La Ciudad de México amaneció este 15 de marzo con niveles de contaminación que dispararon las alarmas: 158 puntos IMCA (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire) en la zona suroeste, según el reporte oficial de la Sedema. La capa de ozono superó el límite aceptable, obligando a las autoridades a declarar la primera contingencia ambiental del año. Como medida de emergencia, se activó el doble Hoy No Circula, una restricción que saca de circulación a cerca de 1.2 millones de vehículos en un solo día.

La decisión no es arbitraria. El doble Hoy No Circula entra en vigor cuando los contaminantes rebasan los 150 puntos IMCA, una cifra que ya afecta la salud de grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios. Para los capitalinos, esto significa ajustar rutas, revisar el holograma del auto o recurrir al transporte público en un día donde la movilidad se complica. La medida, aunque temporal, refleja un problema persistente: la megalópolis sigue luchando contra el smog en temporada seca.

Cómo llegó la CDMX a este nivel de contaminación

Cómo llegó la CDMX a este nivel de contaminación

La contaminación que ahoga a la Ciudad de México no es un fenómeno repentino, sino el resultado de décadas de crecimiento urbano desordenado, políticas públicas inconsistentes y una dependencia extrema del transporte privado. Desde los años 80, cuando la capital ya figuraba entre las urbes más contaminadas del planeta, las alertas ambientales se han vuelto recurrentes. El valle de México, rodeado de montañas que atrapan los contaminantes, agrava el problema al impedir la dispersión de partículas dañinas.

El parque vehicular —que supera los 5.5 millones de automóviles— es el principal responsable. Según datos de la Sedema, el 80% de las emisiones tóxicas provienen de escapes de coches, camiones y motos. Aunque programas como el Hoy No Circula han intentado mitigar el daño desde 1989, su eficacia se diluye ante el aumento constante de vehículos, muchos de ellos con más de 15 años de antigüedad y sin mantenimiento adecuado.

La industria y la quema de basura también aportan su cuota. Fábricas en la zona metropolitana, especialmente en el Estado de México, operan con regulaciones laxas. Mientras, los incendios forestales y agrícolas en los meses secos —como los registrados en marzo— lanzan partículas PM2.5 que saturan el aire.

La falta de alternativas de transporte público eficiente y seguro orilla a los ciudadanos a usar el auto. El Metro, con líneas saturadas y fallas técnicas frecuentes, y el sistema de ecobici, limitado a ciertas zonas, no logran competir contra la comodidad —aunque contaminante— del vehículo propio.

Qué vehículos y horarios aplica la restricción

Qué vehículos y horarios aplica la restricción

La restricción del doble Hoy No Circula en la Ciudad de México aplica a vehículos con holograma de verificación 2 (amarillo), 1 (rosa) y sin holograma, incluyendo aquellos con placas de otras entidades. También rige para automóviles con holograma 00 y 0 cuando el último dígito de su placa coincida con el día de la restricción, según el calendario vigente.

El horario de la medida abarca de 5:00 a 22:00 horas, con tolerancia cero para quienes incumplan. Autoridades ambientales recordaron que, durante contingencias similares en 2023, se detectaron más de 12,000 infracciones en un solo día, lo que derivó en multas y retención de vehículos.

Quedan exentos los vehículos eléctricos, híbridos, de emergencia y transporte público, así como aquellos con permisos especiales. Sin embargo, deben portar su identificación visible para evitar sanciones.

La restricción se extiende a la Zona Metropolitana del Valle de México, incluyendo municipios del Estado de México como Naucalpan, Tlalnepantla y Ecatepec.

Medidas a largo plazo para evitar emergencias ambientales

Medidas a largo plazo para evitar emergencias ambientales

La contingencia ambiental que activó el doble Hoy No Circula este 15 de marzo expone una realidad incómoda: las medidas reactivas ya no bastan. Según datos de la Comisión Ambiental de la Megalópolis, el 70% de las emisiones contaminantes en la CDMX provienen del parque vehicular, una cifra que subraya la urgencia de transformar el modelo de movilidad. Reducir la dependencia del automóvil privado exige inversiones masivas en transporte público limpio, como la expansión de corredores exclusivos para trolebuses eléctricos y la modernización del Metro con sistemas de frenado regenerativo que disminuyan el consumo energético.

Otra línea crítica es la renovación de la flota vehicular. Mientras el 40% de los autos en circulación supera los 15 años de antigüedad, programas como el Chatarrización deben agilizar el retiro de unidades obsoleta y facilitar el acceso a vehículos híbridos o eléctricos. Sin embargo, el cambio no puede recaer solo en los ciudadanos: la industria debe asumir compromisos vinculantes para reducir emisiones en la producción y ofrecer alternativas asequibles.

La planeación urbana también juega un papel clave. Ciudades como Bogotá y Curitiba demostraron que priorizar peatones, ciclovías y áreas verdes reduce hasta en un 30% los niveles de contaminación. En la CDMX, proyectos como el Plan Verde avanzan, pero requieren acelerarse con presupuestos definidos y menos burocracia.

La educación ambiental, muchas veces relegada, es el cuarto pilar. Campañas permanentes en escuelas y centros laborales —no solo durante contingencias— pueden modificar hábitos, desde el uso de bicicletas hasta la separación correcta de residuos. El ejemplo de urbes europeas, donde el reciclaje supera el 60%, prueba que la cultura ciudadana se construye con constancia.

Ninguna de estas acciones es inmediata, pero son la única ruta para evitar que el Hoy No Circula se convierta en un parche recurrente.

La activación del doble Hoy No Circula este 15 de marzo deja claro que la contaminación en la CDMX sigue siendo un problema crítico que exige medidas urgentes, aunque temporales. Mientras las autoridades evalúan estrategias a largo plazo, la restricción a más de 1.5 millones de vehículos subraya la necesidad de reducir emisiones con acciones concretas, no solo con parches emergentes. Quienes dependen del auto pueden planear rutas en transporte público o compartir viajes mediante apps, mientras que los dueños de vehículos con holograma 2 deben verificar las excepciones para evitar multas. La próxima vez que el semáforo ambiental alcance fases extremas, la respuesta ciudadana y gubernamental definirá si la capital avanza hacia un aire más limpio o sigue atrapada en ciclos de crisis.