El Clásico Regio volvió a escribir su nombre con letras de oro en la historia del fútbol mexicano: un golazo en el minuto 87, un marcador ajustado de 2-1 y una polémica arbitral que encendió las redes sociales antes de que el árbitro pitara el final. El estadio BBVA explotó cuando la pelota besó el fondo de la red en los instantes finales, coronando un partido donde Monterrey y Guadalajara midieron fuerzas con la intensidad que solo este duelo sabe entregar. No fue un simple triunfo; fue un golpe de efecto que reafirma por qué este enfrentamiento paraliza al país cada vez que se anuncia.

Más allá de los tres puntos en juego, el Monterrey vs. Guadalajara trasciende lo deportivo: es un choque de identidades, una batalla donde el orgullo regional se juega en cada pasada, en cada falta y, ahora, en cada decisión arbitral discutida. Para los aficionados, el resultado deja sabor a gloria o a injusticia, pero para el fútbol mexicano, partidos como este son el termómetro de su pasión. Cuando la Liga MX programa un Monterrey vs. Guadalajara, no solo se vende un boleto; se garantiza drama, calidad y, como anoche, un final que se comentará por semanas.

El Clásico que dividió a México antes del silbatazo

El Clásico que dividió a México antes del silbatazo

El Clásico Regio ya había encendido las redes sociales antes de que el árbitro pitara el inicio. Según datos de una consultora especializada en deportes, los hashtags relacionados con el partido acumulaban más de 120 mil interacciones en las seis horas previas, con un 62% de los comentarios polarizados entre aficiones. No era solo un duelo entre Monterrey y Guadalajara: se percibía como un choque de identidades, donde el orgullo regiomontano y el tradicionalismo tapatío se medían hasta en los memes.

La tensión escaló cuando se filtró la alineación titular. La ausencia de un mediocampista clave en las Chivas generó especulaciones inmediatas, mientras que la apuesta de Monterrey por un esquema ofensivo fue interpretada como un guante lanzado. Analistas deportivos señalaron que, en los últimos cinco Clásicos, el equipo que iniciaba con tres delanteros terminaba ganando.

Fuera del estadio, las barras organizadas marcaron territorio con mantas que iban más allá del fútbol. En un país donde el 78% de los aficionados, según encuestas recientes, asocia su preferencia con raíces familiares o regionales, el partido se vivió como un referéndum informal.

El silbatazo inicial solo confirmó lo que ya se respiraba: esto no sería un encuentro más.

Un remate desde fuera del área que cambió el marcador

Un remate desde fuera del área que cambió el marcador

El partido parecía condenado al empate cuando, en el minuto 87, Sergio Canales recibió un balón en la frontal del área. Sin pensarlo dos veces, el mediocampista de Monterrey ajustó un disparo cruzado que se coló por el segundo poste, dejando sin reacción al arquero José Rojás. El gol, que rompe una racha de 12 partidos sin anotar desde fuera del área en Clásicos Regios, según datos de la Liga MX, fue la jugada que definió el encuentro.

La precisión del remate —a 22 metros de distancia— sorprendió incluso a los analistas. Especialistas en táctica destacaron cómo Canales aprovechó el espacio que dejó la defensa del Guadalajara al subir líneas en busca del empate, un error que pagaron caro.

El estadio BBVA estalló. Los aficionados de Rayados, que minutos antes coreaban contra el árbitro, celebraron con euforia un gol que no solo les dio los tres puntos, sino que revivió el duelo en su recta final.

Rojás, cuestionado en conferencias previas por su salida en balones aéreos, intentó justificarse señalando un posible desvío. Las repeticiones, sin embargo, mostraron que el esférico entró limpio, sin toque previo.

VAR, tarjetas y protestas: el arbitraje bajo la lupa

VAR, tarjetas y protestas: el arbitraje bajo la lupa

El VAR volvió a ser protagonista en un Clásico Regio donde las decisiones arbitrales eclipsaron, en parte, el espectáculo futbolístico. Dos jugadas clave—un posible penal no marcado a favor de Monterrey en el primer tiempo y la anulación de un gol de Guadalajara por fuera de juego milimétrico—desataron la indignación en las gradas. Los aficionados del Rebaño respondieron con tarjetas rojas levantadas en masa hacia el árbitro central, mientras que la directiva rayada ya anunció que presentará un reclamo formal ante la Federación Mexicana de Fútbol.

Datos de la Liga MX revelan que, en lo que va del torneo, el 38% de las revisiones del VAR en partidos de alta rivalidad—como clásicos o semifinales—han generado controversia pública, cifras que superan por diez puntos porcentuales el promedio en encuentros regulares. Analistas consultados por medios deportivos señalan que la presión en estos duelos, donde cada decisión pesa el doble, expone las limitaciones de un sistema diseñado para reducir errores pero que, en la práctica, los multiplica cuando la interpretación humana entra en juego.

La protestas no se limitaron al estadio. En redes sociales, el hashtag #ArbitroVendido se coló entre los trending topics nacionales minutos después del pitazo final, acumulando más de 50 mil menciones en menos de una hora. Imágenes de la pantalla gigante del BBVA mostrando el fuera de juego de Guadalajara—con líneas superpuestas que dejaban margen a la duda—se viralizaron, reavivando el debate sobre la transparencia tecnológica.

Mientras los jugadores de Monterrey celebraban el golazo de minuto 87 que les dio el triunfo, el cuerpo técnico de Chivas optó por salir en silencio de la conferencia de prensa. El estratega visitante se limitó a un escueto «las imágenes hablan por sí solas», dejando claro que, para el Rebaño, la polémica arbitral pesó más que los tres puntos perdidos.

El Clásico Regio dejó más que un marcador: un golazo de último minuto que revivió la esencia dramática del fútbol y una polémica arbitral que alimentará debates por semanas, recordando por qué este duelo nunca decepciona. Monterrey se llevó los tres puntos con garra, pero el VAR y las decisiones dudosas empañaron un partido donde el talento individual—como el remate de Berterame—brilló entre los errores grupales.

Quien busque entender el fútbol mexicano debe fijarse en estos detalles: la intensidad física de la Liga MX exige no solo calidad técnica, sino también templanza ante la presión y las decisiones arbitrales, algo que ambos equipos manejaron con altibajos. El próximo capítulo entre Rayados y Chivas ya tiene fecha en el calendario, y tras este encuentro, la expectativa será aún mayor.