Con 1,2 millones de visas aprobadas solo en 2024, Estados Unidos ha dejado atrás a Canadá en la carrera por atraer talento global, consolidándose como el destino migratorio más dinámico de América del Norte. El dato no solo refleja un récord en trámites legales, sino un giro estratégico: mientras Ottawa ajusta sus políticas para frenar el flujo de solicitantes, Washington acelera permisos de trabajo, reunificación familiar y residencias temporales, incluso en sectores con escasez crítica de mano de obra.

La competencia entre Estados Unidos vs. Canadá ya no se limita a economía o comercio, sino que ahora define el futuro demográfico del continente. Para los latinos, europeos o asiáticos que buscan reiniciar sus vidas, la balanza se inclina hacia el norte: salarios más altos en ciudades estadounidenses, plazos de procesamiento reducidos a la mitad en comparación con 2023 y programas como el Parole in Place que benefician a familias mixtas. Pero el contraste con Estados Unidos vs. Canadá también revela riesgos—desde la saturación de servicios en Texas o Florida hasta el endurecimiento silencioso de requisitos en provincias canadienses que, hasta hace poco, lideraban el ranking de calidad de vida para inmigrantes.

El giro inesperado en las políticas migratorias norteamericanas

El cambio de rumbo en la política migratoria estadounidense llegó sin aviso previo. Tras años de restricciones y discursos de endurecimiento, la administración actual flexibilizó requisitos para visas de trabajo temporal, especialmente en sectores con escasez crítica de mano de obra. Agricultura, tecnología y salud lideran la lista, con un aumento del 40% en aprobaron para profesionales extranjeros respecto a 2023, según datos del Departamento de Estado.

Canadá, que durante años se promocionó como el destino más accesible para migrantes calificados, vio cómo su sistema Express Entry perdía fuelle. Mientras Ottawa mantenía cuotas estrictas y tiempos de procesamiento superiores a los 12 meses, Washington agilizaba trámites: el 68% de las visas H-1B para trabajadores especializados se resolvieron en menos de 90 días este año.

Analistas en migración señalan un factor clave: la presión demográfica. Con una tasa de natalidad en caída libre y 10 millones de baby boomers jubilándose antes de 2030, Estados Unidos necesita cubrir huecos laborales urgentes. El giro no es casualidad, sino cálculo.

El contraste con el modelo canadiense salta a la vista. Donde Canadá prioriza la integración a largo plazo con programas de residencia permanente, EE.UU. apuesta por soluciones inmediatas: visas temporales renovables que permiten rotar talento según las necesidades del mercado. La estrategia, arriesgada para algunos, ya muestra resultados en cifras.

¿Dónde se aprueban más visas: EE.UU. o Canadá en 2024?

Los datos de 2024 confirman una brecha clara: Estados Unidos lidera con 1,2 millones de visas aprobadas, casi el doble que Canadá. Mientras el país norteño procesó alrededor de 680.000 permisos de residencia y trabajo, la diferencia se marca en categorías como las visas de empleo temporal (H-1B, L-1) y la reunificación familiar, donde el sistema migratorio estadounidense muestra mayor capacidad de absorción.

Canadá, conocido por programas como Express Entry o el Provincial Nominee Program, mantiene un ritmo constante pero más selectivo. Según informes de inmigración canadienses, el 63% de las aprobaciones en 2024 correspondieron a solicitantes con oferta laboral validada o perfiles técnicos altos, un enfoque que prioriza calidad sobre cantidad.

La velocidad de procesamiento también juega un rol. Mientras EE.UU. agilizó trámites para visas de trabajo en sectores críticos (tecnología, salud), reduciendo plazos a 3-6 meses en muchos casos, Canadá enfrentó demoras de hasta 12 meses en algunas categorías, especialmente para visas de estudiante.

Analistas en políticas migratorias señalan que la flexibilidad de EE.UU. para ajustar cupos anuales —como el aumento del 30% en visas H-2B para trabajadores temporales— explica parte de la ventaja. Canadá, en cambio, opera con techos preestablecidos que limitan su margen de respuesta ante demandas repentinas.

El impacto real para latinos que buscan cruzar la frontera

Para miles de latinos que intentan reconstruir sus vidas al norte del continente, la diferencia entre una visa estadounidense y una canadiense no se mide solo en trámites, sino en oportunidades concretas. Mientras Canadá atrae con programas de migración laboral que priorizan habilidades técnicas, Estados Unidos sigue siendo el destino preferido para quienes buscan reunificación familiar o empleos en sectores como la construcción y la agricultura, donde la demanda de mano de obra no cualificada supera el 60% en estados como Texas y Florida, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

El contraste salta a la vista en los tiempos de espera. Un solicitante de asilo en la frontera sur de EE.UU. puede recibir una cita inicial en semanas, aunque el proceso se alargue después por saturación. En cambio, los programas canadienses, aunque más ordenados, exigen requisitos lingüísticos y educativos que excluyen a muchos migrantes de origen rural.

La red de apoyo también pesa. Comunidades latinas consolidadas en ciudades como Los Ángeles o Miami ofrecen trabajo informal inmediato y redes de solidaridad que rara vez existen en ciudades canadienses más pequeñas. Eso explica por qué, pese a las políticas más abiertas de Ottawa, el 78% de los migrantes latinos encuestados por organizaciones de derechos humanos en 2023 seguía eligiendo EE.UU. como primera opción.

No todo es ventaja: la incertidumbre legal en Estados Unidos —con cambios bruscos en políticas como el Título 42— genera zozobra. Pero para quien huye de la violencia o la pobreza extrema, la posibilidad de cruzar y trabajar ya, aunque sea en la informalidad, suele pesar más que los riesgos.

Los datos dejan claro que Estados Unidos ha acelerado su ritmo migratorio en 2024, desbancando a Canadá como destino preferente para quienes buscan oportunidades laborales o reunificación familiar, con un récord de 1,2 millones de visas aprobadas. Mientras Canadá mantiene políticas más accesibles en algunos programas, el gigante norteamericano compensa con mayor volumen de cupos y una economía que sigue demandando mano de obra en sectores clave como tecnología, salud y construcción. Quienes evalúan emigrar este año harían bien en comparar no solo los requisitos de cada país, sino también los plazos de procesamiento y las perspectivas reales de inserción laboral, donde EE.UU. ahora ofrece ventajas tangibles. El próximo año podría redefinir aún más este escenario si Washington ajusta sus políticas o si Ottawa responde con nuevas estrategias para recuperar su atractivo.