 14 pagas representa un avance tangible para más de 2,5 millones de trabajadores en España que perciben esta remuneración, según datos de los últimos informes laborales. Para un empleado a jornada completa, la subida de 54 euros mensuales —un 5% respecto a 2023— se traduce en 648 euros adicionales al año, una cantidad que puede marcar la diferencia en economías domésticas ajustadas, especialmente en sectores como la hostelería, el comercio o la agricultura, donde la precariedad salarial sigue siendo más acusada.

En la práctica, el cambio permite cubrir mejor gastos básicos. Con el SMI anterior (1.080 euros), un trabajador destinaba alrededor del 40% de su sueldo al alquiler en ciudades como Madrid o Barcelona, según estudios de sindicatos. Ahora, ese porcentaje baja ligeramente, aunque sigue por encima del umbral del 30% que la OCDE considera «asequible».

Para los jóvenes y los contratos temporales, el impacto es aún más notable. Casi el 60% de los perceptores del SMI tienen menos de 35 años, muchos de ellos con empleos estacionales o a tiempo parcial. La subida, aunque modesta, les acerca a salarios más dignos en un contexto donde la inflación acumulada desde 2020 roza el 15%.

Empresas y autónomos, sin embargo, enfrentan un reto: asumir costes laborales más altos sin poder trasladarlos siempre a los precios. El sector de la pyme, en particular, advierte de que márgenes ajustados podrían tensionarse, especialmente en actividades con baja productividad.

Posibles ajustes en pensiones y ayudas sociales tras la subida

La actualización del salario mínimo a 1.134 euros mensuales en 14 pagas para 2024 podría arrastrar modificaciones en las pensiones no contributivas y otras ayudas sociales vinculadas a este indicador. Según datos de la Seguridad Social, más de 600.000 hogares en España perciben prestaciones cuyo importe se calcula en función del SMI, lo que obliga a revisar su cuantía para mantener la coherencia con el nuevo umbral.

El impacto más directo se notará en las pensiones no contributivas, cuyo límite máximo actual ronda los 470 euros mensuales. Con el incremento del SMI, estas ayudas podrían ajustarse para evitar que sus beneficiarios queden por debajo del 60% del nuevo salario mínimo, tal como establece la normativa de garantía de ingresos.

También se espera que las comunidades autónomas revisen sus programas de rentas mínimas. Algunas, como Cataluña o País Vasco, ya han anunciado estudios técnicos para adaptar sus ayudas y evitar solapamientos con el SMI. La clave estará en garantizar que el aumento no genere efectos no deseados, como la pérdida de acceso a determinadas prestaciones por superar los límites de ingresos.

Organizaciones sociales advierten de que, sin una actualización coordinada, podrían ampliarse las brechas entre quienes dependen de estas ayudas y el resto de trabajadores. La Confederación Española de Personas con Discapacidad (COCEMFE) ha recordado que el 38% de sus afiliados vive con ingresos inferiores al SMI, lo que refuerza la necesidad de ajustes rápidos y precisos.

El aumento del salario mínimo a 1.134 euros mensuales en 2024 consolida su mayor subida en una década, reforzando el poder adquisitivo de más de dos millones de trabajadores en España, aunque sigue por debajo del 60% del salario medio que marca la Carta Social Europea. Para quienes perciban este importe, revisar complementos como ayudas autonómicas o bonificaciones en el transporte puede maximizar su impacto mensual, especialmente en un contexto donde la inflación aún presiona gastos básicos como la vivienda o la alimentación. La próxima revisión, prevista para 2025, dependerá no solo de los acuerdos entre patronal y sindicatos, sino también de cómo evolucione la economía real en los próximos meses.