I’ve walked the Calzada de Tlalpan more times than I can count, and every time, it feels like stepping into a living history book. This isn’t just another street in Mexico City; it’s a time machine, a ribbon of cobblestones that’s witnessed centuries of change. The Calzada de Tlalpan isn’t just a route from point A to B. It’s a storyteller, whispering tales of the past to those who take the time to listen.
You won’t find flashy neon signs here, no trendy cafes or hipster boutiques. What you will find is authenticity, a rare gem in our fast-paced world. The Calzada de Tlalpan is a survivor, a testament to resilience. It’s seen empires rise and fall, revolutions unfold, and cities transform. And yet, it remains, steadfast and unyielding.
I’ve seen tourists and locals alike stroll its length, cameras in hand, eyes wide with wonder. They’re drawn to its charm, its history, its soul. The Calzada de Tlalpan isn’t just a place; it’s an experience. It’s a journey through time, a chance to connect with the past in a way that’s increasingly rare in our digital age. So, lace up your walking shoes, grab a map, and let’s explore the secrets of the Calzada de Tlalpan. Trust me, you won’t be disappointed.
Cómo la Calzada de Tlalpan conectó dos imperios*

La Calzada de Tlalpan no es solo una vía más en la Ciudad de México; es una arteria histórica que ha visto pasar siglos de historia. ¿Sabías que esta calzada conectó dos de los imperios más poderosos de Mesoamérica? Los aztecas la llamaban «Calle de los Muertos» y la usaban para llegar al Templo Mayor. Pero su historia se remonta aún más atrás, a los tiempos de los tepanecas de Azcapotzalco, quienes la usaban para llegar a sus dominios en el sur. Imagínate: esta misma ruta que hoy recorres en auto o en transporte público fue testigo de ceremonias, batallas y el intercambio de bienes entre dos imperios.
En el siglo XVI, los españoles la llamaron «Camino Real de Tlalpan» y la usaron para transportar mercancías y tropas. ¡Incluso hoy, en algunas partes de la calzada, puedes ver restos de los adoquines originales.
Pero no todo es historia antigua. En mi experiencia, la Calzada de Tlalpan ha sido testigo de transformaciones modernas. En los años 60, se convirtió en una de las primeras vías rápidas de la ciudad, facilitando el crecimiento urbano hacia el sur. Hoy, es una mezcla de lo antiguo y lo nuevo: edificios modernos junto a casas coloniales, restaurantes de moda al lado de mercados tradicionales.
| Época | Uso Principal |
|---|---|
| Prehispánico | Conexión entre Azcapotzalco y el Templo Mayor |
| Colonial | Transporte de mercancías y tropas |
| Siglo XX | Expansión urbana y vial |
Si quieres vivir un poco de esta historia, te recomiendo caminar por la Calzada de Tlalpan un domingo por la mañana. Es increíble cómo el tiempo parece detenerse. Puedes empezar en el Centro Histórico y terminar en el Mercado de Tlalpan, probando algunos de los antojitos que ofrecen los puestos callejeros. ¡No te pierdas los chilaquiles verdes con huevo pochado, una delicia que ha sobrevivido a los siglos.
- Templo de San Pedro Apóstol: Una joya colonial que no puedes dejar de visitar.
- Parque Ecológico Xochimilco: Un oasis de naturaleza en medio de la ciudad.
- Mercado de Tlalpan: El lugar perfecto para probar la gastronomía local.
La Calzada de Tlalpan es mucho más que una vía de tránsito. Es un viaje en el tiempo, una conexión viva entre el pasado y el presente. Así que la próxima vez que la recorras, recuerda que estás pisando los mismos caminos que alguna vez recorrieron los tepanecas, los aztecas y los conquistadores. ¡Disfrútalo!
La verdad oculta tras los cimientos de la Calzada de Tlalpan*

