El Atlético San Luis cortó de raíz una sequía que amenazaba con ahogar su temporada. Con un 2-1 ajustado pero contundente sobre Toluca en el estadio Alfonso Lastras, el equipo potosino puso fin a siete jornadas sin conocer la victoria, un bache que había erosionado la confianza de su afición y complicado su posición en la tabla. El gol de Desaba al 89’ —un remate cruzado que se coló por el segundo poste— selló la remontada y desató la euforia en las gradas, mientras los Diablos Rojos se quedaron con las manos vacías y el sabor amargo de haber perdido una ventaja que parecían manejar con solvencia.

El duelo entre Atlético San Luis vs Toluca no era cualquier partido: se trataba de un choque de urgencias. Los potosinos llegaban al límite, con la presión de una racha negativa que los había hundido hasta los últimos puestos del Clausura 2024. Toluca, por su parte, buscaba consolidarse en la zona de clasificación, pero tropezó con un rival que, contra todo pronóstico, encontró en la desesperación su mejor versión. La victoria no solo oxigena al conjunto dirigido por Gustavo Leal, sino que reabre el debate sobre la irregularidad de un Toluca que, pese a sus destellos, sigue siendo inconsistente cuando más aprieta el torneo. El Alfonso Lastras vibró como hacía meses no lo hacía, recordando que el fútbol, a veces, premia a quien más lo necesita.

Una sequía de siete partidos sin victorias

La sequía se alargaba como una sombra sobre el Alfonso Lastras. Siete jornadas sin conocer la victoria habían convertido cada encuentro del Atlético San Luis en una prueba de resistencia mental, donde los puntos se escapaban entre errores defensivos y una delgada puntería en área rival. El último triunfo databa del 12 de febrero, un 2-0 ante Juárez que parecía lejano tras acumular cuatro empates y tres derrotas consecutivas, incluyendo un doloroso 0-3 frente a Tigres que dejó al descubierto las carencias en la transición ofensiva.

Los números no mentían: con apenas 5 goles anotados en esos siete partidos, el equipo potosino ocupaba el puesto 16 en la tabla de goleadores del Clausura 2024. Analistas deportivos señalaban la falta de profundidad en el mediocampo y la dependencia excesiva de jugadas a balón parado, donde el 60% de sus anotaciones en el torneo habían surgido de corners o tiros libres.

La presión crecía. La afición, conocida por su fervor inquebrantable, comenzó a mostrar señales de impaciencia. Las redes sociales ardían con críticas a la falta de ideas en ataque, mientras la directiva mantenía un silencio prudente. Toluca llegaba como el rival ideal para romper el maleficio—un equipo irregular, con defensas vulnerables a contraataques rápidos—, pero también como un espejo: los Diablos Rojos arrastraban su propia crisis de resultados.

El vestuario, sin embargo, transmitía otra energía en los días previos. Jugadores como el mediocampista Leonardo Ramos, en declaraciones a la prensa, insistieron en que el trabajo táctico de la semana estaba enfocado en «recuperar la intensidad perdida» y en explotar los espacios por las bandas, donde Toluca solía dejar huecos. La teoría, esta vez, tendría que traducirse en hechos sobre el césped.

El gol decisivo de Unikel en el minuto 89

El estadio Alfonso Lastras estalló cuando el balón cruzó la línea tras un remate cruzado de Leo Unikel. A un minuto de cumplir los 90, el mediocampista argentino rompió el empate con un gol que no solo le dio los tres puntos al Atlético San Luis, sino que cortó una sequía de siete partidos sin victorias. La jugada nació de una recuperación en mediocampo, donde Unikel aprovechó un espacio entre las líneas de Toluca para definir con precisión ante el arquero Luis García.

Fue su tercer gol en el torneo, pero el más valioso. Según datos de la Liga MX, solo el 12% de los goles decisivos en los últimos cinco minutos provienen de jugadores que no son delanteros, lo que resalta la frialdad de Unikel en un momento crítico.

La celebración del equipo potosino contrastó con el silencio en la banca de Toluca, que vio cómo un error defensivo en la marca les costó el partido. El técnico local, Gustavo Leal, había ingresado a Unikel justo en el minuto 75 buscando frescura en el mediocampo. La decisión rindió frutos.

Con este triunfo, el Atlético San Luis escaló posiciones en la tabla, mientras que los Diablos Rojos sumaron su segunda derrota consecutiva como visitantes.

¿Puede este triunfo reactivar su temporada?

El triunfo ante Toluca llega en un momento crítico para el Atlético San Luis. Con solo 8 puntos en 12 jornadas, el equipo potosino ocupaba el puesto 16 antes del partido, a apenas dos unidades del descenso directo. La victoria no solo corta una sequía de siete juegos sin conocer la victoria, sino que inyecta oxígeno a un vestuario que comenzaba a mostrar señales de desgaste psicológico.

Analistas deportivos destacan que el 60% de los equipos que logran romper rachas negativas de cinco o más partidos en el Clausura suelen mantener un rendimiento ascendente en las siguientes tres jornadas. Si San Luis capitaliza este impulso, podría encadenar resultados favorables en sus próximos compromisos contra Puebla y Juárez, rivales directos en la lucha por permanecer en la categoría.

La solidez defensiva —con solo un gol encajado frente a un Toluca que promedia 1.5 goles por partido— y la efectividad en jugadas a balón parado fueron claves. Estos aspectos, ausentes en semanas anteriores, podrían convertirse en pilares para reconstruir la confianza.

El desafío ahora es convertir este triunfo en un punto de inflexión, no en un destello aislado.

El triunfo del Atlético San Luis ante Toluca no solo cortó una sequía de siete juegos sin victorias, sino que revivió el espíritu de un equipo que necesitaba urgente recuperar confianza en el Clausura 2024. La combinación de solidez defensiva en momentos clave y la eficacia de jugadores como Leo Bonatini —autor del gol decisivo— marcó la diferencia en un partido donde la intensidad no decayó hasta el pitazo final.

Para los Potoses, el desafío ahora es capitalizar este impulso: mantener la regularidad en los próximos duelos, especialmente de local, donde el apoyo de su afición puede ser determinante. Un bloque defensivo más compacto y menos errores en la salida del balón serían el siguiente paso lógico.

El Alfonso Lastras vuelve a ser un fortín, y con este resultado, San Luis demuestra que aún tiene argumentos para pelear por objetivos más ambiciosos en el torneo.