El Estadio Azteca estalló en el minuto 92 cuando Uriel Antuna clavó el balón al fondo de la red, coronando una remontada épica que dejó al Cruz Azul como vencedor 3-2 sobre el Real Hope. El partido, que parecía perdido con un 2-0 adverso en el primer tiempo, se transformó en un espectáculo de garra y precisión, con tres goles azulgranas en la segunda mitad que sellaron un triunfo para el recuerdo.
Este Cruz Azul vs. Real Hope no fue un duelo cualquiera: fue un choque de estilos, de urgencias y de emociones puras. Para los cementeros, el triunfo significa oxígeno en la tabla y un mensaje claro de resiliencia. Para el Real Hope, en cambio, la derrota duele doble tras desperdiciar una ventaja que parecía cómoda. El fútbol, una vez más, demostró en el Cruz Azul vs. Real Hope que los scripts se rompen hasta el último segundo.
Un Real Hope que sorprendió desde el arranque
El Real Hope llegó al Azteca con un plan claro: presión alta, transiciones rápidas y un bloque defensivo que asfixiaba a Cruz Azul desde el mediocampo. A los 12 minutos, el esquema dio frutos. Un error en la salida de la Máquina permitió un contragolpe fulminante que terminó con un disparo cruzado de su delantero estrella, batiendo a José de Jesús Corona por la escuadra. El silencio en las gradas fue elocuente: nadie esperaba semejante arranque de un equipo que, según las estadísticas previas, llevaba cinco partidos sin marcar en la Liga de Expansión.
La sorpresa no terminó ahí. Antes del minuto 30, el Real Hope volvió a golpear. Esta vez, una jugada ensayada en tiro de esquina descolocó a la zaga celeste, y un remate de cabeza encontró el ángulo opuesto. 2-0 en el marcador, 2-0 en oportunidades claras. Los analistas deportivos coincidían en señalar un dato revelador: en los últimos dos años, Cruz Azul solo había remontado un partido tras ir perdiendo por dos goles en la primera mitad.
El conjunto visitante, lejos de replegarse, mantuvo la intensidad. Su mediocampista de contención cortó 14 balones en el primer tiempo, según los registros de Opta, una cifra que superaba el promedio de todo el torneo. Pero el fútbol, como siempre, castiga los errores.
Y el Real Hope los cometió.
El gol agónico que volteó la historia en el 92’
El reloj marcaba 91:47 cuando Uriel Antuna recibió un pase filtrado en el área. Con la defensa del Real Hope ya descolocada, el delantero de Cruz Azul controló con el pecho, esquivó al último defensor y remató con la izquierda. La pelota se coló por el segundo poste, desatando el éxtasis en el Estadio Azteca. No era un gol cualquiera: era el 3-2 que sellaba una remontada épica, la tercera en lo que va del torneo donde La Máquina ha rescatado puntos en los minutos finales.
El impacto fue inmediato. Jugadores azules se abrazaron en el centro del campo, mientras el banco visitante quedó paralizado. Según datos de la Liga MX, solo el 12% de los equipos que van perdiendo al minuto 80 logran dar vuelta el marcador. Cruz Azul, sin embargo, lleva cinco partidos consecutivos anotando después del 85’, una estadística que refleja su mentalidad de nunca rendirse.
El gol no solo cambió el marcador, sino el ritmo del juego. Real Hope, que había dominado el mediocampo con un 58% de posesión, perdió el control en los últimos minutos. La presión alta de Cruz Azul en los costados y los centros desde las bandas —especialmente por la izquierda, donde Antuna y Rivero combinaron en seis ocasiones— desequilibraron a una defensa que hasta entonces había lucido sólida.
La celebración en las gradas fue tan intensa que las cámaras captaron a un grupo de aficionados derribando una publicidad perimetral. No era para menos: el triplete de Antuna —dos goles y una asistencia— lo consolida como el máximo anotador del equipo en la temporada, con nueve dianas en doce jornadas.
Qué significa este triunfo para la Liga MX
El triunfo de Cruz Azul ante Real Hope no solo revivió el espíritu de la remontada en la afición, sino que también envió un mensaje claro al resto de la Liga MX: la máquina celeste sigue siendo un rival de cuidado incluso en sus peores momentos. Con este resultado, el equipo de la Noria suma tres victorias consecutivas en el torneo, consolidando su posición en la zona alta de la tabla general y demostrando que la irregularidad inicial podría quedar atrás.
Analistas deportivos señalan que la capacidad de reacción en los minutos finales —como el gol al 92’ que selló el 3-2— refleja una madurez táctica que pocos equipos en el fútbol mexicano logran mantener bajo presión. De acuerdo con datos de la liga, Cruz Azul ha rescatado 12 puntos en los últimos 10 minutos de partido durante esta temporada, una cifra que supera a la mayoría de sus competidores directos.
Para la competición, este tipo de encuentros vibrante reafirma el atractivo del torneo local.
El impacto va más allá de lo deportivo: la remontada frente a un rival de menor jerarquía como Real Hope refuerza la idea de que, en la Liga MX, no hay partidos sencillos. Cada jornada parece confirmarlo.
El Cruz Azul demostró una vez más por qué su ADN incluye la garra hasta el último minuto, rescatando un triunfo épico que no solo revivió su moral en el torneo, sino que expuso las grietas defensivas de un Real Hope que pagó caro su falta de contundencia en los momentos clave. El golazo de Uriel Antuna al 92’ no fue suerte, sino consecuencia de una presión asfixiante que cualquier equipo ambicioso debería estudiar: la Máquina no bajó los brazos ni cuando el marcador la condenaba.
Quien pretenda desarmar a este Cruz Azul tendrá que blindar su defensa en los minutos finales y aprovechar mejor las transiciones, porque la celeste ya dejó claro que su arma más letal es la fe en el remate imposible. El próximo rival que enfrene a la Máquina en el Azteca haría bien en recordar esta lección: aquí los partidos no terminan hasta que el árbitro pita el final.