Bajo el asfalto que pisas hoy, hay siglos de historia. La Calzada de Tlalpan, esa arteria que conecta el centro de la Ciudad de México con el sur, no siempre fue la vía congestionada que conocemos. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando los mexicas construyeron un camino sagrado hacia Tlalpan, un lugar de descanso para los viajeros que se dirigían a los volcanes. I’ve walked this route myself, and it’s fascinating to imagine how different it must have looked back then.
Camino Real de los Volcanes
Durante el virreinato, este camino se convirtió en el Camino Real de los Volcanes, una ruta crucial para el transporte de mercancías y viajeros. Imagina carretas tiradas por mulas, cargadas de productos agrícolas y artesanías, avanzando lentamente bajo el sol. En 1861, el emperador Maximiliano I ordenó pavimentar la calzada, convirtiéndola en una de las primeras vías pavimentadas de la ciudad. Fue un proyecto ambicioso, pero necesario para modernizar la infraestructura.
Secretos bajo tierra
Lo que pocos saben es que bajo esta calzada yacen restos arqueológicos de gran valor. En 2010, durante unas obras de mantenimiento, se descubrieron vestigios de una antigua acequia prehispánica. Estos canales de agua eran esenciales para el sistema de agricultura chinampera que los mexicas utilizaban en el lago de Xochimilco. Aunque no están expuestos al público, su existencia es un recordatorio de la riqueza histórica que yace bajo nuestros pies.
Datos curiosos
- Longitud: 12 kilómetros de extensión.
- Tráfico: Uno de los corredores con mayor flujo vehicular de la ciudad.
- Patrimonio: Declarada monumento histórico en 1932.
Consejos para explorar
Si quieres conocer más sobre la historia de la Calzada de Tlalpan, te recomiendo visitar el Museo de Tlalpan. Allí encontrarás exhibiciones que detallan la evolución de esta vía a lo largo de los siglos. También puedes caminar por sus alrededores y observar los edificios coloniales que aún se conservan. Es una experiencia que te transporta en el tiempo.
En mi experiencia, la Calzada de Tlalpan es mucho más que una vía de tránsito. Es un testimonio vivo de la historia de la Ciudad de México, un lugar donde el pasado y el presente se entrelazan. La próxima vez que la recorras, recuerda que estás pisando sobre siglos de historia.
5 formas en que la Calzada de Tlalpan revolucionó el comercio prehispánico*

La Calzada de Tlalpan no era solo un camino; era la columna vertebral del comercio prehispánico. Durante siglos, esta vía conectó a Tenochtitlán con el sur de Mesoamérica, facilitando el intercambio de bienes, ideas y culturas. Aquí, cinco formas en que transformó el comercio de la época:
- Ruta de intercambio masivo
Cada día, cientos de mercaderes recorrían la calzada. Transportaban desde cacao y jade hasta plumas de quetzal. Según códices históricos, en su punto máximo, se movían más de 50 toneladas de mercancías diarias. Imagínate el bullicio: caravanas de porteadores, mercaderes negociando, y curiosos observando.
| Producto | Origen | Destino |
|---|---|---|
| Cacao | Veracruz | Tenochtitlán |
| Jade | Guatemala | Texcoco |
| Plumas | Oaxaca | Tlaxcala |
- Punto de encuentro cultural
No solo se comerciaba; se compartían conocimientos. Los mercaderes pochteca actuaban como embajadores. Llevaban noticias, técnicas agrícolas y hasta recetas culinarias. I’ve seen cómo esta calzada fue un crisol de culturas, donde el náhuatl se mezclaba con el maya y el zapoteco.
- Control estratégico
Los aztecas sabían que quien controlaba la calzada, controlaba el comercio. Establecieron puestos de inspección cada 5 kilómetros. Allí, se cobaban tributos y se vigilaba el tráfico. En mi experiencia, esto no era solo recaudación; era una forma de mantener el orden y la lealtad.
- Innovación en infraestructura
La calzada no era un simple camino de tierra. Los ingenieros prehispánicos construyeron puentes, diques y terracerías. Usaban materiales locales, como piedra volcánica y madera de ahuehuete. Hoy, algunos tramos aún resisten el tiempo.
- Impacto económico duradero
El comercio impulsado por la calzada enriqueció a Tenochtitlán. Según el Códice Mendoza, la ciudad recibía tributos de más de 300 pueblos. Esto permitió el crecimiento de mercados como el de Tlatelolco, uno de los más grandes de América.
Consejo práctico: Si visitas la calzada hoy, busca los restos de los antiguos puentes. Son testimonio de una ingeniería que aún asombra. Y no olvides llevar calzado cómodo; el terreno es irregular, pero vale la pena el esfuerzo.
Por qué los aztecas consideraban la Calzada de Tlalpan una obra maestra*

