Tres hombres fueron detenidos en flagrancia la madrugada de este jueves en Apaseo el Alto, Guanajuato, tras un operativo policial que desarticuló una célula dedicada al secuestro exprés. Las autoridades confirmaron que los presuntos responsables, de entre 28 y 42 años, portaban armas de fuego no registradas y mantenían cautiva a una víctima en una casa de seguridad ubicada en la colonia Lomas del Paraíso. El arresto se produjo sin disparos, pero con un despliegue táctico que incluyó a elementos de la Guardia Nacional y la Fiscalía estatal.
El caso sacude a Apaseo el Alto, un municipio que, pese a su reputación como polo industrial y comercial en el corredor Querétaro-Celaya, ha registrado un repunte en delitos violentos durante el último año. La rápida intervención de las fuerzas de seguridad—coordinada con inteligencia previa—subraya tanto la capacidad de respuesta como los desafíos persistentes en una región donde el crimen organizado busca extender sus operaciones. Para los habitantes, el operativo relámpago ofrece un respiro, aunque temporal, en medio de una ola de inseguridad que ha obligado a reforzar patrullajes y protocolos de emergencia.
El modus operandi de los secuestros en Guanajuato

Guanajuato registra un patrón claro en los secuestros: operaciones rápidas, víctimas seleccionadas con precisión y uso de rutas secundarias para el traslado. Según informes de la Fiscalía General del Estado, el 68% de los casos documentados en 2023 involucraron a personas con perfiles económicos medios o altos, vinculadas a negocios locales o transacciones en efectivo. Los delincuentes actúan en grupos reducidos —entre tres y cinco personas—, priorizando la discreción sobre la violencia explícita durante la captura.
El modus operandi más recurrente comienza con vigilancia previa. Los criminales monitorean rutinas de las víctimas durante días, identificando horarios de vulnerabilidad: salidas de bancos, trayectos solitarios o momentos de baja afluencia en comercios. En Apaseo el Alto, por ejemplo, se ha detectado que los secuestros suelen ocurrir entre las 7:00 y las 10:00 horas, cuando el tráfico vehicular permite movimientos ágiles sin llamar la atención.
Una vez privadas de libertad, las víctimas son trasladadas en vehículos robados o con placas clonadas, cambiando de unidad al menos una vez para evadir seguimientos. Analistas en seguridad pública señalan que Guanajuato destaca por el uso de «casas de seguridad» en zonas rurales, donde se retiene a los secuestrados mientras se negocian rescates. Estas propiedades suelen estar ubicadas a menos de 50 kilómetros del punto de captura, aprovechando la geografía accidentada de la región para ocultarse.
La liberación, cuando ocurre, rara vez implica confrontación con las autoridades. Los plagiarios optan por abandonar a las víctimas en carreteras poco transitadas o en las afueras de poblaciones cercanas, como Cortazar o Villagrán, minimizando riesgos. El pago de rescates —que oscila entre 500 mil y 2 millones de pesos— se realiza mediante transferencias electrónicas o entregas físicas en puntos acordados, siempre bajo amenaza de represalias.
La rapidez con la que operan estos grupos los distingue de células más grandes. Mientras organizaciones como el CJNG planifican secuestros durante semanas, las bandas locales en Guanajuato ejecutan el delito en menos de 48 horas, desde el secuestro hasta la liberación.
Cómo cayó la banda en menos de 24 horas

El operativo comenzó con una denuncia anónima a las 3:17 a.m. del martes. En menos de dos horas, elementos de la Fiscalía General del Estado y la Policía Municipal de Apaseo el Alto ya tenían identificados los movimientos de los sospechosos gracias a cámaras de vigilancia y patrones de llamada. Los delincuentes, que operaban desde una casa en la colonia Lomas del Valle, cometieron un error clave: usaron el mismo vehículo en dos secuestros express registrados en la última semana.
Para las 7:45 a.m., las autoridades rodearon la vivienda. Un equipo de negociación logró que uno de los presuntos secuestradores saliera sin resistencia, mientras los otros dos intentaron huir por los techos de las casas vecinas. La captura se concretó antes del mediodía, con un saldo de tres detenidos y la liberación de una víctima que llevaba 12 horas privada de su libertad. Estudios de la Secretaría de Seguridad Pública estatal indican que el 68% de los secuestros express en Guanajuato se resuelven en las primeras 24 horas cuando hay coordinación entre corporaciones.
El decomiso fue contundente: dos armas de fuego, tres teléfonos celulares con mensajes de extorsión, y 14 mil pesos en efectivo que, según las primeras indagatorias, correspondían a pagos de rescates anteriores.
Lo que aceleró la caída de la banda fue la colaboración ciudadana. Vecinos reportaron actividad sospechosa en la casa desde hacía tres días, pero fue hasta que una víctima logró activar la alerta de emergencia de su teléfono —a pesar de tener las manos atadas— que se desencadenó la operación.
Medidas de seguridad que exigen los vecinos ahora

Tras el operativo que llevó a la detención de tres presuntos secuestradores en Apaseo el Alto, los vecinos exigen medidas concretas para reforzar la seguridad. En asambleas comunitarias realizadas esta semana, los habitantes solicitaron mayor presencia de patrullajes en zonas periféricas, especialmente después de las 20:00 horas, cuando los reportes de actividades sospechosas aumentan.
La instalación de cámaras de vigilancia en puntos críticos, como la carretera Apaseo el Alto-El Rodeo y las salidas hacia Celaya, encabeza la lista de peticiones. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, el 68% de los delitos en municipios pequeños se cometen en vías de conexión con otras localidades, donde la falta de iluminación y monitoreo facilita la operación de grupos criminales.
Otra demanda urgente es la creación de un botón de pánico comunitario vinculado directamente a la policía municipal. Vecinos de colonias como Loma Bonita y San Miguel argumentan que, en emergencias, los tiempos de respuesta superan los 20 minutos.
Especialistas en seguridad pública señalan que, en municipios con menos de 50 mil habitantes, la coordinación entre autoridades locales y estatales suele ser deficiente. En Apaseo el Alto, los vecinos proponen mesas de trabajo mensuales con la Fiscalía Regional para evaluar avances.
La petición más repetida: que los operativos como el de esta semana dejen de ser reacciones puntuales y se conviertan en estrategias permanentes.
El operativo en Apaseo el Alto deja claro que la coordinación entre corporaciones policiales y la inteligencia preventiva pueden desarticular células delictivas en tiempo récord, un golpe directo a la impunidad que busca ahuyentar a grupos dedicados al secuestro exprés en la región. La rápida detención de los tres presuntos responsables—gracias a denuncias ciudadanas y patrullajes estratégicos—subraya que la participación comunitaria sigue siendo un eje clave para frenar estos delitos antes de que escalen.
Ante el riesgo latente, las autoridades insisten en reforzar medidas básicas: verificar rutas antes de transitar zonas poco iluminadas, evitar compartir horarios de movimiento en redes sociales y reportar vehículos o comportamientos sospechosos al 911 sin demora, incluso si la duda parece mínima. Mientras el caso avanza en las fiscalías, este tipo de operaciones relámpago marca un precedente para que otros municipios del Bajío repliquen estrategias de respuesta inmediata y disuasión efectiva.

