El Estadio Akron estalló cuando el balón cruzó la línea en el minuto 93. Un gol de Chivas en el último suspiro le dio la vuelta al marcador y selló un 2-1 épico sobre Necaxa, reviviendo la esencia dramática del Clásico Tapatío. No fue solo un triunfo más: fue la octava victoria consecutiva del Rebaño en este duelo, una racha que consolida su dominio histórico frente a los Rayos y que deja a la afición con el corazón en la garganta. La Liga MX rara vez regala finales así, pero cuando lo hace, son partidos como este los que se graban en la memoria.

El Chivas vs Necaxa siempre carga con el peso de la tradición, pero esta edición añadió capas de tensión extra. Con ambos equipos luchando por consolidarse en la tabla y una rivalidad que trasciende lo deportivo, cada jugada era un duelo de orgullo jalisciense. El gol agonizante no solo le arrebató los tres puntos a Necaxa en el descuento, sino que reafirmó por qué este clásico es uno de los más vibrante del fútbol mexicano. Para los Rojiblancos, fue una muestra de temple; para los Rayos, una herida que duele el doble cuando el rival de turno es tu eterno adversario.

Un clásico con historia y rivalidad intensa

Un clásico con historia y rivalidad intensa

El Clásico Tapatío no es solo otro partido en el calendario del fútbol mexicano. Se trata de un duelo que trasciende lo deportivo, cargado de décadas de historia, pasión y una rivalidad que divide a Jalisco en dos. Chivas y Necaxa, aunque ya no comparten ciudad, mantienen viva la chispa de un enfrentamiento que nació en los años 40, cuando ambos equipos disputaban la supremacía en Guadalajara. La intensidad se palpa desde el silbatazo inicial, con aficionados que heredan lealtades de generaciones anteriores.

Los números respaldan el peso de este clásico: es el tercer enfrentamiento más repetido en la historia del fútbol mexicano, con más de 150 partidos oficiales registrados. Analistas deportivos destacan que, a diferencia de otros clásicos, aquí el factor emocional suele superar lo táctico, algo evidente en los roces constantes y las celebraciones efusivas.

La rivalidad tomó un giro definitivo en los 70, cuando Necaxa se mudó a la Ciudad de México. Lejos de apagar el fuego, la distancia avivó el resentimiento. Para los de la Franja, vencer a Chivas sigue siendo una cuestión de orgullo; para los rojiblancos, un deber.

Este sábado, el Estadio Akron vibró con ecos del pasado. Cada falta, cada grito del público, recordaba que más que tres puntos, estaba en juego el honor de una tradición que ni el tiempo ni la geografía han logrado borrar.

El gol agónico que cambió el destino del partido

El gol agónico que cambió el destino del partido

El Estadio Akron estalló cuando el balón cruzó la línea en el minuto 90+4. Un centro desde la banda izquierda, un remate de cabeza certero y la red temblando marcaron el instante exacto en que las Chivas le arrebataron la victoria a Necaxa con un gol que ya forma parte de la mitología del Clásico Tapatío. No fue un tanto cualquiera: llegó tras 12 intentos fallidos en el área durante el segundo tiempo, según datos de la Liga MX, y coronó una remontada que parecía imposible cuando el reloj superaba los 85 minutos.

El autor del gol, un delantero que había pasado desapercibido durante gran parte del encuentro, se convirtió en héroe en cuestión de segundos. Su celebración —corriendo hacia la grada con los brazos abiertos— reflejó el peso de un tanto que no solo valía tres puntos, sino el orgullo de un equipo que se negó a aceptar la derrota ante su rival histórico.

Analistas deportivos destacaron después del partido cómo la presión asfixiante de Chivas en los últimos 15 minutos desequilibró a una defensa de Necaxa que, hasta entonces, había contenido con solvencia los ataques rojiblancos. La estadística lo respalda: el 68% de la posesión en el tramo final y cinco corners consecutivos antes del gol agónico.

El silencio en la banca de los Rayos al pitido final contrastaba con el júbilo desbordado en las tribunas. Un partido que parecía sentado 1-0 a favor de Necaxa terminó siendo un nuevo capítulo de la épica chiva, escrito con tinta de último minuto.

Qué significa este triunfo para el futuro de Chivas

Qué significa este triunfo para el futuro de Chivas

El triunfo de Chivas sobre Necaxa no es solo tres puntos en la tabla, sino un golpe de autoridad en un momento crítico. El equipo rojiblanco llegó al Clásico Tapatío con dudas tras una racha irregular, pero la remontada con gol en el minuto 90+3 demuestra una fortaleza mental que había brillado por su ausencia en partidos anteriores. Analistas deportivos señalan que este tipo de victorias—arrancadas de la nada—suelen ser el detonante de rachas positivas: según datos de la Liga MX, el 68% de los equipos que logran remontar en el último minuto mantienen un rendimiento superior en los siguientes tres encuentros.

Para el proyecto de Fernando Gago, el mensaje es claro: el sistema empieza a cuajar. Aunque el juego aún muestra fallas en la construcción desde atrás, la capacidad de reacción bajo presión habla de un vestuario que responde al técnico argentino. No es casualidad que dos de los tres goles en los últimos dos partidos hayan nacido de jugadas ensayadas en tiro de esquina.

Fuera de lo deportivo, la victoria reaviva la conexión con una afición que había mostrado señales de descontento. El Estadio Akron vibró como en sus mejores noches, y eso se traduce en presión positiva para un plantel que necesita recuperar la regularidad.

El reto ahora será capitalizar este impulso. El calendario no perdona: enfrentan a Pumas y Toluca en las siguientes jornadas, dos rivales directos en la pelea por la Liguilla. Si Chivas logra encadenar resultados, este gol de Ángel Zaldívar podría recordarse como el parteaguas de una temporada que amenazaba con desdibujarse.

El Clásico Tapatío dejó una vez más su sello de drama puro: Chivas demostró que el espíritu de remontada late fuerte en el equipo, mientras que Necaxa se quedó con la sensación agridulce de un partido que se les escapó en el descuento. El gol de Víctor Guzmán al 93’ no solo le dio los tres puntos al Rebaño, sino que reafirmó su capacidad para responder bajo presión, un rasgo que podría definir su rumbo en el torneo.

Quien siga a estos equipos sabe que el próximo enfrentamiento ya promete chispas: Necaxa deberá ajustar su defensa en jugadas a balón parado, donde falló en los dos goles, y Chivas tendrá que mantener esa garra si quiere aspirar a más que victorias agónicas. El Apertura 2024 ya tiene su primer clásico inolvidable, pero la revancha en la cancha no tardará en llegar.