Desde el 1 de octubre, el tramo del kilómetro 43 de la autopista México-Pachuca opera con un cierre parcial que afecta a más de 25 mil vehículos diarios. Las obras, programadas para modernizar la infraestructura y mejorar la seguridad vial, reducirán a un solo carril la circulación en ambos sentidos hasta el próximo 15 de octubre. Autoridades de Caminos y Puentes Federales (Capufe) confirmaron que los trabajos, que incluyen la reparación de puentes y la ampliacón de arcenes, se realizan en horario continuo para minimizar retrasos, aunque los embotellamientos ya superan los 40 minutos en horas pico.
La autopista México-Pachuca, una de las vías más transitadas del centro del país por conectar la capital con Hidalgo y el Bajío, enfrentará su mayor desafío logístico en años. Usuarios habituales, desde transportistas de carga hasta automovilistas que diariamente recorren la ruta, deberán planear alternativas como la carretera federal 85 o ajustar horarios para evitar las zonas de obra. Aunque Capufe descartó peajes adicionales durante el lapso, la reducción de carriles y los desvíos temporales exigen precaución: la velocidad máxima en el tramo afectado se limitó a 60 km/h, con multas por incumplimiento que alcanzan los 2 mil pesos.
Tramo crítico en la autopista México-Pachuca
El tramo crítico de la autopista México-Pachuca, ubicado entre los kilómetros 40 y 45, registra un flujo vehicular de más de 28,000 vehículos diarios, según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Esta zona, conocida por su alta incidencia de congestionamientos, se verá particularmente afectada durante las obras de modernización que comenzaron el pasado lunes. Los trabajos, que incluyen la ampliación de carriles y la rehabilitación del pavimento, han obligado a reducir a un solo carril la circulación en ambos sentidos, generando retrasos de hasta 40 minutos en horas pico.
Ingenieros en transporte advierten que el cierre parcial coincidirá con la temporada de lluvias, lo que podría agravar los tiempos de traslado. La combinación de lluvia, reducción de carriles y el tráfico habitual de camiones de carga —que representan cerca del 30% del total de vehículos en este tramo— aumenta el riesgo de accidentes y embotellamientos prolongados.
Para mitigar el impacto, las autoridades implementaron un operativo con elementos de la Guardia Nacional y señalización temporal. Sin embargo, usuarios reportan que los desvíos sugeridos, como la carretera federal México-Tulancingo, ya muestran saturación desde las primeras horas de la mañana. Conductores que transitan diariamente por la zona recomiendan evitar horarios entre las 7:00 y 10:00 horas, así como el regreso entre las 17:00 y 20:00 horas.
La SICT confirmó que, a diferencia de intervenciones anteriores, esta vez se priorizará trabajar en turnos extendidos —incluyendo noches— para acelerar el proceso. Aun así, el cronograma oficial mantiene el 15 de octubre como fecha límite, sin margen para prórrogas.
Obra de emergencia en el kilómetro 43
El tramo afectado en el kilómetro 43 de la autopista México-Pachuca requiere una intervención urgente para reparar un socavón de 12 metros de profundidad detectado durante inspecciones rutinarias. Según informes de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el hundimiento compromete la estabilidad de dos carriles en dirección a Pachuca, lo que obligó a implementar un cierre parcial con desvíos controlados. Las brigadas trabajan contra reloj para estabilizar la zona antes de que las lluvias de temporada agraven la situación, ya que el subsuelo presenta grietas que podrían extenderse.
Especialistas en ingeniería vial advierten que este tipo de fallas suelen estar relacionadas con la erosión del terreno bajo el pavimento, un fenómeno recurrente en autopistas con más de 20 años de antigüedad como esta, construida en 1998. Datos del Centro de Investigación en Geografía Aplicada indican que el 60% de los socavones en carreteras federales se concentran en tramos con drenaje insuficiente, algo que coincide con las características del kilómetro 43, donde el agua pluvial no tiene salida eficiente.
