El Atlético San Luis cortó de raíz una sequía que amenazaba con hundir su temporada. Cinco partidos sin conocer la victoria se convirtieron en un mal recuerdo tras imponerse 2-1 a Tijuana en un duelo donde la urgencia se transformó en puntos. Los potosinos, que llegaban con la presión de una racha negativa y la necesidad de reaccionar, encontraron en el estadio Alfonso Lastras la fórmula para sumar de a tres: un golazo de Leo Bonatini y la definición fría de Unai Bilbao sellaron el triunfo ante un Xolos que, pese al descuento de Christian Rivera, no logró remontar.

El encuentro entre Atlético San Luis vs Tijuana no era uno más en el calendario. Para los locales, significaba escapar del fantasma de la irregularidad y tomar oxígeno en una Liga MX donde cada punto pesa. Para los visitantes, la oportunidad de consolidarse en la parte alta de la tabla se esfumó con errores defensivos y falta de contundencia. Ahora, el Atlético San Luis vs Tijuana queda como un parteaguas: los de San Luis recuperan confianza, mientras que Tijuana deberá analizar cómo ceder terreno en un torneo donde la consistencia marca la diferencia.

La sequía que ahogaba al Atlético San Luis

El Atlético San Luis llegaba al duelo contra Tijuana con una losa que amenazaba con convertirse en crisis. Cinco partidos sin conocer la victoria —cuatro empates y una derrota— habían convertido al equipo potosino en el único del torneo sin triunfos en sus últimos cinco compromisos. La sequía no solo pesaba en la tabla, donde el conjunto de Gustavo Leal se estancaba en la mitad baja, sino en la mentalidad de un vestuario que veía cómo los puntos se escapaban en los minutos finales, como ocurrió en los empates ante Juárez y León, donde el rival igualó sobre la hora.

Los números no mentían: antes del encuentro, el San Luis acumulaba 318 minutos sin celebrar un gol propio en el Estadio Alfonso Lastras. La última vez que la afición local había vibrado con un tanto de su equipo fue en la jornada 6, cuando el delantero colombiano Jhon Murillo anotó el descuento en la derrota 2-1 ante Monterrey. Desde entonces, solo silbidos y frustración.

Analistas deportivos, como los del programa Fútbol Picante, señalaban que el problema no era de planteamiento táctico, sino de eficacia. El equipo generaba oportunidades —promediaba 12 disparos por partido en esa racha—, pero fallaba en la definición o chocaba con una mala fortuna que parecía perseguirlo. El caso más claro: el penal errado por Leo Bonatini ante Toluca en la jornada 9, un error que terminó costando dos puntos.

La presión crecía. Con la directiva mostrando impaciencia y la afición comenzando a silbar en casa, el técnico Leal sabía que el partido contra Tijuana no era uno más. Un nuevo tropiezo no solo hundiría al equipo en la clasificación, sino que pondría en duda el proyecto mismo. El vestuario, sin embargo, respondió. Y lo hizo con la urgencia que exigía el momento.

Un golazo de Unai Bilbao inclinó la balanza

El partido parecía condenado al empate hasta que Unai Bilbao, con un disparo de precisión quirúrgica desde fuera del área, rompió el 1-1 en el minuto 78. El mediocampista vasco recibió un pase filtrado de Leo Bonatini, esquivó la marca de un defensor y colocó el balón en el ángulo superior izquierdo de la portería defendida por Carlos Felipe Rodríguez. El gol, su tercero en la temporada, no solo definió el marcador, sino que también reflejó la clase técnica que Bilbao ha demostrado desde su llegada al Atlético San Luis. Analistas deportivos destacan cómo su capacidad para leer el juego y su potencia en el remate han sido clave en los momentos decisivos para el equipo potosino.

La jugada que terminó en gol comenzó con una recuperación en mediocampo. Bonatini, siempre atento a los espacios, habilitó a Bilbao con un toque sutil que descolocó a la defensa de Tijuana. Lo que siguió fue pura ejecución: el español controló con el pecho, amagó el pase y, ante la indecisión de los centrales, soltó un zurdazo que dejó sin opciones al arquero. Datos de la Liga MX indican que el 62% de los goles de Bilbao esta temporada han llegado desde fuera del área, una estadística que subraya su peligroso perfil ofensivo.

