Con 15 años de trayectoria profesional y más de 400 partidos disputados entre ligas de México, España y Argentina, Aldo Tamez de Nigris cuelga las botas a los 34 años. El delantero, conocido por su olfato goleador y su paso por equipos como Monterrey, Rayados y el Real Valladolid de España, deja un legado que trasciende las estadísticas: fue parte clave en la generación que consolidó al fútbol regiomontano como potencia en el balompié mexicano.
Su anuncio no solo marca el fin de una era para un futbolista que combinó técnica con liderazgo, sino que también resuena entre los aficionados que lo vieron crecer desde las fuerzas básicas hasta convertirse en referente. Tamez de Nigris, hijo del histórico Antonio de Nigris y hermano de Antonio «Tota» de Nigris, lleva en la sangre una dinastía futbolera que ahora escribe otro capítulo. Su retiro abre el debate sobre el futuro de los delanteros mexicanos en un momento donde la Liga MX busca renovar su talento ofensivo.
De la cantera de Rayados a la selección mexicana

Aldo Tamez de Nigris no solo llevó el apellido de una dinastía futbolera, sino que lo forjó con sudor en las fuerzas básicas de Rayados. Su paso por la cantera del Monterrey quedó marcado por una precocidad que llamaba la atención: debutó en Primera División con apenas 18 años, en un partido contra Santos Laguna que dejó ver su olfato goleador. Los scouts no tardaron en señalar su capacidad para desequilibrar con regates cortos y una definición fría, rasgos que luego consolidaría en el máximo circuito.
Su salto a la selección mexicana sub-20 en 2007 —donde anotó 3 goles en 6 partidos durante el Campeonato Mundial de la categoría— confirmó que el talento del delantero traspasaba las fronteras de la Liga MX. Analistas de la época destacaban su inteligencia para moverse entre líneas, un atributo que el entonces técnico Jesús Ramírez aprovechó para armar jugadas de contragolpe. Esa generación, aunque no logró el título, sentó las bases de su proyección internacional.
El momento cumbre llegó en 2010, cuando Hugo Sánchez lo convocó a la selección absoluta para un amistoso contra Islandia. Aunque su participación con el Tri mayor fue breve —apenas 2 partidos oficiales—, el solo hecho de vestir la camiseta verde significó el reconocimiento a años de trabajo en una carrera donde la sombra de su hermano Antonio nunca opacó su propio camino.
Curiosamente, su estadística más reveladora no está en los goles (38 en Liga MX), sino en la cantidad de equipos que lo buscaron: 7 clubes en México y el extranjero, desde el Atlas hasta el Mineros de Zacatecas, demostraron que su nombre seguía generando confianza incluso en etapas menos brillantes.
Un adiós con botines: su última temporada en el Atlas

La temporada 2023-2024 marcó el cierre de un ciclo para Aldo Tamez de Nigris. Con los colores del Atlas, el delantero sumó 18 partidos en el Clausura 2024, aportando tres goles clave que ayudaron a los Zorros a mantenerse en la pelea por la permanencia. Aunque las lesiones limitaron su ritmo, su experiencia se hizo notar en momentos decisivos, como el tanto de penal ante Puebla que le dio oxígeno al equipo en la jornada 12.
Analistas del fútbol mexicano destacaron su capacidad para leer el juego incluso con menos minutos en cancha. Según datos de Liga MX, Tamez mantuvo un 82% de efectividad en pases en zona ofensiva durante su último torneo, cifra que superó el promedio de su posición.
El adiós no fue el soñado. Una lesión muscular en abril lo dejó fuera de las últimas cinco fechas, pero el público del Estadio Jalisco le rindió homenaje con una ovación en su último partido como local. Vestir la camiseta rojinegra, la misma que usó su padre en los 80, cerró el círculo de una carrera que comenzó en las fuerzas básicas del Monterrey.
Su despedida oficial llegó sin bombos ni platillos: un comunicado breve en redes sociales, una foto con los botines colgados y el agradecimiento a una afición que lo vio crecer desde los 17 años, cuando debutó en el máximo circuito.
¿Qué sigue para el exdelantero tras colgar las chuteras?

El retiro de Aldo Tamez de Nigris a los 34 años abre un capítulo distinto en una carrera que combinó momentos de gloria en el fútbol mexicano con desafíos físicos recurrentes. Según datos de la Liga MX, menos del 15% de los delanteros logran mantener un rendimiento constante después de los 32 años, un umbral que él superó con creces en clubes como Tigres y Monterrey. Ahora, sin las exigencias de los entrenamientos diarios, el exjugador enfrentará la transición que muchos deportistas describen como un «duelo»: pasar de ser el centro de atención en los estadios a redefinir su identidad fuera de las canchas.
Las opciones sobre la mesa son variadas. Algunos exfutbolistas con su perfil —formación universitaria y experiencia internacional— han encontrado éxito en roles directivos, como agentes de jugadores o en estructuras técnicas de equipos. Otros, como su hermano Antonio de Nigris en su momento, exploran los medios de comunicación, donde el carisma y el conocimiento del deporte son activos valiosos.
Tamez ya dio pistas de su interés por el análisis táctico durante sus últimas entrevistas, donde desglosaba jugadas con precisión poco común entre delanteros. Esto, sumado a su paso por ligas como la MLS y la experiencia en selecciones juveniles, podría abrirle puertas en áreas como el scouting o incluso en cuerpos técnicos.
Queda por ver si optará por un alejamiento temporal del fútbol, como hicieron figuras como Cuauhtémoc Blanco en sus primeros años de retiro, o si buscará reconectar con el deporte desde otra trinchera. Lo cierto es que, con una red de contactos consolidada y un nombre reconocido, las oportunidades no serán el problema.
El retiro de Aldo Tamez de Nigris a los 34 años cierra una carrera marcada por la versatilidad, el liderazgo y una entrega que lo consolidó como referente en el fútbol mexicano, tanto en la Liga MX como en su breve pero memorable paso por la selección nacional. Su legado trasciende los títulos: es el de un jugador que supo reinventarse, desde sus inicios en Tigres hasta su consolidación en Monterrey, demostrando que la inteligencia táctica y la profesionalismo pesan tanto como el talento puro.
Para las nuevas generaciones de futbolistas, su trayectoria ofrece una lección clara: la longevidad en el deporte no se construye solo con habilidades técnicas, sino con adaptabilidad, disciplina y una mentalidad resiliente ante los cambios de club, lesiones o roles en el campo. Clubes como Rayados podrían honrar su aportación integrando su experiencia en programas de formación, donde su visión de juego y ética laboral inspiren a jóvenes valores.
El capítulo de Tamez como jugador se cierra, pero su influencia en el fútbol mexicano apenas comienza a redefinirse, ya sea desde los banquillos, los medios o proyectos fuera de las canchas.