Las obras incluyen la inyección de concreto de alta resistencia en las cavidades detectadas, seguida de la colocación de una losa de refuerzo que distribuya mejor el peso del tráfico pesado. Aunque el cierre parcial genera retrasos de hasta 40 minutos en horas pico, las autoridades descartaron una suspensión total para evitar colapsar las alternativas viales, como la carretera federal 85. Los conductores deben estar atentos a la señalización temporal, que varía según el avance de los trabajos.
La SICT estimó un costo de 18 millones de pesos para esta reparación, fondos que provienen del programa de mantenimiento preventivo 2024. A diferencia de intervenciones anteriores en la misma autopista, esta vez se utilizarán sensores de movimiento para monitorear en tiempo real posibles desplazamientos del terreno durante y después de la obra.
Cierres parciales y horarios alternos
El tramo afectado por las obras en el kilómetro 43 de la autopista México-Pachuca operará con cierres parciales y horarios alternos hasta el 15 de octubre. Según el plan publicado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), los carriles se reducirán de cuatro a dos en ambos sentidos durante las horas pico, con franjas horarias escalonadas para minimizar el impacto en el tráfico. Los ajustes responderán a un esquema de 12 horas de trabajo diario, dividido en turnos matutinos (6:00 a 14:00) y vespertinos (15:00 a 23:00), dejando una ventana de una hora para reconfigurar la señalización.
Estudios de movilidad en corredores similares, como los realizados durante las ampliaciones de la México-Querétaro en 2022, demostraron que los horarios alternos reducen hasta en un 30% los embotellamientos cuando se combinan con desvíos programados. En este caso, las autoridades han coordinado con la Policía Federal para agilizar el flujo en los puntos críticos, especialmente en los entronques con la caseta de cobro de Tecámac y el libramiento de Tizayuca.
Los conductores que circulen hacia Pachuca deberán considerar retrasos de 20 a 40 minutos en horarios de mayor afluencia, mientras que el sentido opuesto —hacia la Ciudad de México— registrará demoras menores, gracias a la distribución asimétrica de los cierres. La SICT recomienda usar aplicaciones de tráfico en tiempo real y, para viajes no urgentes, reprogramar los desplazamientos fuera de las franjas de 7:00 a 9:00 y de 18:00 a 20:00.
Las obras, que incluyen la reparación de juntas de dilatación y el refuerzo de losas en un tramo de 3.2 kilómetros, exigieron esta logística para mantener abierto al menos un carril por sentido en todo momento. Aunque los trabajos avanzan según lo previsto, la dependencia advirtió que condiciones climáticas adversas —como las lluvias registradas en la región durante septiembre— podrían extender los horarios de cierre en días específicos, sin modificar la fecha límite de conclusión.
Rutas alternativas para evitar retrasos
El cierre parcial en el kilómetro 43 de la autopista México-Pachuca obligará a miles de conductores a replantear sus rutas durante las próximas semanas. Según datos de la Secretaría de Movilidad del Estado de México, este tramo registra un flujo diario de más de 22,000 vehículos, por lo que las alternativas deben ser claras y eficientes. Una opción viable es tomar la carretera federal 132, que conecta con la caseta de Tizayuca y evita el tramo en obras, aunque añade entre 15 y 20 minutos al viaje dependiendo del horario. Los especialistas en tráfico recomiendan esta ruta para quienes se dirijan hacia Tulancingo o Pachuca, ya que minimiza el riesgo de embotellamientos en horas pico.
Otra alternativa, menos conocida pero igual de efectiva, es desviarse por la carretera estatal Ecatepec-Pirámides y luego incorporarse a la autopista 85D hacia Tulancingo. Esta opción, aunque más larga en distancia, suele tener menor congestión y permite evitar los puntos críticos de la México-Pachuca. Conductores que transitan frecuentemente por la zona señalan que, en días laborables, el ahorro de tiempo puede ser significativo si se evita el tramo entre las 7:00 y las 10:00 horas.