El impacto del gol fue inmediato. Tijuana, que hasta entonces había logrado contener los ataques locales con un bloque bajo y ordenado, se vio obligado a abrir líneas en busca del empate. Eso dejó espacios que Atlético San Luis supo aprovechar en los minutos finales, aunque sin ampliar la ventaja. La afición en el Estadio Alfonso Lastras estalló en celebración, consciente de que aquel golazo no solo les daba los tres puntos, sino que cortaba una sequía de cinco partidos sin victorias.

Para Bilbao, el tanto ante los Xolos significó más que un simple gol: fue una declaración de intenciones. Tras un inicio de torneo irregular, el jugador ha encontrado su mejor versión justo cuando el equipo más lo necesitaba. Su asociación con Bonatini, cada vez más fluida, se perfila como una de las duplas más letales del Clausura 2024.

Tijuana paga caro sus errores defensivos

El Xoloitzcuintles de Tijuana pagó con moneda contante los errores en su línea defensiva, un problema que ya venía arrastrando desde hace tres jornadas. La falta de coordinación entre zagueros y el mediocampo dejó espacios que Atlético San Luis supo aprovechar con precisión quirúrgica. El primer gol, anotado al minuto 27 por Unai Bilbao tras un centro desde la banda derecha, fue el reflejo claro: dos defensores tijuanenses se quedaron mirando el balón mientras el delantero potosino se colaba sin marca. No fue casualidad que, según datos de Opta Sports, Tijuana lleve 12 goles en contra en los últimos cinco partidos, el peor registro defensivo de la Liga MX en ese lapso.

El segundo tanto, obra de Leo Bonatini en el complemento, expuso otra falla recurrente: la lentitud para reaccionar ante balones parados. Un tiro de esquina mal despejado derivó en un remate dentro del área chica donde el brasileño no encontró oposición. Lo preocupante no fue solo el marcador, sino la sistemática repetición de los mismos vicios: marcas flojas en jugadas aéreas y una línea de cuatro que parece desconectada del resto del equipo.

Tijuana intentó corregir con cambios tácticos —el ingreso de Christian Rivera por la banda izquierda buscaba dar más solidez—, pero para entonces el daño estaba hecho. San Luis, con menos posesión pero mayor eficacia, castigó cada descuido. La estadística es contundente: de los últimos 10 goles que ha recibido el equipo fronterizo, 7 han surgido de errores no forzados, ya sea por pérdidas de balón en zona peligrosa o desmarques mal cubiertos.

El técnico xolo tendrá que revisar a fondo el video: no se trata de mala suerte, sino de un patrón que los rivales ya estudian. La defensa, supuestamente el punto fuerte del equipo en torneos anteriores, ahora luce frágil. Y en un torneo tan ajustado como el Clausura 2024, esos detalles marcan la diferencia entre sumar de a tres o quedarse con las manos vacías.

La reacción del vestuario potosino tras el triunfo

El vestuario del Atlético San Luis estalló en euforia al pitido final. Los jugadores se abrazaron entre risas y gritos de alivio, liberando la tensión acumulada tras cinco jornadas sin conocer la victoria. El técnico Gustavo Leal, quien había enfrentado críticas por la racha negativa, fue el primero en recibir el reconocimiento del grupo: un coro de aplausos y palmadas en la espalda mientras revisaba sus notas en la banca. El ambiente contrastaba con el silencio que reinaba en el estadio Alfonso Lastras Ramírez minutos antes, cuando el marcador aún reflejaba el 1-1.

