El silbato final del Estadio Azteca resonó entre gritos de euforia: América volteó un marcador adverso con un gol en el minuto 93, sellando un 2-1 sobre Tijuana que revivió su aspiración al título en el Clausura 2024. El conjunto azulcrema sumó su tercera victoria consecutiva en el torneo, pero esta tuvo un sabor especial: fue la primera vez en la era de Fernando Ortiz que el equipo remontó un partido con el cronómetro en rojo, un detalle que habla tanto de carácter como de la urgencia por no perder terreno en la tabla general.
El duelo entre Águilas y Xolos no solo entregó emociones hasta el último segundo, sino que confirmó por qué el ame vs Tijuana siempre genera partidos de alto voltaje. Con este triunfo, América consolida su paso firme hacia la fase final, mientras que Tijuana, pese al esfuerzo, sigue estancada en la mitad baja de la clasificación. La victoria, además, llega en un momento clave: a pocas jornadas del cierre de la fase regular, cada punto pesa como oro, y el ame vs Tijuana dejó claro que los errores se pagan caro en una Liga MX tan competitiva.
Un Clásico 2024 con historia y tensión acumulada
El duelo entre América y Tijuana en el Clausura 2024 no fue un partido más. Cargó con el peso de una rivalidad que, desde 2016, ha entregado encuentros reñidos, tarjetas rojas y goles en los minutos finales. La historia se repitió en el Azteca, donde los Aguilas sumaron su séptima victoria en los últimos diez enfrentamientos directos, consolidando una superioridad que los Xolos intentan romper sin éxito.
La tensión se palpaba desde el silbatazo inicial. Ambos equipos llegaban con necesidades distintas: América, buscando afianzar su paso en la liguilla; Tijuana, desesperado por puntos que lo alejen del descenso. Los registros no engañan: en los últimos cinco años, el 60% de los goles entre estos equipos han llegado después del minuto 75, un dato que explica por qué el público no abandonó su asiento ni siquiera en los minutos de descuento.
El estadio vibró con cada falta, cada contraataque. Los analistas deportivos ya lo advertían: cuando América y Tijuana chocan, el fútbol se vuelve físico, táctico y, sobre todo, impredecible.
Y así fue. Un partido donde el pasado y el presente se mezclaron en 90 minutos de pura intensidad, dejando claro que este clásico moderno de la Liga MX sigue escribiendo capítulos con tinta de drama y emoción.
El gol de Henry Martín que quebró la resistencia xoloitzcuintle
El estadio Azteca contuvo el aliento cuando el balón rodó hacia Henry Martín en el minuto 87. Con la defensa de Tijuana cerrada como un muro, el delantero de América encontró un resquicio entre dos marcadores, giró con precisión quirúrgica y disparó rasante al primer poste. El arquero no tuvo reacción: el esférico se coló como un susurro letal, rompiendo un empate que ya olía a reparto de puntos.
Fue su octavo gol en el Clausura 2024, cifra que lo consolida como el máximo anotador del torneo según datos de la Liga MX. Pero más allá de la estadística, el tanto llevó la firma de un depredador: Martín no forzó el remate, esperó el momento exacto en que la zaga xoloitzcuintle se descuadró por un segundo. Esa frialdad ante el área es lo que separa a los goleadores de los simples delanteros.
Tijuana, que había resistido con orden táctico y pelotas largas para descomprimir, vio cómo su plan se esfumó en un instante. El gol no solo fue un mazazo anímico, sino también técnico: América aprovechó el desequilibrio posterior para controlar los últimos minutos con circulación de balón, dejando a los visitantes sin argumentos.
La celebración del ‘Bombarderito’ —apodo que le han colgado las gradas— fue breve pero intensa: corrió hacia la banda, señalando a la afición con el dedo índice en alto, como recordando que en el fútbol los héroes no siempre usan capa, a veces basta con llegar en el segundo 87.
Lo que deja este triunfo para las aspiraciones águilas en la tabla
La victoria sobre Tijuana no solo inyecta moral al América, sino que lo consolida en la pelea por los primeros puestos del Clausura 2024. Con este triunfo, las Águilas suman 20 puntos y escalan al cuarto lugar, a solo dos unidades del líder. El gol agónico de Julián Quiñones —su décimo en el torneo— refuerza su candidatura como máximo goleador y subraya la capacidad del equipo para resolver en momentos críticos.
Analistas destacan que el rendimiento en partidos ajustados marca la diferencia. Según datos de la Liga MX, América ha ganado cinco de sus últimos siete encuentros definidos por un gol de diferencia, una estadística que habla de su solidez mental.
El siguiente reto será mantener esta racha ante rivales directos. La visita a Monterrey en la próxima jornada pondrá a prueba si el equipo puede sostener el ritmo o si el desgaste físico —evidente en el segundo tiempo contra Xolos— pasará factura.
Para la afición, el mensaje es claro: este América no se rinde. La remontada ante Tijuana, con un equipo que supo ajustar su juego tras el descanso, dibuja un panorama alentador de cara a la recta final del torneo.
El América demostró una vez más por qué es el equipo de los remontes épicos: con un gol en el minuto 93, Julian Quiñones selló la victoria 2-1 sobre Tijuana en un partido donde la garra y la mentalidad ganadora pesaron más que el juego desordenado. La afición en el Azteca respiró aliviada, pero el mensaje es claro: los Aguilas aún dependen demasiado de los milagros finales para sumar puntos en este Clausura 2024. Para Fernando Ortiz, el reto ahora es ajustar la solidez defensiva—especialmente en balones aéreos—y evitar que la creatividad en mediocampo siga siendo un lujo esporádico. Con este triunfo, el América se mantiene en la pelea por la liguilla, pero el verdadero examen llegará cuando enfrene a rivales directos sin necesidad de heroísmos sobre la hora.

