El Al-Ittihad escribió otra página de su libro de remontadas épicas. Con el reloj marcando el minuto 89, Karim Benzema apareció como solo los grandes saben hacerlo: un zurdazo cruzado que se coló por el segundo palo y volcó el marcador. El 2-1 final no solo le dio tres puntos vitales al equipo de Jeddah, sino que dejó al Al-Nassr con la sensación agria de haber perdido un partido que dominó durante largos tramos. Fue el décimo gol del francés en la liga saudí, pero ninguno con tanto peso como este, que cortó una racha de tres partidos sin ganar.

El clásico saudí entre el Al-Ittihad y el Al-Nassr siempre trasciende lo deportivo, pero esta vez la tensión se multiplicó. No era un duelo cualquiera: el líder histórico de la liga recibía a un rival directo en la lucha por el título, con Cristiano Ronaldo y Benzema midiendo fuerzas una vez más. El estadio Rey Abdullah bullía con 60.000 almas que vieron cómo el Al-Nassr se adelantó con un gol temprano de Talisca, controló el ritmo y hasta desperdició un penal. Hasta que el instinto asesino de Benzema —y los errores defensivos visitantes— cambiaron el guión en los últimos diez minutos. La liga saudí tiene nuevo líder, y el mensaje es claro: el camino al título pasará, inevitablemente, por resolver este tipo de batallas.

El clásico saudí que paralizó al mundo del fútbol

El duelo entre Al-Ittihad y Al-Nassr trascendió las fronteras de Arabia Saudita para convertirse en un fenómeno global. Más de 30 millones de espectadores en 150 países sintonizaron el partido, según datos de la Liga Profesional Saudí, cifras que superan a muchos clásicos europeos. La presencia de figuras como Karim Benzema, N’Golo Kanté y Cristiano Ronaldo transformó un encuentro de liga en un espectáculo de alcance planetario, con redes sociales colapsadas y trending topics dominados por el hashtag #ElClásicoSaudi.

Lo que comenzó como un partido más del calendario se convirtió en un choque de titanes con repercusión mediática sin precedentes. La rivalidad entre ambos clubes, ya intensa por su historia en el fútbol saudí, adquirió una nueva dimensión con las incorporaciones estrella de la última temporada. Analistas deportivos destacaron cómo la Liga Saudí, tradicionalmente eclipsada por las europeas, logró posicionarse en el centro de la conversación futbolística mundial durante esas 90 minutos.

El estadio Rey Abdullah Sports City vibró con una atmósfera eléctrica. Los 62.000 espectadores —capacidad completa— crearon un mosaico de colores entre el amarillo del Al-Nassr y el azul del Al-Ittihad, mientras las cámaras captaban cada gesto de los astros sobre el césped. La tensión fue palpable desde el pitido inicial, con un ritmo de juego que reflejaba lo que estaba en juego: no solo tres puntos, sino el prestigio de un proyecto deportivo que aspira a redefinir el mapa del fútbol.

El impacto económico también fue notable. Patrocinadores internacionales aprovecharon la visibilidad del partido para lanzamientos globales, mientras que las apuestas deportivas registraron un aumento del 200% en comparación con otros encuentros de la liga. Incluso plataformas de streaming reportaron picos de suscripciones en regiones como Asia y América Latina, donde el horario —fuera del prime time europeo— no fue obstáculo para el interés.

Lo que quedó claro es que este clásico saudí ya no es solo un enfrentamiento local. Se ha convertido en un producto de exportación, un imán para inversores y un escaparate que obliga a las ligas tradicionales a replantearse su hegemonía. El gol de Benzema en el 89′ no solo le dio la victoria a su equipo, sino que escribió otro capítulo en la nueva era del fútbol globalizado.

Benzema resucita a Al-Ittihad con un gol de leyenda en el 89’

El Santiago Bernabéu de Jeddah contuvo la respiración cuando el balón tocó la red en el minuto 89. Karim Benzema, con esa frialdad que solo los grandes poseen, definió de zurda tras un pase filtrado desde la banda derecha. Un gol que no solo valía el triunfo, sino que certificaba la resurrección de un Al-Ittihad que había llegado a verse superado por un Al-Nassr más vertical en los primeros 45 minutos. La jugada nació de un error en la salida del portero rival, pero fue la clase del francés —cuatro goles en sus últimos cinco partidos— lo que inclinó la balanza.

