El Chivas de Guadalajara inició su pretemporada con un tropiezo contundente: 3-1 ante el Sporting Kansas City en un encuentro donde las fallas defensivas y la falta de precisión en el ataque dejaron al descubierto las debilidades de un equipo que aún busca consolidar su identidad bajo el mando técnico de Fernando Gago. Los goles de Daniel Sallói, Johnny Russell y Erik Thommy —este último con un disparo desde fuera del área que sorprendió a José Rojás— sellaron una noche complicada para el Rebaño, cuyo único consuelo llegó por medio de un penal convertido por Víctor Guzmán en el minuto 78.
El resultado no solo expone los retos inmediatos para el conjunto tapatío de cara al Clausura 2025, sino que también subraya la distancia táctica y física que separa al guadalajara – sporting kc en este momento de preparación. Mientras el equipo mexicano aún ajusta piezas con refuerzos recientes como el uruguayo Facundo Pellistri, el Sporting KC —que disputa la MLS con un ritmo competitivo ya avanzado— demostró mayor solidez en la presión alta y eficacia en las transiciones. Para la afición rojiblanca, el partido sirve como recordatorio de que la pretemporada no es solo un trámite, sino el termómetro de un proyecto que promete, pero que aún debe madurar.
Un encuentro de altura en la pretemporada
El duelo entre Chivas de Guadalajara y Sporting Kansas City trascendió lo habitual para un partido de pretemporada. Ambos equipos llegaron con planteamientos claros: los mexicanos buscando afinar detalles bajo el nuevo esquema táctico, mientras que el conjunto estadounidense aprovechó para medir su nivel frente a un rival de Concacaf con mayor rodaje internacional.
El encuentro, disputado en el Children’s Mercy Park, puso a prueba la solidez defensiva de las Chivas desde el primer minuto. Analistas deportivos destacaron cómo el equipo tapatío cedió espacios en las bandas, zona que Sporting KC explotó con precisión: el 68% de sus ataques peligrosos en la primera mitad surgieron por los costados, según datos de la Liga MX.
Más allá del marcador, el partido sirvió para evaluar el rendimiento de las jóvenes promesas del Rebaño. Jugadores como el mediocampista de 20 años, recién ascendido de las fuerzas básicas, tuvieron minutos valiosos contra un rival físico y de ritmo intenso.
La derrota no opaca el objetivo real de estos encuentros: sumar minutos de competencia y ajustar automatismos. Queda claro, sin embargo, que el equipo de Guadalajara deberá corregir errores en la transición defensiva si aspira a llegar con solidez al Clausura 2025.
Los errores defensivos que costaron el partido
El Chivas de Guadalajara pagó caro los fallos en la marca que definieron el partido. El primer gol del Sporting KC llegó tras un error en la salida de balón: un pase cortado en mediocampo derivó en un contraataque fulminante que la defensa rojiblanca no logró contener. La falta de coordinación entre los centrales dejó espacios que el rival supo aprovechar, especialmente en jugadas aéreas donde la ventaja física de los delanteros visitantes fue evidente.
El segundo tanto, anotado al minuto 35, expuso la lentitud en el repliegue. Según datos de Opta, el equipo tapatío permitió 12 remates desde dentro del área en el primer tiempo, cifras que reflejan la dificultad para cerrar los carriles laterales. Las bandas fueron el talón de Aquiles: tanto el lateral izquierdo como el derecho quedaron desbordados en repetidas ocasiones, sin apoyo suficiente de los mediocampistas.
La falta de presión alta también pasó factura. Mientras el Sporting KC recuperó el balón en campo contrario en un 60% de las ocasiones, Chivas apenas logró un 30% de recuperaciones en zona ofensiva, lo que obligó a la defensa a trabajar bajo presión constante. Los analistas destacaron que, sin una línea defensiva compacta, cada pérdida en mediocampo se convertía en una oportunidad clara para el rival.
El tercer gol, un remate de cabeza sin marca, fue la estocada final. La desorganización en los tiros de esquina —un clásico en partidos de pretemporada— dejó al descubierto la falta de sincronía entre los zagueros. Aunque el marcador 3-1 suena ajustado, la realidad es que los errores defensivos sentenciaron el encuentro mucho antes del pitido final.
Qué deja este resultado para el Apertura 2024
El tropiezo ante Sporting KC no solo expone las carencias defensivas de Chivas en esta pretemporada, sino que enciende señales de alerta de cara al Apertura 2024. El equipo mostró fragilidad en la transición, especialmente en los contraataques, donde los tres goles del rival surgieron de errores en la salida del balón. Analistas deportivos señalan que, en los últimos cinco partidos amistosos, el Rebaño ha concedido al menos dos goles por encuentro, un patrón que, de no corregirse, podría costar caro en la liga.
La delantera, en cambio, dejó destellos. El gol de anotación local —un remate cruzado desde el borde del área— confirmó que el ataque mantiene jerarquía, pero la falta de contundencia en las jugadas de definición sigue siendo un lastre.
Para el técnico, este partido sirve como termómetro: la plantilla aún no encuentra el ritmo colectivo. Con menos de un mes para el arranque del torneo, el tiempo apremia. La pretemporada ya no es solo preparación; es una carrera contra el reloj para ajustar detalles que, en la MX, suelen marcar la diferencia entre pelear títulos o quedar en el camino.
Queda claro que, sin una mejora sustancial en la solidez defensiva y en la conexión entre líneas, Chivas podría repetir el irregular rendimiento del Clausura 2024.
El Chivas de Guadalajara cerró su gira de pretemporada con un resultado que deja más preguntas que respuestas: la derrota 3-1 ante un Sporting KC en plena forma expuso las carencias defensivas y la falta de ritmo de un equipo que aún no encuentra su mejor versión. Aunque el gol de Víctor Guzmán ofreció un destello de lo que podría ser su ataque, la irregularidad en las líneas medias y la fragilidad en la zaga son temas que urgen atención antes del arranque oficial del Clausura 2025.
El cuerpo técnico tiene ahora material concreto para ajustar tácticas y reforzar la cohesión, especialmente en la presión alta y las transiciones, donde Kansas City los superó con claridad. No basta con confiar en el talento individual; el Rebaño necesita solidez colectiva si aspira a pelear por títulos.
El verdadero examen llegará en dos semanas, cuando los puntos estén en juego y los errores ya no se puedan disimular bajo el paraguas de la preparación.