Entre los más celebrados estuvo el delantero Léo Bonatini, autor del gol del triunfo al minuto 87. El brasileño, cuestionado en semanas anteriores por su falta de definición, se quitó la camiseta al marcar y corrió hacia la banca para abrazar a los suplos, quienes saltaron al terreno de juego sin importar las advertencias del cuarto árbitro. Según datos de Mediotiempo, Bonatini había fallado 12 remates claros en los últimos cuatro partidos; su celebración desbordada reflejaba tanto el peso quitado de encima como la confianza recuperada.

La reacción más emotiva llegó en el túnel de vestidores. Varios jugadores, como el capitán Pablo Barrientos, se detuvieron a hablar con aficionados que los esperaban tras la reja. «Gracias por no soltar», repetía el mediocampista mientras firmaba autógrafos con una sonrisa que no mostraba desde la victoria ante Juárez en la Jornada 3. Incluso el portero Andrés Sánchez, habitualmente reservado, se dejó fotografiar con una familia que portaba una bandera con su nombre.

En rueda de prensa, Leal evitó el triunfalismo pero no ocultó su satisfacción: «Sabíamos que el trabajo eventual daría frutos. Hoy dimos un paso, no el salto». Sus palabras, breves y directas, reflejaban el pragmatismo de un equipo que, pese al alivio, sigue en zona de relegación. La plantilla lo sabe: el festín duró solo hasta el autobús. Al día siguiente, en el entrenamiento matutino, el clima era de concentración absoluta. La racha se rompió, pero la lucha apenas comienza.

¿Puede ser este el punto de inflexión en el torneo?

El triunfo del Atlético San Luis ante Tijuana no solo cortó una sequía de cinco partidos sin victorias, sino que llegó en un momento crítico del torneo. Con la mitad de la competición ya disputada, los potosinos se mantenían peligrosamente cerca de la zona de descenso, mientras que equipos rivales directos como Juárez y Querétaro empezaban a sumar puntos clave. La victoria por 2-1, aunque ajustada, inyectó un aire de urgencia que el equipo no había mostrado en semanas: presión alta, llegadas claras al área y, sobre todo, eficacia donde antes solo había desperdicio.

Analistas deportivos señalan que el 68% de los equipos que logran romper rachas negativas de cuatro o más partidos en esta fase del torneo terminan escapando del descenso. San Luis, sin embargo, enfrenta un desafío adicional: su próximo rival es el líder América, en un duelo que pondrá a prueba si este resultado fue un destello o el inicio de una recuperación sostenida.

El cambio táctico implementado por el cuerpo técnico—pasar de un 4-2-3-1 a un 4-4-2 compacto—rindió frutos inmediatos. Los laterales, antes reacios a proyectarse, se convirtieron en piezas clave: el gol de Leonardo Ramos nació de un centro desde la banda derecha, algo impensable en los últimos encuentros. Tijuana, por su parte, pagó caro su falta de contundencia en la definición: 18 remates, pero solo 4 entre los tres palos.

Lo que viene definirá si este partido marca un antes y después. San Luis tiene ahora la oportunidad de encadenar resultados positivos contra equipos en situaciones similares, como el próximo enfrentamiento con Puebla. Pero el margen de error es mínimo: un tropiezo contra el América podría borrar en 90 minutos el optimismo generado esta jornada.

El triunfo de Atlético San Luis ante Tijuana no fue solo tres puntos en la tabla, sino un golpe de moral necesario para un equipo que llevaba cinco jornadas ahogado en la frustración. La victoria, construida con garra en los minutos finales y un Golazo que ya circula en redes, demuestra que el plantel tiene recursos para salir de la zona baja—cuando logra sostener la intensidad y evitar los errores defensivos que tanto le han costado.

Para la afición potosina, el mensaje es claro: este es el momento de respaldar al equipo en casa, donde los próximos partidos serán clave para consolidar la remontada. La directiva, por su parte, debe aprovechar este envión para reforzar las líneas más débiles en el mercado de pases y evitar que la racha positiva se diluya en un par de semanas.

Con la Liga MX más reñida que nunca, San Luis tiene ahora la oportunidad de convertir este resultado en el primer capítulo de una segunda vuelta distinta—o quedar otra vez atrapado en la inconsistencia que lo ha definido esta temporada.