El estadio estalló. No era para menos: el equipo de Marcel Keizer llevaba tres partidos sin conocer la victoria en la liga saudí, y la presión comenzaba a notarse en un vestuario acostumbrado a dominar. Benzema, sin embargo, parece haber encontrado en Arabia Saudí ese rol de líder que ya ejercía en el Real Madrid. Su gol, el segundo del partido después del tanto inicial de Romarinho, fue un recordatorio de por qué su fichaje generó tanto revuelo el verano pasado. Los analistas ya señalan que su influencia en el área es clave: desde su llegada, el Al-Ittihad ha mejorado un 22% su efectividad en los últimos metros.

Lo más llamativo, quizá, fue la reacción del banquillo. Keizer, habitualmente contenido, saltó del asiento como si hubiera anotado él mismo. Sabía que ese gol no solo daba tres puntos, sino que devuelve la moral a un equipo que aspira a pelear el título hasta el final. El Al-Nassr, por su parte, pagó caro su falta de contundencia en el segundo tiempo: dominó en posesión (58%), pero no supo administrar su ventaja.

Queda la imagen de Benzema, inmóvil, señalando al escudo del Al-Ittihad mientras sus compañeros lo abrazaban. Un gesto que resume su compromiso con la camiseta y que, de paso, enciende la liga saudí. Porque cuando los grandes deciden aparecer, el fútbol se escribe con mayúsculas.

La táctica de Nuno Espírito Santo que cambió el partido

El partido parecía condenado al empate cuando Nuno Espírito Santo tomó una decisión que alteró por completo el ritmo del encuentro. A los 72 minutos, con el Al-Ittihad ahogado por la presión de Al-Nassr y un marcador adverso de 1-0, el técnico portugués ordenó el ingreso de Romarinho y Fabinho en lugar de Sharahili y Kante. El cambio no fue solo de nombres, sino de sistema: pasó de un 4-3-3 conservador a un 4-2-3-1 con dos pivotes defensivos que liberaron a Benzema para operar entre líneas. La estadística lo respalda: en los últimos 17 minutos, el equipo de Yeda generó cinco remates entre los tres palos, la misma cantidad que en los 70 anteriores.

La clave estuvo en la sobrecarga por bandas. Nuno identificó que Al-Nassr, con Otávio y Ghareeb muy abiertos, dejaba espacios en los costados del área. Fabinho, recién ingresado, se convirtió en el eje: recuperó tres balones en campo rival en menos de diez minutos y aceleró la transición. Mientras, Romarinho estiró la defensa con desbordes por derecha, obligando a Al-Amri a cubrir zonas que no eran las suyas. Benzema, ya sin la marca directa de Laporte, encontró huecos para asociarse con Talisca.

Analistas como los de ESPN Arabia destacaron después cómo el ajustes táctico neutralizó el dominio físico de Al-Nassr. El equipo de Rudi García había ganado el 62% de los duelos aéreos en el primer tiempo, pero esa cifra cayó al 45% tras los cambios. La presión alta de Al-Ittihad, ahora con más hombres en mediocampo, forzó errores en la salida de la pelota: dos robos en campo contrario derivaron en el gol de Talisca (minuto 78) y en la asistencia de Benzema a Hamdallah para el 2-1 final.

Nuno no inventó nada nuevo; simplemente recordó que el fútbol se gana con ajustes precisos. Su apuesta por un mediocampo más poblado y un Benzema libre de marcas fue la diferencia entre un punto y tres. Cuando el silbato final sonó, las imágenes mostraron a Cristiano Ronaldo, inmóvil en el centro del campo, mientras los jugadores del Al-Ittihad celebraban con el portugués en el banquillo. A veces, un dibujo en una pizarra vale más que todo el talento del mundo.

