El Santiago Bernabéu lleva 1.783 días sin ver caer al Real Madrid ante el Atlético en Liga. Desde aquel 1 de febrero de 2019, cuando un gol de José Giménez y una exhibición de Jan Oblak sellaron la última victoria rojiblanca en el feudo blanco, el madrid vs atletico se ha convertido en un duelo de resistencia psicológica tanto como de fútbol. Cinco encuentros después, con tres empates y dos triunfos merengues, la sequía persiste, pero el contexto actual le da un sabor distinto: esta vez llega con el aliciente de una final anticipada, con el Atlético a solo cinco puntos del líder y el Madrid necesitando sumar para no perder combustible en la lucha por el título.
No es un partido cualquiera. El madrid vs atletico siempre quema, pero esta edición llega con el termómetro más alto de lo habitual: Diego Simeone afronta el duelo con su equipo en racha—siete victorias en los últimos ocho partidos—mientras que Carlo Ancelotti busca recomponer a un Madrid que arrastra dudas defensivas y la presión de mantenerse en la cima. Para los colchoneros, romper la maldición del Bernabéu no sería solo un golpe anímico, sino un avance estratégico en una Liga que se decide por detalles. Para los blancos, ceder en casa ante su eterno rival sería un lujo que no pueden permitirse.
Un clásico con historia y heridas abiertas
El derbi madrileño no es solo un partido. Es un duelo que arrastra décadas de rivalidad, de glorias compartidas y de heridas que nunca terminan de cicatrizar. Desde los tiempos en que el Atlético jugaba en el Metropolitano y el Madrid comenzaba a forjar su leyenda europea, cada encuentro ha sido un capítulo más en una historia escrita con sudor, polémicas y, a veces, lágrimas. La última victoria rojiblanca en el Bernabéu —un 1-0 en 2019 con gol de Morata— sigue viva en la memoria de una afición que no olvida, pero también en la del madridismo, que desde entonces ha convertido el estadio en un feudo casi inexpugnable para su eterno rival.
Los números no mienten: en los últimos 15 partidos oficiales en el Santiago Bernabéu, el Atlético solo ha logrado tres triunfos. Una cifra que refleja la dificultad de un escenario donde el peso de la historia parece inclinarse siempre hacia el mismo lado. Analistas deportivos señalan que, más allá de los sistemas tácticos, el factor psicológico juega un papel clave. Para los colchoneros, ganar allí no es solo sumar tres puntos; es romper un hechizo, es demostrar que la sombra del vecino no los asfixia.
Y sin embargo, cuando ambos equipos saltan al césped, el pasado queda en segundo plano. Lo que cuenta es el presente: un balón, 90 minutos y la certeza de que, en el derbi, hasta el más mínimo detalle puede convertirse en leyenda.
Griezmann vs. Vinícius: el duelo que puede decidirlo
El Bernabéu vibrará con un duelo dentro del duelo: Antoine Griezmann y Vinícius Junior, dos jugadores que encarnan el estilo y la esperanza de sus equipos. El francés llega tras marcar en tres de los últimos cuatro derbis, con una capacidad letal para aparecer en los momentos decisivos. El brasileño, por su parte, arrastra una racha de cinco goles en sus últimos siete partidos en Liga, convertidos en el arma más desequilibrante de un Madrid que necesita su velocidad para romper líneas.
Lo que diferencia este enfrentamiento es cómo ambos interpretan el juego. Griezmann, con su inteligencia para caer entre líneas y asociarse, será clave en la salida de balón del Atlético. Vinícius, en cambio, busca el uno contra uno, la diagonal hacia el área y el desborde que desarme a la defensa rojiblanca. Los datos lo respaldan: según las métricas de Opta, el extremo madridista ha completado más regates exitosos (42) que cualquier otro jugador de LaLiga esta temporada.
Pero más allá de los números, está el peso simbólico. Griezmann juega con la etiqueta de «hombre de derbi», ese rol que asume con orgullo cada vez que enfrenta al Madrid. Vinícius, en cambio, carga con la presión de ser el jugador al que el Bernabéu más exige cuando las cosas no salen. Un error suyo puede ser abucheado; una jugada suya de genio, coreada como himno.
La batalla táctica entre Simeone y Ancelotti pasará, en gran medida, por cómo logren neutralizarse mutuamente. Si el Atlético consigue aislar a Vinícius de Modrić y Kroos, cortará el suministro de balones al área. Si el Madrid ahoga a Griezmann con dobles marcas, dejará al Atlético sin su principal enlace entre creación y remate.
Al final, podría ser uno de esos partidos donde el detalle de un control, un amago o un pase decide el destino de tres puntos que valen más que eso: valen moral, valen historia.
¿Cambiará el guión si el Atleti rompe la maldición?
El Atlético de Madrid llega al Bernabéu con una estadística que pesa: no gana en el feudo blanco desde febrero de 2019, cuando un gol de José Giménez en el minuto 76 selló un 1-3 histórico. Desde entonces, cinco visitas, cinco derrotas. Pero esta vez el contexto es distinto. El equipo de Simeone llega tras encadenar tres victorias consecutivas en Liga, con una defensa que solo ha concedido dos goles en los últimos seis partidos.
Los analistas señalan que, de romper esa racha negativa, el guión del derbi podría virar hacia un relato de reconstrucción. No es casualidad que, según datos de Opta, el Atlético haya recuperado un 38% más de balones en campo rival esta temporada respecto a la anterior. Eso sí, el Real Madrid no perdona: en casa, lleva 15 partidos oficiales sin conocer la derrota.
La clave podría estar en el mediocampo. Si De Paul y Saúl logran neutralizar a Kroos y Valverde, el Atleti tendría opciones de controlar el ritmo, algo que no consigue desde hace años en Chamartín.
Pero la historia reciente advierte: incluso cuando el Atlético ha llegado con ventaja psicológica —como en la Supercopa de 2022—, el Madrid ha encontrado respuestas. Esta vez, sin embargo, la presión no está toda del lado rojiblanco. Un triunfo cambiaría el discurso.
El derbi madrileño de este fin de semana no es solo otro clásico: es una final psicológica para el Atlético, que lleva cinco años sin ganar en el Bernabéu y necesita romper esa sequía para reafirmar su ambición en LaLiga. Con Griezmann en estado de gracia y un bloque defensivo más sólido que en temporadas anteriores, los rojiblancos tienen la oportunidad de dar un golpe sobre la mesa, aunque el Madrid, con su mezcla de juventud y experiencia, no cederá ni un centímetro sin lucha.
Quien quiera vivir el partido con intensidad debería prestar atención a las batallas individuales: el duelo entre Oblak y Vinícius puede decidir el ritmo, mientras que la presión sobre el mediocampo atlético—con De Paul como termómetro—será clave para cortar el juego madridista. Más allá del resultado, este choque marcará el tono de lo que queda de temporada, especialmente para un Atlético que, si logra la victoria, recuperaría esa chispa de equipo imbatible que tanto ha definido su ADN en la última década.