Para quienes viajan desde la Ciudad de México con destino a mineral del Chico o Real del Monte, la ruta por la caseta de San Martín y la carretera 105 hacia Huasca resulta una solución práctica. Aunque implica un desvío considerable, el paisaje y la fluidez del tráfico compensan el tiempo adicional, especialmente los fines de semana. Estudios de movilidad indican que, en temporadas de obras, hasta un 30% de los automovilistas optan por rutas secundarias cuando estas están bien señalizadas.
La aplicación de mapas en tiempo real será clave durante este cierre. Plataformas como Waze o Google Maps ya reflejan las alternativas y ajustan las rutas según el tráfico, pero los conductores deben estar atentos a las indicaciones viales temporales que coloque CAPUFE en los accesos. Las autoridades insisten en que, pese a las molestias, las obras en el kilómetro 43 mejorarán la seguridad y capacidad de la autopista a largo plazo.
Impacto en el tráfico hasta mediados de octubre
El cierre parcial en el kilómetro 43 de la autopista México-Pachuca ya genera alteraciones significativas en el flujo vehicular, con retrasos que oscilan entre 20 y 40 minutos durante las horas pico. Según datos de la Secretaría de Movilidad del Estado de México, el tramo afectado registra un promedio de 18,500 vehículos diarios, de los cuales cerca del 60% corresponde a transporte de carga pesada. La reducción a un solo carril en dirección a Pachuca ha obligado a las autoridades a implementar desvíos temporales por la carretera federal 132, aunque esta alternativa suma al menos 12 kilómetros adicionales al recorrido habitual.
Los camiones de carga, principales usuarios de la vía, enfrentan las mayores complicaciones. Operadores de logística reportan demoras en las entregas de mercancías hacia la zona industrial de Tulancingo, donde empresas automotrices y farmacéuticas dependen de la puntualidad en sus cadenas de suministro. Un análisis de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) advierte que, de mantenerse los retrasos, el costo operativo por viaje podría incrementarse hasta en un 15% para las rutas que conectan el Valle de México con el corredor Pachuca-Tulancingo.
Para los automovilistas, la situación varía según el horario. Mientras que en las primeras horas de la mañana los embotellamientos se concentran entre las 6:00 y 9:00 am, el regreso hacia la Ciudad de México presenta mayor congestión de 4:00 a 7:00 pm. Las autoridades recomiendan usar aplicaciones de tráfico en tiempo real y, en lo posible, evitar circular por la zona los viernes y domingos, días en que el volumen de vehículos recreativos hacia centros turísticos como Mineral del Chico se dispara.
La Coordinación General de Protección Civil del estado ha desplegado señalamientos adicionales y personal en los puntos críticos, pero los usuarios insisten en la falta de sincronización en los semáforos de los desvíos. Aunque las obras prometen mejorar la seguridad del tramo a largo plazo—con la reparación de grietas y la instalación de barreras metálicas—, el impacto inmediato sigue siendo un dolor de cabeza para quienes transitan la vía a diario.
El cierre parcial en la México-Pachuca por las obras en el kilómetro 43 obligará a conductores y transportistas a planear sus rutas con mayor anticipación hasta el próximo 15 de octubre, un ajuste necesario para evitar retrasos en uno de los corredores más transitados del centro del país. Aunque las autoridades prometen agilizar los trabajos para minimizar molestias, la reducción a un carril en ambos sentidos exigirá paciencia y, sobre todo, atención a las señales temporales que marcarán desvíos y límites de velocidad modificados.
Quienes circulen con frecuencia por esta vía deberían considerar alternativas como la autopista Arco Norte o ajustar sus horarios para esquivar las horas pico, especialmente entre las 7:00 y las 10:00 de la mañana, cuando el tráfico suele intensificarse. La finalización de estas obras no solo mejorará la seguridad vial en el tramo, sino que sentará las bases para un flujo más eficiente en una carretera clave para el comercio y el transporte entre la Ciudad de México e Hidalgo.

