El Camp Nou vibró con un Barça vs Espanyol que dejó cuatro goles culés, dos del polaco Robert Lewandowski, y una victoria 4-2 teñida por decisiones arbitrales que avivaron la polémica. El delantero azulgrana, con su doblete, alcanzó los 18 tantos en Liga esta temporada, mientras el equipo de Xavi sumó tres puntos clave en la lucha por el título. Pero más allá del marcador, fueron las jugadas discutidas —un posible penalti no señalado a favor del Espanyol y una tarjeta roja a Vinícius Souza— las que acapararon conversaciones.
El derbi catalán siempre trasciende lo deportivo, y este Barça vs Espanyol no fue la excepción. Para los aficionados culés, el triunfo consolida la moral en un tramo decisivo del campeonato; para los pericos, la sensación de agravio arbitral suma frustración a una temporada complicada. Con el VAR nuevamente bajo escrutinio y un partido que mezcló calidad técnica con tensión, el clásico barcelonés recordó por qué es uno de los encuentros más eléctricos del fútbol español.
Un derbi con historia y tensión en Cornellà-El Prat

El derbi barcelonés siempre enciende pasiones, pero el encuentro en Cornellà-El Prat llevó la rivalidad a otro nivel. Con un historial de 185 partidos oficiales entre ambos, el Espanyol buscaba romper una racha de 12 años sin vencer al Barça en casa. El ambiente, cargado desde el pitido inicial, reflejaba la tensión de un duelo donde el orgullo local choca con la hegemonía culé.
Los antecedentes no favorecían al conjunto perico: desde 2011, el Barça había ganado 8 de los últimos 10 derbis en el estadio espanyolista. Sin embargo, la afición blanquiazul llegó con esperanza, respaldada por un inicio de temporada irregular del equipo de Xavi. La grada, un muro de voz y color, presionó desde el minuto uno.
El árbitro, en el ojo del huracán. Las decisiones polémicas marcaron el ritmo del partido, especialmente en el primer tiempo. Analistas deportivos señalan que, en los últimos cinco derbis, el 60% de las tarjetas amarillas mostradas fueron para jugadores del Espanyol, un dato que alimenta la percepción de desequilibrio arbitral.
Cornellà-El Prat, testigo mudo de batallas épicas, volvió a ser escenario de un choque donde el fútbol trasciende lo deportivo. La victoria final del Barça no apagó el debate: ¿fue justicia poética o otra página más de una historia escrita con polémica?
Lewandowski brilla, pero el VAR enciende la polémica

Robert Lewandowski demostró una vez más por qué es el ariete más letal de Europa. El polaco abrió el marcador con un zurdazo cruzado al primer palo, su gol número 15 en Liga esta temporada, consolidándose como el máximo goleador del campeonato. Su segundo tanto, un remate de primera tras centro de Raphinha, dejó al Espanyol sin respuestas en el área. Pero lo que parecía una exhibición individual se vio empañado por decisiones arbitrales que marcaron el ritmo del partido.
El VAR intervino en dos jugadas clave que alteraron el desarrollo del derbi. La más polémica llegó al minuto 32, cuando el árbitro anuló un gol de Joselu por un supuesto fuera de juego de Vinícius Souza en la jugada previa. Las repeticiones mostraron un margen milimétrico que dividió al Camp Nou entre abucheos y murmullos de incredulidad.
Analistas deportivos señalaron después del encuentro que, según datos de Opta, esta temporada se han anulado 12 goles en Primera División por decisiones del VAR con diferencias inferiores a 20 centímetros, una cifra récord en los últimos cinco años. La precisión tecnológica, lejos de aclarar, parece añadir capas de controversia.
Lewandowski, ajeno al debate, siguió su partido. Su asistencia a Gavi para el 3-1 fue un destello de la conexión que el Barça busca perfeccionar. Pero el fantasma de la polémica ya planeaba sobre el campo.
¿Qué significa este triunfo para el Barça en Liga?

La victoria por 4-2 ante el Espanyol no solo consolida al Barça en la cima de LaLiga, sino que refuerza su dominio psicológico en los derbis. Un triunfo construido con autoridad, pese a los errores arbitrales, demuestra que el equipo de Xavi mantiene la solidez incluso en partidos cargados de tensión. Los tres puntos dejan al conjunto culé con cinco de ventaja sobre el Real Madrid, una brecha que, a estas alturas de la temporada, comienza a pesar.
Analistas destacan cómo el Barça ha convertido el Camp Nou en un fortín: lleva 12 partidos oficiales sin perder en casa, con 10 victorias. Lewandowski, autor de dos goles, confirma su papel clave en los momentos decisivos.
El derbi también sirvió para silenciar críticas. Tras el empate ante el Granada, algunos cuestionaban el ritmo del equipo. La respuesta llegó con un juego vertical, presión alta y efectividad ante el arco. El Espanyol, pese a sus dos tantos, nunca logró incomodar de verdad a un Ter Stegen que suma su cuarta portería a cero en los últimos cinco encuentros.
Queda la polémica por las decisiones del árbitro, pero el Barça prefirió hablar con el balón.
El Barça dejó claro que su fútbol sigue siendo letal, incluso en partidos donde el árbitro se convierte en protagonista involuntario: cuatro goles, dos de Lewandowski demostrando por qué sigue siendo un depredador en el área, y una victoria que consolida al equipo en la pelea por LaLiga. Pero el derbi también expuso las costuras de un Espanyol que, pese a los destellos de Joselu, paga caro cada error defensivo y la falta de consistencia arbitral en jugadas clave. Para los culés, el mensaje es simple: mantener esta intensidad y aprovechar la racha goleadora de cara a los próximos compromisos europeos; para los pericos, urge corregir la fragilidad atrás si quieren salir del pozo. La Liga no perdona, y el próximo partido para ambos será otro examen de fuego.

