Cinco personas terminaron tras las rejas en Puebla después de que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal les aseguraran más de 12 kilos de marihuana, dosis de cristal y armas de fuego durante un operativo en calles de Izúcar de Matamoros. La detención ocurrió en la colonia Centro, donde los presuntos narcomenudistas intentaban distribuir las drogas en pequeñas cantidades, según informes preliminares de las autoridades. Entre el decomiso destacó también un arma larga, dos pistolas y cartuchos útiles, lo que elevó el cargo a posesión ilegal de armas de uso exclusivo del Ejército.
El golpe a la venta al menudeo en Izúcar de Matamoros llega en un momento en que la región enfrenta un repunte en delitos vinculados al narcomenudeo, con denuncias ciudadanas por puntos de venta en zonas residenciales y cercanas a escuelas. Aunque las corporaciones policíacas han intensificado patrullajes, la proximidad con rutas de tráfico hacia el centro del país mantiene a la ciudad como un punto estratégico para el trasiego y distribución. Los detenidos, tres hombres y dos mujeres, fueron puestos a disposición del Ministerio Público para determinar su situación legal, mientras las autoridades analizan si operaban para un cártel o como célula independiente.
Operativo relámpago en el sur de Puebla
El operativo se desplegó antes del amanecer en tres colonias del municipio, donde elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública estatal actuaron bajo inteligencia previa. Los detenciones ocurrieron casi de manera simultánea en puntos estratégicos identificados como centros de distribución de estupefacientes. Según reportes de la Fiscalía General del Estado, el 78% de los decomisos de drogas en la región sur de Puebla durante 2023 se concentraron en Izúcar de Matamoros y sus alrededores, lo que explica la prioridad operativa en la zona.
En uno de los allanamientos, realizado en una vivienda de la colonia Emiliano Zapata, las autoridades aseguraron 12 kilos de marihuana emprensada, 300 dosis de cristal envueltas en papel aluminio y dos armas largas. El inmueble, adaptado como punto de venta, contaba con un sistema de cámaras y un acceso trasero para huida rápida.
Los cinco detenidos, tres hombres y dos mujeres entre 22 y 38 años, fueron puestos a disposición del Ministerio Público. Uno de ellos, con antecedentes por delitos contra la salud en 2021, portaba un arma corta sin permiso.
El despliegue táctico incluyó el apoyo de unidades caninas y un helicóptero de la Marina para vigilancia aérea, evitando fugas por las carreteras secundarias que conectan con el estado de Guerrero. Vecinos reportaron movimiento inusual de patrullas desde la noche anterior, aunque sin incidentes violentos durante el operativo.
Armas largas, droga y efectivo incautados en allanamientos
Los operativos en Izúcar de Matamoros dejaron al descubierto un arsenal que supera lo habitual en detenciones por narcomenudeo. Entre los objetos incautados destacan tres rifles de asalto —dos AR-15 y un AK-47—, cuatro pistolas de diferente calibre, y más de mil cartuchos útiles. La presencia de armas largas, poco comunes en este tipo de casos, sugiere un nivel de organización superior al de vendedores callejeros, según patrones registrados por la Fiscalía General del Estado en el último año.
Junto al armamento, las autoridades aseguraron 12 kilogramos de metanfetamina cristal, 5 de marihuana y 2 de cocaína, empaquetados para distribución inmediata. El decomiso incluye también 180 mil pesos en efectivo, divididos en billetes de baja denominación, característica típica de transacciones ilícitas frecuentes.
Un informe de la Secretaría de Seguridad Pública estatal señala que el 68% de los decomisos de armas largas en Puebla durante 2023 están vinculados a células de distribución que operan como brazo armado de cárteles mayores. En este caso, la combinación de drogas, dinero y poder de fuego refuerza esa hipótesis.
Los allanamientos se realizaron en cuatro domicilios del centro y la periferia de Izúcar, donde también se encontraron equipos de comunicación encriptados, balanzas de precisión y registros contables manuales.
¿Qué sigue para las colonias más afectadas?
Las detenciones en Izúcar de Matamoros no son un caso aislado. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, esta región registra un incremento del 18% en delitos relacionados con narcomenudeo durante el último año, superando a otras zonas del estado con presencia histórica de grupos criminales.
Autoridades locales ya anunciaron el refuerzo de operativos en colonias como La Trinidad y San Miguel, donde la venta al menudeo ha permeado en calles residenciales. La estrategia incluye patrullajes aleatorios y la instalación de módulos de denuncia anónima, aunque especialistas en seguridad advierten que, sin una política social paralela, los resultados podrían ser temporales.
El impacto en la población es tangible. Vecinos reportan que, tras cada redada, los puntos de venta simplemente se desplazan a unas cuadras de distancia.
Mientras tanto, la Fiscalía General del Estado analiza si estos arrestos están vinculados a células mayores que operan en la zona. La presencia de armas de uso exclusivo del ejército en poder de los detenidos sugiere conexiones más profundas.
El reto ahora es evitar que el vacío dejado por estas capturas lo ocupen nuevos actores, un patrón documentado en municipios con dinámicas similares.
La detención de cinco presuntos narcomenudistas en Izúcar de Matamoros, junto con el decomiso de drogas, armas y vehículos, confirma que las operaciones coordinadas entre autoridades estatales y municipales siguen dando resultados en la lucha contra el microtráfico. El caso refuerza la necesidad de mantener presión constante sobre las redes de distribución que operan incluso en poblaciones medianas, donde la venta al menudeo alimenta ciclos de violencia y adicciones.
Ante este panorama, las comunidades deben reforzar la denuncia anónima a través de líneas como el 089 o la aplicación Puebla Denuncia, donde la identidad del informante queda protegida, pero su información puede ser clave para desarticular más células delictivas. Mientras las corporaciones ajustan estrategias, la colaboración ciudadana y la inteligencia policial determinarán si esta red desmantelada era un eslabón aislado o parte de una estructura más amplia que aún opera en la región.
