El cierre de 12 kilómetros en la Autopista Mexiquense desde el pasado 15 de julio ha alterado la rutina de más de 80 mil automovilistas que diariamente transitan por este tramo crítico. Las obras, que se extenderán hasta diciembre de 2024, afectan el tramo entre el entronque con la México-Toluca y la caseta de San Mateo Atenco, donde se concentran algunos de los embotellamientos más severos del Estado de México. La Secretaría de Movilidad estatal confirmó que los trabajos incluyen la ampliación de carriles y la modernización de puentes vehiculares, aunque el cronograma no prevé pausas durante las temporadas de mayor flujo, como el Buen Fin o las vacaciones decembrinas.

Para los usuarios del Circuito Exterior Mexiquense, esta restricción no es un problema aislado, sino un nuevo capítulo en la congestión crónica que enfrenta la red vial de la zona metropolitana. Con alternativas como la autopista Chamapa-La Venta ya saturadas y el libramiento de Toluca operando al límite, los conductores se ven obligados a sumar hasta 90 minutos extra en sus trayectos habituales. Empresas de logística y transporte de carga también han ajustado rutas, mientras autoridades insisten en que los beneficios a largo plazo—como la reducción de tiempos de viaje en un 30%—justificarán los inconvenientes actuales. La pregunta que queda en el aire no es si los trabajos mejorarán la infraestructura, sino cómo soportarán los mexiquenses doce meses de caos vial sin soluciones intermedias efectivas.

Por qué el cierre afecta a 80 mil conductores diarios

Por qué el cierre afecta a 80 mil conductores diarios

El cierre de 12 kilómetros en la Autopista Mexiquense no es un simple ajuste vial: paraliza el tránsito de alrededor de 80 mil conductores que, según datos de la Secretaría de Movilidad del Estado de México, utilizan este tramo del Circuito Exterior a diario. La mayoría son trabajadores que conectan municipios como Ecatepec, Tultitlán y Coacalco con la Ciudad de México, así como transportistas de carga que evitan el congestionado Periférico.

Para los usuarios, el desvío por calles secundarias como la Avenida Central o la Carretera Federal México-Pachuca alargará los tiempos de viaje hasta en 40 minutos durante horas pico. Ingenieros en transporte advierten que, sin alternativas viables, el flujo vehicular colapsará en zonas residenciales no diseñadas para soportar ese volumen.

El impacto económico también es tangible. Pequeños comercios aledañas a la autopista reportan caídas en ventas de hasta un 30% en cierres similares, mientras que empresas de logística calculan pérdidas por retrasos en entregas. La obra, aunque necesaria para modernizar la infraestructura, deja en evidencia la fragilidad de un sistema vial sin planes de contingencia claros.

Quienes más sufrirán las consecuencias serán los usuarios del transporte público. Las rutas de camiones que conectan con el Mexibús o el Metro ya operan al límite; ahora, con los desvíos, se esperan reducciones en frecuencias y mayor hacinamiento.

Tramos bloqueados y desvíos obligatorios desde hoy

Tramos bloqueados y desvíos obligatorios desde hoy

A partir de este lunes, los conductores que circulen por el Circuito Exterior Mexiquense enfrentarán cierres totales en un tramo de 12 kilómetros entre los entronques de San Mateo Atenco y Loma Bonita. La Secretaría de Movilidad del Estado de México confirmó que las obras, programadas para extenderse hasta diciembre de 2024, obligarán a desvíos por la Carretera Federal 15D y la Autopista México-Toluca, con un impacto estimado en al menos 45 mil vehículos diarios.

El cierre afecta directamente el flujo vehicular en ambos sentidos, aunque las autoridades priorizaron mantener abiertas las laterales para acceso local. Ingenieros en transporte advirtieron que los tiempos de traslado podrían incrementarse hasta en un 40% durante horas pico, especialmente para quienes se dirijan hacia la zona industrial de Toluca o el Aeropuerto Internacional.

Para mitigar el caos, se habilitaron señalamientos temporales y se desplegaron elementos de la Policía Vial en puntos críticos como el entronque con la autopista de cuota. Sin embargo, usuarios ya reportan congestiones desde las primeras horas, con demoras de hasta 20 minutos en los desvíos sugeridos.

Las obras, parte de un proyecto de modernización que incluye la ampliación de carriles y reparación de puentes, habían sido anunciadas desde 2023, pero su ejecución se retrasó por ajustes en el presupuesto. Ahora, con maquinaria pesada ya en operación, los trabajos avanzan sin pausa.

Alternativas de transporte público durante las obras

Alternativas de transporte público durante las obras

El cierre parcial de la Autopista Mexiquense obliga a miles de usuarios a replantear sus rutas diarias. Según datos de la Secretaría de Movilidad del Estado de México, cerca del 40% de los automovilistas que transitaban por este tramo utilizaban el transporte público como alternativa previa a las obras. Ahora, con 12 kilómetros fuera de servicio hasta diciembre de 2024, sistemas como Mexibús y el Tren Interurbano México-Toluca absorben parte de la demanda.

El Mexibús, con sus líneas 1 y 2, conecta municipios clave como Ecatepec, Tlalnepantla y Naucalpan con terminales en Indios Verdes y Observatorio. Durante la primera semana de las obras, la línea 2 registró un aumento del 15% en su afluencia, según reportes internos. Para evitar saturaciones, las autoridades ampliaron la frecuencia de paso en horarios pico, reduciendo los intervalos de 8 a 5 minutos en tramos críticos.

Otra opción viable es el Tren Interurbano, que enlaza Zinacantepec con la Ciudad de México en menos de una hora. Aunque su cobertura no abarca todos los puntos afectados por el cierre, estaciones como Lerma y Tecámac funcionan como nodos de transición para usuarios que combinan este servicio con rutas de camiones urbanos.

Quienes viajan desde zonas más alejadas, como Metepec o Toluca, pueden optar por los corredores de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) del Estado de México. Estas rutas, aunque menos rápidas, ofrecen conexiones directas a terminales de autobuses foráneos y al Metrobus de la CDMX, mitigando el impacto del desvío vehicular.

Para quienes prefieren evitar trasbordos, los servicios de combis y peseros locales siguen operando, aunque con ajustes en sus rutas. Algunas cooperativas modificaron sus paradas para incluir puntos cercanos a las estaciones de transporte masivo, facilitando el acceso a usuarios que antes dependían exclusivamente de la autopista.

El cierre de 12 kilómetros en la Autopista Mexiquense hasta diciembre de 2024 redefine la movilidad en la zona, con desvíos obligatorios y tiempos de traslado extendidos que exigirán paciencia a automovilistas y transportistas. Aunque las obras prometen modernizar el Circuito Exterior Mexiquense, el impacto en el tráfico diario será inevitable durante los próximos meses, especialmente en horarios pico hacia Toluca y el Estado de México.

Quienes transiten con frecuencia por la zona deben replantear rutas alternas como la Carretera Federal México-Toluca o la Autopista del Sol, y considerar ajustar horarios para evitar congestiones en los tramos afectados. La coordinación entre autoridades y usuarios será clave para mitigar los efectos, mientras los trabajos avanzan hacia una infraestructura que, una vez terminada, buscará agilizar el flujo vehicular en la región.