Cómo reaccionó Cristiano Ronaldo al golazo de su excompañero

El rostro de Cristiano Ronaldo se oscureció en el minuto 89, cuando el balón cruzó la línea tras un zurdazo imparable de Karim Benzema. Las cámaras captaron su reacción inmediata: un gesto de frustración contenido, los labios apretados y una mirada fugaz hacia el banco, como si buscara respuestas en el aire espeso del King Fahd Stadium. No fue el típico arrebato de ira que lo caracterizó en sus años en Europa, sino una decepción silenciosa, casi estoica, como si el peso de la derrota se asomara antes incluso del pitido final. El portugués, acostumbrado a decidir partidos en el descuento, esta vez vio cómo su excompañero en el Real Madrid le arrebataba los tres puntos con un gol que ya recorre las redes: 22 toques previos del Al-Ittihad en una jugada colectiva que desarmó a la defensa del Al-Nassr.

Lo llamativo no fue solo el gol, sino el contraste entre ambas leyendas. Mientras Benzema corría hacia la esquina con los brazos en alto, celebrando como en sus mejores noches en el Santiago Bernabéu, Ronaldo se quedó inmóvil unos segundos, las manos en la cintura. Analistas deportivos, como los del programa El Chiringuito, destacaron después cómo el delantero luso evitó cualquier gesto hacia su rival, rompiendo con la tradición de felicitaciones entre estrellas en estos duelos. Un detalle que habló más que mil palabras.

La estadística añade sal a la herida: era la primera vez en 15 encuentros directos entre ambos (contando clubes y selección) que Benzema anotaba un gol decisivo contra un equipo de Ronaldo. El francés, con 6 goles en sus últimos 10 partidos con el Al-Ittihad, parece haber encontrado en Arabia Saudí una segunda juventud. El portugués, en cambio, lleva tres jornadas sin marcar, algo que no ocurría desde su etapa en la Juventus.

Al finalizar el partido, las imágenes mostraron a Ronaldo intercambiando unas palabras breves con su excompañero, sin sonrisas ni abrazos. Un apretón de manos rápido, casi protocolario, antes de dirigir sus pasos hacia el túnel de vestuarios. La rivalidad, esta vez, pesó más que los años compartidos en Madrid.

Qué significa este triunfo en la lucha por el título saudí

El triunfo del Al-Ittihad sobre el Al-Nassr no es un simple resultado más en el calendario: es un golpe psicológico y estratégico en la pelea por el título de la Liga Profesional Saudí. Con esta victoria, el equipo de Karim Benzema no solo suma tres puntos clave, sino que corta la racha invicta de su rival directo, que llevaba cinco partidos sin conocer la derrota. La remontada en los minutos finales, coronada por el gol del francés en el 89, demuestra una madurez táctica que podría definir la temporada.

Analistas locales destacan que este encuentro marcó un antes y después en la dinámica del campeonato. Según datos de Saudi Pro League Analytics, el Al-Ittihad ha mejorado su rendimiento en los últimos 15 minutos de partido, con un 40% de sus goles anotados en esa franja temporal. Esa capacidad de reacción tardía, combinada con la experiencia de figuras como Benzema, convierte al equipo en un candidato más sólido.

El impacto va más allá de lo deportivo. Para la afición, vencer al Al-Nassr —club con mayor presupuesto de la liga— refuerza la identidad de un proyecto que apuesta por el juego colectivo frente al estrellato individual. La celebración en las calles de Yeda tras el pitido final lo confirmó: este no fue un gol cualquiera, sino un símbolo.

Quedan aún partidos decisivos, pero la ventaja moral ahora es clara. El Al-Ittihad no solo ganó tres puntos; robó el ritmo a un rival que, hasta ayer, parecía imbatible. La liga saudí tiene nuevo líder en la sombra.

El Al-Ittihad demostró nuevamente que en el fútbol no hay partidos ganados hasta el pitido final: un gol de Karim Benzema en el minuto 89, con esa clase que solo tienen los grandes, volteó un marcador adverso y selló una victoria 2-1 que quedará en la memoria de la afición. Más allá del triunfo, el equipo de Marcel Keizer confirmó su temple en momentos críticos, algo que podría ser clave en la recta final de la temporada, donde cada punto pesa como oro.

Para los seguidores del Tigre, este partido es una lección: la fe en el equipo debe mantenerse hasta el último segundo, porque con jugadores de este calibre, lo imposible a menudo se convierte en realidad. Los rivales, mientras tanto, harían bien en no subestimar a un Al-Ittihad que, incluso en sus peores noches, encuentra formas de rugir.

El camino hacia el título en la Liga Profesional Saudí se calienta, y con Benzema en esta forma, el próximo capítulo promete ser aún más intenso.