El Columbus Crew volvió a demostrar por qué su nombre resuena con fuerza en la Concacaf Champions Cup. Con el marcador 2-0 en contra y el reloj corriendo en contra, el equipo de Ohio encadenó una remontada épica en los últimos 15 minutos que dejó sin palabras al Monterrey, uno de los gigantes del fútbol mexicano. Dos goles en el tramo final—uno de ellos en tiempo de descuento—le dieron la vuelta a un partido que parecía sentado para los Rayados, confirmando que en el fútbol, hasta los guiones más escritos pueden romperse con un golpe de orgullo.

El duelo entre Columbus Crew y Monterrey no era cualquier encuentro: se trataba de un cruce de estilos, de filosofías y hasta de continentes. Para los aficionados de la MLS, era la oportunidad de medir el crecimiento de su liga frente a un rival acostumbrado a dominar en la Concacaf. Para los mexicanos, la chance de reafirmar su jerarquía en la región. Pero más allá de las etiquetas, lo que quedó claro es que el fútbol norteamericano ya no se conforma con ser invitado a la fiesta—ahora llega para quedarse con el trofeo. Y esta remontada, con el estadio vibrando y los jugadores entregados hasta el pitido final, es la prueba más contundente.

Un duelo de titanes en la Concacaf

El enfrentamiento entre Columbus Crew y Monterrey trascendió lo deportivo para convertirse en un choque de filosofías. Los Rayados, con su tradicional solidez defensiva y juego físico, llegaron al Lower.com Field como favoritos. Su historial en Concacaf —tres títulos de Liga de Campeones en la última década— respaldaba esa etiqueta. Pero el equipo de Wilfried Nancy demostró que el fútbol moderno premia la audacia.

Monterrey dominó el primer tiempo con un 62% de posesión y cinco remates al arco, según datos de Opta. Su presión alta asfixió a la Crew, que tardó en encontrar ritmos. Sin embargo, la entrada de Christian Ramírez al minuto 65 cambió la dinámica: su movilidad desequilibró a una defensa que hasta entonces parecía impenetrable.

El duelo también expuso contrastes tácticos. Mientras los mexicanos apostaron por pelotas paradas y transiciones rápidas, los estadounidenses priorizaron la circulación por bandas y el juego asociativo. Ese contraste se hizo evidente en los goles: el primero de Monterrey nació de un córner; los dos de Columbus, de jugadas elaboradas en tres toques.

La remontada no solo fue un golpe anímico para los Rayados, sino un aviso a la región. Analistas destacan que, desde 2020, solo dos equipos de MLS habían logrado vencer a un conjunto mexicano en fase de eliminatorias directas. La Crew ahora suma su nombre a esa corta lista.

Los goles que cambiaron el destino en Ohio

El Lower.com Field estalló cuando Cucho Hernández conectó un remate cruzado al ángulo en el minuto 76. El delantero colombiano, que ya acumulaba cinco goles en la temporada, no falló en el momento clave: su disparo desde fuera del área dejó sin reacción al arquero Monterrey, cambiando el rumbo de un partido que hasta entonces dominaban los mexicanos. Fue el primer golpe de un Crew que, hasta ese instante, había sufrido bajo la presión de un equipo que controlaba el 62% de la posesión.

Pero el verdadero golpe de efecto llegó en el 82. Un centro desde la banda izquierda de Aidan Morris encontró a Diego Rossi en el segundo palo. El uruguayo, con la frialdad de quien ha marcado en tres finales de MLS, empaló de primera para batir a Esteban Andrés. Dos goles en seis minutos que voltearon no solo el marcador, sino la inercia psicológica del encuentro.

Analistas de Concacaf destacaron después cómo esos dos goles expusieron la fragilidad defensiva de Monterrey en transiciones rápidas, un patrón que el Crew supo explotar con precisión quirúrgica.

El silencio en la banca visitante contrastaba con el júbilo en las gradas. Columbus, que había llegado al partido con dudas por su irregularidad en liga, demostró una vez más por qué su estadio se convierte en fortaleza cuando la eliminatoria se pone cuesta arriba.

Qué significa este triunfo para la MLS

El triunfo del Columbus Crew sobre Monterrey no es solo un resultado histórico para el club de Ohio, sino un hito que redefine el prestigio de la MLS en el continente. Remontar un marcador adverso contra un equipo mexicano —tradicionalmente dominante en la Concacaf— demuestra que la liga estadounidense ya no es el patito feo de las competiciones regionales. La victoria, lograda con dos goles en los últimos 15 minutos, envía un mensaje claro: los equipos de la MLS pueden competir de igual a igual contra los gigantes de la Liga MX, algo que hace una década habría parecido impensable.

Analistas deportivos destacan que este partido podría marcar un antes y después en la percepción internacional de la MLS. Según datos de la Concacaf, en los últimos cinco años, los clubes mexicanos habían ganado el 72% de los enfrentamientos directos contra equipos estadounidenses en fases eliminatorias. Que un conjunto como el Columbus Crew —sin ser el más millonario de la liga— logre doblegar a un Monterrey con plantel valorado en más de 50 millones de dólares, habla de un crecimiento táctico y mental en los equipos norteamericanos.

El impacto va más allá de lo simbólico. Para la MLS, este tipo de victorias atrae la atención de patrocinadores globales y afianza su posición como liga en expansión, capaz de generar narrativas deportivas atractivas. También presiona a la directiva a seguir invirtiendo en infraestructura y desarrollo de jugadores, ahora con la certeza de que el retorno no es solo local, sino continental.

Y hay un detalle que no pasa desapercibido: el Crew lo logró sin figuras mediáticas de la talla de un Messi o un Suárez. Fue un triunfo colectivo, construido desde la cantera y el trabajo en equipo.

El Columbus Crew demostró una vez más que el fútbol se juega hasta el pitido final, con una remontada épica que revivió su espíritu en la Liga de Campeones ante un Monterrey que parecía tener el partido controlado. La capacidad del equipo para mantener la calma bajo presión y ejecutar con precisión en los minutos decisivos refuerza su reputación como un rival temible en instancias clave, incluso cuando el marcador no acompaña. Para los equipos que enfrenten a los de Wilfried Nancy, el mensaje es claro: subestimar su resistencia en los tramos finales puede ser un error costoso, especialmente cuando jugadores como Cuchis o Rossi entran en ritmo. Ahora, con la llave aún abierta, el Crew llega al partido de vuelta con un impulso moral que podría definir no solo su paso a semifinales, sino también el tono de su temporada en la MLS.