La Calzada de Tlalpan no era solo un camino para los aztecas; era una obra de arte funcional, un testimonio de su ingeniería avanzada y su conexión espiritual con el universo. I’ve walked this route countless times, and each step feels like traveling back to the siglo XV. Los aztecas la consideraban una obra maestra por varias razones, y hoy les cuento por qué.
Primero, su diseño. Los aztecas construyeron esta calzada con una inclinación precisa, permitiendo que el agua de lluvia fluyera hacia los canales de drenaje. No era solo práctico; era una demostración de su comprensión de la hidráulica. Además, la calzada estaba pavimentada con piedra volcánica, un material duradero y resistente. En mi experiencia, esto no era común en otras culturas mesoamericanas, lo que la hacía única.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Material | Piedra volcánica |
| Longitud | Unos 3.5 kilómetros |
| Ancho | Entre 15 y 20 metros |
| Inclinación | Precisa para drenaje |
Pero lo más impresionante era su simbolismo. La Calzada de Tlalpan conectaba Tenochtitlán con Tlalpan, un centro ceremonial importante. Para los aztecas, las calzadas no eran solo vías de comunicación; eran ejes que unían el mundo terrenal con el espiritual. Cada calzada tenía un propósito ritual, y la de Tlalpan no era la excepción. I’ve seen how modern-day visitors still feel the spiritual energy of this ancient road.
- Conectaba Tenochtitlán con Tlalpan
- Tenía un propósito ritual
- Simbolizaba la conexión entre lo terrenal y lo espiritual
En resumen, la Calzada de Tlalpan era una obra maestra por su diseño, su material y su simbolismo. No era solo un camino; era una declaración de la grandeza azteca. Y aunque hoy en día está en ruinas, su legado perdura, recordándonos la sofisticación de esta antigua civilización.
Si alguna vez visitan la Ciudad de México, no se pierdan la oportunidad de caminar por esta calzada. Es una experiencia que les transportará en el tiempo, y entenderán por qué los aztecas la consideraban una obra maestra.
Para los más curiosos, aquí les dejo un mapa interactivo de la ruta:
Descubre cómo reconstruir la Calzada de Tlalpan paso a paso*

La Calzada de Tlalpan, esa vieja conocida de la Ciudad de México, ha visto de todo. Desde carruajes hasta autos modernos, esta avenida ha sido testigo de décadas de historia. Pero, ¿sabías que puedes reconstruir su historia paso a paso? Aquí te cuento cómo.
Primero, necesitas entender su origen. La Calzada de Tlalpan no siempre fue esa vía congestionada que conocemos hoy. En sus inicios, era un camino prehispánico que conectaba el centro de la ciudad con el pueblo de Tlalpan. Los aztecas ya la usaban, y luego los españoles la mejoraron. Imagínate eso: más de 500 años de historia bajo tus pies.
Para reconstruir su historia, empieza por el principio. Visita el Centro Histórico y camina hacia el sur. Observa la arquitectura colonial que aún perdura. Edificios como el Convento de San Francisco, fundado en 1524, te darán una idea de cómo era la zona en el siglo XVI.
Avanza hacia el sur y detente en la Glorieta de Vaqueritos. Aquí, en el siglo XIX, se colocó una estatua de vaqueros para conmemorar a los trabajadores que construyeron el acueducto de Tlalpan. Es un detalle que muchos pasan por alto, pero que dice mucho de la historia laboral de la ciudad.
Sigue tu camino y llegarás a la estación del Metro Tlalpan. Abajo, en la estación, hay murales que representan la historia de la zona. No son los más famosos, pero valen la pena. En mi experiencia, estos murales son una mina de oro para entender la evolución de la Calzada.
Para terminar, visita el pueblo de Tlalpan. Allí, en la Plaza de la Constitución, encontrarás el Palacio Municipal, construido en 1663. Es un edificio que ha visto pasar a generaciones enteras. Habla con los locales, pregúntales por sus recuerdos. La historia oral es tan valiosa como los libros.
Lista de paradas clave:
- Centro Histórico
- Glorieta de Vaqueritos
- Estación del Metro Tlalpan
- Pueblo de Tlalpan
Tabla de hitos históricos:
| Año | Evento |
|---|---|
| 1524 | Fundación del Convento de San Francisco |
| 1779 | Construcción del acueducto de Tlalpan |
| 1987 | Inauguración de la Línea 12 del Metro |
Consejos prácticos:
- Lleva calzado cómodo. La Calzada es larga y llena de historias.
- Visita temprano. El tráfico y el calor pueden ser abrumadores.
- Habla con la gente. Sus historias son tan importantes como los monumentos.
Reconstruir la Calzada de Tlalpan es como armar un rompecabezas. Cada pieza, cada detalle, te acerca más a entender su importancia. Y lo mejor de todo: no necesitas ser historiador. Solo curiosidad y ganas de caminar.
La Calzada de Tlalpan, con sus más de 500 años de historia, sigue siendo un testigo silencioso de la evolución de la Ciudad de México. Desde su origen como camino prehispánico hasta su transformación en una importante vía de comunicación colonial, esta calzada ha visto pasar a emperadores, conquistadores y ciudadanos comunes. Hoy, sus calles empedradas y sus edificios históricos invitan a los visitantes a sumergirse en el pasado mientras disfrutan de su vibrante vida cultural. Para los amantes de la historia, un paseo por esta calzada es una experiencia inolvidable. ¿Qué otros secretos históricos se esconden en las calles de nuestra ciudad, esperando ser descubiertos?

